martes, junio 15, 2010

La aventura, de capa caída

Cinematográficamente hablando, la llegada del buen tiempo (algo inestable en este 2010, debo añadir) suele ser sinónimo de “pelis de entretenimiento que no hagan pensar demasiado al espectador”. A medida que se acerca el verano, las carteleras van llenándose de nuevas entregas de franquicias millonarias, las más peregrinas adaptaciones de tebeos, videojuegos o incluso muñecos articulados y cintas de animación que congreguen a toda la familia en una sala de proyecciones. Se trata, exacto, de hacer caja a lo grande.

Con lo que me gustaban a mí los blockbusters… y parece que la industria está empeñada en que los aborrezca. Hasta hace bien poco, servidor los esperaba todo el invierno con auténtica ilusión. Héroes con carisma, escenarios inimaginables, coreografías de acción imposibles, millones de dólares en FX y explosiones quíntuples rodadas desde siete puntos de vista diferentes. ¿Quién podría decir que no a eso?

Resulta que ahora el cine de entretenimiento puro y duro está tan en crisis como la economía española. Salvo las más honrosas excepciones (como los artífices de esto y esto otro), parece que ya nadie sabe facturar una buena peli de evasión, de buenos muy buenos y malos muy malos y escena épica final con frase de tío duro. De ésas que en los 80 te salían de debajo de cada piedra y tú lo flipabas como el criajo que eras.


No es, de todos modos, que servidor se esperase mucho de “Prince of Persia: las arenas del tiempo”, pero al menos sí que llegase a los mínimos exigibles a un producto de este tipo. Es decir: que resultase entretenida. O, al menos, vistosa.

Nada de eso consigue su realizador Mike Newell (conocido principalmente por su contribución a la saga de “Harry Potter” y su célebre comedia “Cuatro bodas y un funeral”); ni siquiera apoyado en un reparto solvente (figuran en él actores reputados como Ben Kingsley o Alfred Molina y otros que iban por buen camino como Jake Gyllenhaal) o una excusa argumental que, bien usada, podría haber dado mucho más de sí: la historia de un joven príncipe (persa, en efecto) que, acusado de traición, deberá aliarse a su pesar con la monarca de una ciudad sagrada en cuyo interior (el de la ciudad, no el de la monarca) se guarda, por el bien de la humanidad, una daga mágica que permite recorrer el tiempo en sentido inverso y cambiar así el curso de los acontecimientos.


La película, que por cierto se inspira en la saga de videojuegos homónima, hace aguas en prácticamente todos sus apartados: personajes planos y arquetípicos, situaciones manidas que uno ya se conoce como el padrenuestro, giros argumentales que de tan predecibles acaban cayendo en el ridículo, momentos cómicos que sólo harían gracia a un niño de 2º de EGB (aunque ahora se dice Primaria, ¿no?) y escenas de acción cada X minutos por eso de que, si no tienes ni idea de cómo aportar ritmo a una película, lo mejor será meter un par de patadas y volteretas y no se hable más. Lo más triste es lo obvio que resulta que el estudio sólo tenía en mente una cosa: hacer otro “Piratas del Caribe” cambiando mar por desierto y leyendas de bucaneros por ambientes plagiados de “Las mil y una noches”. Y así, claro, las cosas no pueden salir bien.


Abandonando el cine tras el visionado de tamaña fruslería, lamenta uno no tener en su poder la daga mágica de marras para retroceder un par de horas en el tiempo y, sabiendo lo que ya sabe, pasar de largo ante la taquilla y enfilar directamente hacia el hogar, darle al play al DVD de “En busca del Arca Perdida” y recordar, aunque sea a fuerza de nostalgia, que la aventura no es esa cosa anodina y formulaica que ahora se empeñan en vendernos.

16 comentarios:

Home de xeo dijo...

Amigo mío, me sorprende tu decepción ante este cagarro, la verdad.

Aún no la he visto, pero hace meses que he estado pendiente de su desarrollo y posterior crítica...La cinta parecía insalvable en todos sus aspectos, aunque creo que ha hecho muy buena caja pese a todo...CREO.

Se ha perdido ese toque mágico que tenían las películas de aventuras de antaño...Será por referentes de los que tomar ejemplo...

No entiendo porque no funcionan las nuevas fórmulas. Quizás es por ese empeño en centrarse en otros aspectos (sobretodo visuales)y no dedicar más tiempo a pulir lo que realmente dota de alma a una película...por muy de aventuras que sea.

En fin...A mi ni Piratas del Caribe me cautivó...Y mucho menos sus secuelas; las cuales se me hicieron interminables.

