domingo, junio 12, 2011

Hijos del átomo

¿Qué es una buena adaptación?

Para algunos, tomar un material de partida interesante y volcarlo en la pantalla sin reinterpretarlo, sin analizar sus limitaciones cinematográficas ni sacar lustre a sus posibilidades fílmicas ocultas. Ésta es la forma de adaptar de los mediocres sin personalidad (Robert Rodríguez, Zack Snyder). Para otros, parafraseando a Alfred Hitchcock (aunque no podría jurar si la cita es suya o atribuida), "coger lo que interese y tirar a la basura el resto". Ésta es la forma de adaptar de los auténticos autores (Chan-Wook Park, David Cronenberg). Para un último grupo, la búsqueda de un equilibrio entre los primeros y los segundos: la necesidad de respetar el espíritu del original sin verse constreñido por sus pinceladas más ínfimas. Ésta es la forma de adaptar de quienes buscan un éxito que satisfaga tanto al público lego como al connoisseur (Christopher Nolan, Sam Raimi).


Cuando hablamos del espíritu original de una franquicia como los X-Men, hay ciertos conceptos que deben ser tenidos en cuenta: los protagonistas son mutantes, personas "temidas y odiadas por un mundo que han jurado proteger"; la mansión X es una escuela; Charles Xavier es una versión telépata de Martin Luther King y Erik Lehnsherr es el homólogo magnético de Malcolm (ojo a la letra) X. Y, sinceramente, poco más.


De ahí que un servidor no entienda las encarnizadas críticas que los talibanes del tebeo original disparan al reciente reboot de la saga, “X-Men: Primera Generación”, dirigido por el ascendente Mathew Vaughn (“Layer Cake”, “Stardust”, “Kick-Ass”): que si Xavier tiene pelo, que si el origen de Mística no es ése, que si Sebastian Shaw nunca fue nazi, que si Darwin jamás formó parte de la misma Patrulla X que Angel Salvadore... Honestamente, no logro comprender cómo eso podría importarle a nadie más que el pedo de un violinista (que diría Frank McCourt). Quienes realmente crean que ahí radica el éxito o el fracaso de una adaptación, poco mérito conceden a las virtudes intrínsecamente cinematográficas de una cinta (lo dice, claro, uno que aún alucina cada vez que revisa el Conan de John Milius...)


“X-Men: Primera Generación” tiene, por cierto, unas cuantas de estas virtudes: personajes dramáticamente complejos (empezando por un Erik Lehnsherr que impone su protagonismo en cada una de sus escenas), ritmo medido (sin dar un respiro, sin aturullar), soluciones visuales efectivas (el montaje a pantalla partida heredado del “Hulk” de Ange Lee, la lección de odontología magnética desde el interior de una cavidad bucal, la metamorfosis de Hank McCoy en vista subjetiva) y un casting francamente acertado (siendo imperativo mencionar una vez más a Lehnsherr, interpretado por un Michael Fassbender que se come cada plano de los fugaces 130 minutos de metraje).


También hay errores, es cierto, pero no se refieren a la fidelidad (o ausencia de ella) en la traslación del tebeo al celuloide, sino a ciertas carencias en los efectos especiales y en la puesta en escena (hay cosas que siguen sin lucir bien en pantalla, y los tipos azules y peludos son una de ellas), a la nula personalidad de los villanos secundarios (quitando a Sebastian Shaw y a la turgente Emma Frost, los malos tienen tan poco carisma como los líderes políticos españoles... y visten incluso peor) y a ciertas líneas de guión que deberían haberse quedado en el primer borrador del libreto (eso va por ti y por tu última frase en pantalla, Raven Darkholme).


Todo lo demás, ya digo, funciona bastante bien. Lo cual es toda una sorpresa, pues la saga atravesaba hasta hace nada uno de sus momentos más bajos en lo que a calidad cinematográfica se refiere: tras las dos estupendas primeras entregas firmadas por Bryan Singer, “X-Men: la decisión final” y “X-Men Orígenes: Lobezno” habían herido de muerte a los mutantes y uno ya no se esperaba una remontada tan satisfactoria en la que se preveía última oportunidad de reflotar la franquicia.