De todas formas siguiendo mi línea habitual, me la acabaré viendo, y podré dejar una opinión en condiciones...

Yo me quedo con el videojuego (los 3 primeros me dieron muy buenos momentos).

Saúdos!

Home de xeo dijo...

Ah! Eso sí...el príncipe es clavao al del juego!

Nonchalant Debonair dijo...

Tal vez, Jero, es que hemos crecido y a una película le pedimos algo más. Yo no he visto esta, ni tengo intención, pero imagino a un montón de criajos les habrá, como dirían ellos, "flipado". Puede que si te llega a pillar hace diez o quince años te hubieras quedado con la boca abierta, no sé... Imagino que ahora vemos las cosas con otros ojos. Seguramente el mismo chaval que ha visto esta, ha salido también de ver Kick-Ass cantando excelencias de ambas. Hey, perdona el chistecito.

Y ya que estamos, a la vista de otras cosas que te han gustado, creo que no habrás leido esto. Déjame que te envie un enlace y montamos otra: http://littleslumberland.blogspot.com/2010/01/avatar-y-el-signo-de-los-tiempos.html

Jero Piñeiro dijo...

Xeo: no sé qué tal taquilla habrá hecho la cinta. Si ha funcionado bien seguro que le salen al menos un par de secuelas en el próximo lustro. Conste que no estoy tan decepcionado con la película en sí misma, de la que me esperaba francamente poco, como con la tendencia actual del cine comercial hollywoodiense, que ya ni se propone cumplir con los requisitos más básicos del género: entretener y divertir. Tanto da que sea una peli de piratas, de príncipes árabes, de buscadores de tesoros o de cazadores de vampiros; todas se articulan en base a los mismos arquetipos, situaciones y líneas de desarrollo. Uno puede ver sin dificultad el trabajo en cadena de guionistas mercenarios, actores mercenarios y realizadores mercenarios cumpliendo con la cuota de acción, humor, romance, secundarios simpaticotes y planos desde helicóptero. Una pena.

"Piratas del Caribe: el cofre del hombre muerto" me gustó más que la primera y, desde luego, mucho más que la tercera. No era brillante, claro, pero tenía ritmo y no daba un segundo de respiro. Y Johnny Depp seguía estando estupendamente sobreactuado.

Jake Gyllenhaal se parece al prota del juego, sí, pero tanto él como la jamona protagonista tienen de persas lo que yo de abuela esquimal.

Nemo: cómo te gusta provocarme, jajaja. No voy a entrar al trapo de "Avatar" o "Kick-Ass" porque la primera no la has visto y no sería un debate legítimo y para la segunda ya tenemos la entrada de tu blog y en nada tendremos la correspondiente por estos lares.

Sobre lo de que los años no pasen en balde: pues sí y no. Está claro que uno tiene ya un criterio más maduro y resulta más complicado metérsela doblada con según qué chorradas, pero también es cierto que parte de las películas que marcaron mi infancia siguen pareciéndome fantásticas vistas con 15 ó 20 años más (ahí están "Conan el bárbaro", "El imperio contraataca" o "En busca del Arca Perdida") y que hay otras recientes y del mismo estilo (las mentadas "Avatar" y "El caballero oscuro", "X-Men 2", "Spider-man 2", la trilogía de "El señor de los anillos" o las primeras partes de "The Matrix" o "Transformers") que, siendo algunas mejores que otras, sí me dieron por lo menos lo que les demandaba como productos de entretenimiento. Y al final todas hablan prácticamente de lo mismo: viaje del héroe, el bien contra el mal y bla bla bla. Pero algunas se hacen bien y otras, como "Prince of Persia", "Furia de titanes" o "X-Men Orígenes: Lobezno", no.

Nonchalant Debonair dijo...

Conan el Bárbaro, como película, es... una basura. Lenta, absurda, aburrida y con interpretaciones penosas y diálogos inintencionadamente humorísticos. Y como adaptación es basura y media. Nada que ver con la gloria de los relatos originales de Robert E. Howard ni con la etapa clásica de los comics de Marvel de los 70's. Para que vayas diciendo que te fias de mi buen criterio. Va, entra al trapo que a esta le tengo ganas.

Nonchalant Debonair dijo...

Oh, y se me olvidaba. Esa retahíla de películas que mencionas no se hacen para que salgan bien o mal. Se hacen para que vendan. Para que (y ahí va mi frase) acuda en manada el público adolescente que va a los cines a rumiar palomitas y a berrear. El cine hoy en día se hace prácticamente para ellos. Y esas películas en exclusiva. Jo, tío, cómo mola, qué de risas nos echamos. Está to guapa.

Home de xeo dijo...