“X-Men: Primera Generación” supone, pues, un nuevo y prometedor punto de partida para una saga que permite infinitas posibilidades en las ya inevitables futuras entregas (la mitología marvelita es compleja y contradictoria, pero también una fuente de inspiración casi inagotable) e, independientemente de su agridulce pasado y su halagüeño futuro, una cinta de acción y aventuras tremendamente divertida, vibrante y, a ratos, incluso épica.

Los hijos del átomo están de enhorabuena.

9 comentarios:

Kin G. Haro dijo...

No podria estas mas de acuerdo con esta critica. Yo soy el primero al que le choco que usaran el termino First Class (que es una especie de relanzamiento o complemento de las aventuras de los X-Men Originales) pero aparte de eso no esperaba una traslacion del tebeo a la pantalla.

Tenemos que empezar a entender que no se puede adaptar una coleccion de tebeos que llevan publicandose desde los 60. Para hacer eso hay que hacer sacrificios y simplemente respetar ciertos parametros que no son modificables.

Creo que First Class es una buena pelicula (que no una buena pelicula de accion). No es la obra maestra que pintan algunos pero si un buen reinicio de una saga que con cuatro titulos metio la pata en dos de ellos.

En fin, esperemos que la continuacion deje el mismo buen sabor de boca que esta me ha dejado a los aficionados que aunque adoramos a la Patrulla X(que bonito termino para llamar al grupo en España) no nos rasgamos las vestiduras porque se cambien cuatro tonterias (total ya estamos habituados a que hagan eso en reboots, dimensiones paralelas o relanzamientos editoriales).

Un saludo

Fer1980 dijo...

No he visto esas criticas a las que aludes sobre la falta de fidelidad de la peli, he visto criticas que señalan precisamente que la peli tiene poca personalidad y que es una mas dentro del genero (algo con lo que no estoy de acuedo, la peli me encantó), en todo caso en mi opnión a la hora de hacer una peli, adapte algo o no, lo importante es que la peli sea buena y en este caso lo es, al menos para mi claro, que sea fiel o no es lo de menos, y además esta lo es a la esencia como bien dices, así que tampoco entiendo demasiado esas quejas.

Por otro lado no estoy deacuerdo con la valoración que haces Zack Snyder, para mi enriquecio 300 y la hizó aún más épica, mientras que en Watchmen aporto una cercanía carente en el frialdad cientifica del original, no creo que se limitase a volcar el material de partida en la pantalla sin más, creo por contra que mostro una enorme personalidad, que en el caso de Watchmen tiene más merito aún.

Sergi dijo...

Coincido bastante con la crítica que has puesto. Añado que si la peli fuera solo de Magneto, me hubiera muerto de gustazo xD
Me hubiera gustado algo más de desarrollo en el tema Hellfire Club, y darles un poco más de bola a algunos enemigos (alguno hay que no tiene una mísera linea de dialogo en toda la peli y bien que sale en unas cuantas escenas), pero en general me ha dejado buen sabor de boca.

Jero dijo...

Kin: yo asumo el universo fílmico Marvel como otra dimensión paralela del todo marvelita. El universo creado por Lee, Kirby y Ditko es Tierra 616, el Ultimate es Tierra 1610 y las películas podrían ser Tierra el-número-que-sea. Así que asumo cualquier cambio posible como natural siempre que influya para mejor en el resultado final.