Aqui van a rodar cabezas...jajaja

Jero Piñeiro dijo...

Xeo: ¿has visto por ahí mi espada atlante? ;)

Nemo: me reafirmo; te gusta provocarme…

Sintiéndolo mucho, no puedo valorar la película de John Milius como adaptación. Por un lado: hace poco le regalaron a mi hermano el primer tochazo con las aventuras completas del Conan de Robert E. Howard y yo aún no he podido ni hojearlo. Por el otro: no soy un gran fan de los tebeos del personaje. He seguido la actual etapa de Dark Horse antes en “Conan: la leyenda” y ahora en “Conan: el cimmerio” pero, sin parecerme desdeñable, tampoco me entusiasma. Hay números buenos y otros olvidables. De las etapas clásicas, ni idea. Y la verdad es que por ahora no entran entre mis prioridades tebeísticas.

De todos modos, nunca he sido partidario de juzgar una adaptación por su fidelidad respecto al original. Siendo así, “Blade Runner”, “Old boy” o “Apocalypse now” no serían las grandes películas que son (y no me digas ahora que “Apocalypse now” te parece un truño porque si no de aquí no nos vamos nunca, jejeje). Si una cinta es buena y además es fiel a su referente directo, tanto mejor. Pero si tengo que elegir entre calidad y fidelidad, me quedo siempre con la calidad, aunque suponga traicionar todos los valores del original. Y, lo que es más importante: es perfectamente legítimo juzgar una adaptación sin tener ni idea de cuál es su material de partida (porque yo tampoco he leído “El señor de los anillos” de Tolkien ni falta que me hace para poder disfrutar de las pelis).

Valorando ya la película protagonizada por Schwarzenegger: ¿seguro que no te estás confundiendo con la vergonzosa “Conan el destructor”? Porque la primera, “Conan el bárbaro”, me parece uno de los mejores ejemplos de narrativa audiovisual de que tengo constancia. Apoyada en la impresionante banda sonora de Basil Poledouris (en mi nada modesta pero siempre discutible opinión, una de las 4 ó 5 mejores de todos los tiempos), Milius compone una ópera marcadamente wagneriana sobre la selección natural en la que además desarrolla (y no precisamente de forma superficial) muchas de las máximas nietzscheanas del “Así habló Zaratustra” (que pueden ser filosóficamente discutibles pero que desde luego no son “una nadería”). Todo ello sin perder nunca el foco sobre unos personajes bien construidos (no son el colmo de la complejidad, vale, pero a cambio son sólidos y coherentes) a los que dan vida a) actores inexpertos que resuelven la papeleta de la mejor forma posible (en parte porque los diálogos son mínimos y en parte porque su papel es más físico que intelectual) o b) grandes intérpretes, como un James Earl Jones que compone a uno de los villanos más carismáticos e inolvidables del cine de aventuras.

Jero Piñeiro dijo...

(prosigo, que el html me limita cada comentario a 4.096 caracteres)

Yo no veo humor no intencionado en la cinta. Si acaso, algunas concesiones cómicas bastante conscientes encarnadas en el personaje interpretado por Mako y en algunos momentos puntuales (la melopea de Conan o el noqueo al camello). Sobre su supuesta lentitud, no podría estar más en desacuerdo (y ojo, que siempre he renegado de la máxima “lento=aburrido”; si no, el “2001” de Kubrick no estaría tan arriba entre mis preferencias cinéfilas personales): “Conan el bárbaro” tiene ritmo precisamente por lo bien estructurada que está en relación con su banda sonora. Escenas como el viaje a pie por las estepas de Subotai y Conan no tendrían mayor interés si no fuese por ese “Theology / Civilization” (http://www.youtube.com/watch?v=mYVTr1u3EYc&feature=related) que la dota de un profundo sentimiento de hermanamiento entre personajes, de sentido de la maravilla ante las grandes ciudades cuya existencia el protagonista desconocía o, sobre todo, de la sensación de regocijo ante la pura aventura que transmite todo el conjunto (audio + vídeo). A mí, personalmente, me resulta imposible dejar “Conan el bárbaro” a mitad de visionado (lo mismo que me pasa con algunos de mis discos favoritos: no puedo pulsar stop en “The dark side of the moon” al final de “Money” sabiendo que “Eclipse” está esperándome en la última pista”). “Conan” empieza con la forja de una espada (unos créditos modélicos) y la enunciación del enigma del acero (toda una declaración de intenciones) y a partir de ahí, en un más difícil todavía, cada escena parece tener incluso más fuerza que la anterior, llegando al clímax con la insuperable batalla de “tres contra muchos” (rodada con una claridad expositiva y una economía de medios considerable) para finalizar, de forma anticonvencional y con una rotundidad meridiana, con el careo entre Conan y Thulsa Doom donde todo lo que el personaje ha vivido hasta ese momento es sometido a examen y, finalmente, el superhombre de Nietzsche demuestra que sus valores están por encima de argumentaciones y debates.