Fer1980: puedes leer una de esas críticas a las que me refería aquí. Y alguna más (con ensañamiento incluido) en filmaffinity. Coincido contigo en que lo importante en cierto tipo de adaptaciones es mantener la esencia, y "Primera generación" lo hace. Sobre Snyder (una opinión absolutamente personal e intransferible): para mí es un director sin personalidad. Lo que tiene es un estilo visual y narrativo muy marcado, aunque absolutamente despersonalizado. Lo rueda todo igual, ya sea una conversación de dos tipos normales en una cafetería o una pelea de colegialas ninja contra dragones: puro videclip, muy bonito como fondo de escritorio pero bastante relamido y hortera para un film. "300" no funciona, en mi opinión, por dos razones: la primera, que se trata de una película de 45 minutos alargada hasta el paroxismo con cámaras lentas que no aportan absolutamente nada a la historia. ¿Por qué? Por la segunda razón: Snyder se ciñe a las secuencias del tebeo y las adapta a la película. Como le queda corta, añade una subtrama ridícula protagonizada por la mujer de Leónidas y algunas escenas de batalla y reinterpretaciones mitológicas de la historia (todo ese circo de mutantes grotescos y uruk-hais) para "engordarla". Pero desgraciadamente no entiende el material que está adaptando, y lo que en un principio era una versión libre de la batalla de las Termópilas acaba convertida en un panfleto intervencionista yanki donde se obvian las referencias (poco sutiles en el comic) a la democracia ateniense. Esta incomprensión del material de partida es aún más evidente en "Watchmen", donde Snyder no es capaz de dotar de ritmo a la narración por ceñirse a la estructura episódica del tebeo. Tampoco entiende muy bien las referencias que éste maneja (ese guiño a "La dimensión desconocida" en la tele sólo tenía sentido con el alien) y las mantiene o elimina de un modo casi arbitrario, según queden "bonitas" en pantalla. ¿Hacían falta tres horas para adaptar "Watchmen"? Por supuesto que no. Pero sí hacían falta para trasladar el comic miméticamente a la pantalla. Ahí nace otro defecto: si "Watchmen" (el comic) es tan rematadamente genial, es por su milimétrica estructura narrativa, por su ardua utilización de los recursos del lenguaje en viñetas. Quedarse en el argumento de "Watchmen" es hacer una lectura muy ramplona del material. Que es lo que hace Snyder, porque es incapaz de aportar al film una personalidad cinematográfica propia. Planifica las escenas con el tebeo en la mano y añade de su cosecha lo que falta para rellenar las "calles" entre viñetas. La única decisión valiente que toma en todo el film se corresponde con el pequeño cambio en la naturaleza del giro final. Y es, curiosamente, de lo poco aplaudible de la película que no está saqueado directamente del comic.

Jero dijo...

Sergi: la escena de Magneto de "vacaciones" en Argentina me ha parecido lo mejor de la peli. De largo. Curiosamente, la cinta mola más en los momentos en que menos parece una peli de super-héroes y más una de espías estilo James Bond. Los villanos secundarios, eso sí, dan bastante lástima. Un actor tan competente como Jason Flemyng se merecía bastante más que ese Azazel pintado de rojo con brocha gorda. La peor parte, de todos modos, se la lleva el español Álex González: el pobre no abre la boca en toda la peli...

Fer1980 dijo...

Bueno no quiero desviar demasiado el tema del post, pero en mi opinión Snyder mete una pasión en Watchmen de la que carecía la perfección milimetrica del cómic y eso para mi tiene mucho merito.

Sobre las criticas a X-Men he (h)ojeado flimaffinity y parece que hay gente a la que se le va un poco, bueno al menos te ries un rato...

Jero dijo...

Dejando a un lado el asunto de "Watchmen" (dudo mucho que lleguemos a un acuerdo, jeje), es verdad que las críticas de filmaffinity son a veces de traca. Sobre todo las de films de directores muy personales: la de risas que me tengo echado con algunas opiniones sobre pelis de Lynch, Bergman o Tarkovsky (las de "Stalker" son pa' mear y no echar gota)...

Mauricio Milano dijo...

Hace ya unas semanas tengo ganas de ir a verla. La veo y te comento ;)

Jero dijo...

Espero que te divierta tanto como a mí, Mauricio ;)