Si eso es una basura, dádmela toda porque debo ser una mosca de 75 kilos sedienta de mierda.

Sobre lo otro, lo de tu nada disimulada misantropía dirigida hacia los adolescentes que pasan de Tarkovsky (lo digo sin acritud, que conste): que una película esté pensada para funcionar en taquilla no debería ser impedimento para que sus responsables se exijan hacerla bien. Pienso en “Master & Commander”, por ejemplo, una peli que debió suponer una inversión importante por parte del estudio, protagonizada por una estrella nada barata (Russell Crowe es, seguro, un actor de caché alto) y que, gracias al buen hacer de un Peter Weir que nunca se conforma con el aprobado, se convierte en un ejemplo magnífico de cómo hacer una película que sabe hermanar comercialidad y calidad sin anteponer la una a la otra. “El caballero oscuro”, que habrá gustado más o menos, es otro ejemplo de lo mismo: segunda entrega de una franquicia importantísima que discurre por derroteros quizás no innovadores pero desde luego sí arriesgados para lo que una inversión así supone; que trata al espectador como a un ser inteligente, que traza personajes que no se estancan en roles de la Edad de Piedra y que justifica cada escena de acción en base a un fin dramático y no sólo para que los programadores del videojuego puedan meter una fase más. ¡Si hasta la bat-moto encaja!

Jero Piñeiro dijo...

(y concluyo, por ahora)

Está claro que si unos ejecutivos se gastan 200 millones de pavos en una producción no es para quedarse contentos habiendo recaudado 30 pero sabiendo que en 40 años la peli será considerada un clásico. Por eso mismo Charlie Kauffman no escribe el nuevo Superman y los hermanos Cohen no dirigen el próximo reset de Conan (ojalá). Hay que contentar al mayor público posible, lo cual implica darle las cosas masticadas al menos exigente, al que sólo va al cine buscando pasar un buen rato y, quizás, echarse unas risas (que no veo yo que hay de malo en ello, por otro lado). Berrear y hacer insoportables ruiditos mientras comen chucherías ya me parece cosa de educación, nada que ver con el tipo de película que uno vaya a ver. Yo, por si acaso, me apunto siempre a los cines en V.O. (ahora que puedo, en Madrid) y me olvido de escuchar politonos de móvil o conversaciones improcedentes en medio de la proyección. Quien paga por sus subtítulos y su audio original no acude al cine simplemente “por matar las horas”.

Terminando: creo que se puede hacer cine comercial que contente a esos espectadores de “está to guapa” y también a los que buscamos algo más en una película, sin resultar incomprensible para los primeros ni parecer un insulto a la inteligencia de los segundos. Del mismo modo en que se puede hacer buen rock de masas o best-sellers de calidad, grandes tebeos de super-héroes y series de televisión que gusten a (casi) todo el mundo. Incluso cayendo en fórmulas más o menos preestablecidas se pueden articular sus componentes para, no haciendo absolutamente nada nuevo, hacerlo francamente bien. Y de eso James Cameron sabe un rato largo.

charlie furilo dijo...

Por Crom!!! ¿Qué he leen mis ojos? ¿"Conan el bárbaro" basura? Aquí van a correr ríos de sangre.... jajajaja

Suscribo todas y cada una de tus palabras y alabanzas del film de John Millius, Jero. Por supuesto, ya conoces mi debilidad por "Master & Commander" (en mi opinión, el último gran film de aventuras clásico, que recuerdo haber visto). Yo también quiero ser mosca para catar esa mierda, jejeje.

¿No se referirá a "Conan el Destructor"? si es así, nada que objetar. Es un truñaco que hace palidecer a productos como "Xena" o "Hercules".

Yo también pienso que la aventura está de capa caída (salvo pequeñas y honrosas excepciones, como la que citas (menos "Transformers", hace poco la vi en television, y buff, mejor no digo nada para no soliviantarte, que ya conozco tu debilidad por Optimus Prime, jejeje). Ya no se hacen títulos como los de antaño que citas, y no creo que tenga nada que ver con la edad. Y te habla uno que ya tiene 37 tacos. No me cansaré de ver cosas como "El Imperio Contraataca", cualquiera de las 3 primeras de Indiana Jones o "Conan el Bárbaro", "Aliens", los 2 primeros Terminators, "Depredador", "Robocop"...

charlie furilo dijo...

Se me olvidaba. La banda sonora de Basil Poledouris: una puta obra maestra. Y aquí si que no hay lugar a la discusión...

Home de xeo dijo...

Esto no tiene nada que ver con el post pero se que me lo agradecerás...

5 MINUTOS DE DEAD SPACE 2!!

http://www.monode3cabezas.com/video.aspx?id=494-280-dead-space-2-gameplay-e3.mp4

Soy un puto fanboy, lo sé...

Home de xeo dijo...

Hoy me siento generoso...

http://www.youtube.com/watch?v=ezmHIy2V57g

Por lo visto es un trailer conceptual para ver si alguien la subvenciona...

Lamasthu dijo...

El problema del género de aventuras de hoy en día es que los estudios se empeñan en apullar al espectador en vez de contarle una historia. Antes los blocksbuster podían ser igual de simples pero se cuidaba mucho la historia y los personajes. Hoy en día se pasa más por encima.

Dicho esto la verdad es que Prince of Persia no me parece tan mala como la pintas. No es una gran película, eso es obvio, pero habiendo jugado a los videojuegos en que se inspiran es la mejor adaptación que he visto hasta la fecha. No creo que trate al espectador como estúpido, como si hacen las películas de Michael Bay, aunque desde luego tiene sus defectos. El primordial es Mike Newell que es un director que no tiene carisma y resulta simplemente correcto en todo lo que hace. Este tipo de películas le quedan grande pero a los estudios parece gustarles porque hace lo que le dicen.

Por otro lado esas "patadas y volteretas" son la esencia de los videojuegos y del personaje. La historia es bastante fiel al material de base pero... hay algunos cambios importantes y todos para mal. Sobra el personaje de Alfred Molina, y la relación del Príncipe y Farah en el videojuego, Tamina en la película, no tiene la chispa que tenía en el primero. Y el villano está desaprovechado, aunque hasta cierto punto es interesante como tratan el tema de la traición, además de no aparecer por ningún lado la parte más interesante y que más juego podría haber dado a la historia. En los videojuegos la historia precisamente comienza cuando se desatan las arenas del tiempo y todo el mundo se convierte en una especie de monstruos/zombies de arena. Eso en la película habría funcionado muy bien... pero supongo que Disney no quiso jugar con esos elementos más propios de una película de terror para seguir teniendo una película para todos los públicos. Y el final, y los giros temporales, resultan más bien llevados en el videojuego por como esta narrado. Los actores están correctos pero no consiguen hacer realmente interesantess sus roles. Pero a pesar de eso me parece una película digna, sobre todo para lo que se destila hoy en día, y al menos a mí me entretuvo.

Jero Piñeiro dijo...

Charlie: como suponía de antemano, pensamos más o menos lo mismo (me alegra que me perdones mi desliz con Michael Bay, ya sabes que es algo totalmente ajeno a mi habitual buen criterio). ¿Cuántas películas de acción actuales pueden compararse con "Depredador", "Terminator" o "Robocop"? ¿Cuántas transmiten la misma honestidad y pasión de sus responsables, realmente interesados en hacer una buena película de entretenimiento? Ahora todo son objetivos de mercado, nichos de público potencial y fórmulas más o menos monolíticas. Si "Master & commander" es tan buena precisamente sea porque Peter Weir es un director de la vieja escuela, curtido en multitud de géneros a lo largo de los 70, 80 y 90.

Está desaparecido el señor Poledouris, ¿no? Creo recordar que lo único bueno de la segunda peli de Conan era precisamente la BSO...

Xeo: sobre el primer enlace: WOW! Lo quiero YA! El segundo ya lo había visto y me ha parecido una frikada. De ahí no sale una peli buena en la vida, pero al menos se lo han currado más en 7 minutos que en 90 de la antigua adaptación, jejeje...

Mythos: Newell me recuerda a Gore Verbinsky (justo, el de "Piratas del Caribe"), un tipo que al estudio tanto le vale para un roto que para un descosido. Uno nunca es capaz de establecer un vínculo estético, narrativo o conceptual entre sus films, siendo cada uno igual de despersonalizado que el anterior.

De un tiempo a esta parte intento juzgar cada vez menos las adaptaciones precisamente como eso, adaptaciones, para verlas simple y llanamente como películas independientes. Tanto da, como le decía arriba a Nemo, que sean o no fieles al original si eso implica meter la pata a nivel cinematográfico. Vista como obra aislada, la película de "Prince of Persia" me parece mala a rabiar. Lo cual, por otro lado, entra directamente en el terreno de lo opinable, claro.