jueves, junio 23, 2011

Cunnilingus, mon amour

Anoche, tras llevar a buen término una importante purga de archivos innecesarios en mi disco duro externo (haciendo espacio para otros muy necesarios), me entretuve un buen rato vagabundeando por el explorador de Windows, repasando mi colección de música en mp3. De vez en cuando resulta divertido hacer un recuento de lo que se tiene, de lo que se ha escuchado mucho, de lo que se ha escuchado poco y de lo que no se ha llegado a escuchar jamás (asumo que ya sabéis cómo funciona la fiebre de las descargas: uno se baja todo lo que le sale al paso y al final no disfruta más que del 25-30% de lo cosechado). Revisando los gigabytes de música que llevo acumulados a lo largo de los últimos años, me reencontré con algunos discos que hacía mucho tiempo que no escuchaba y sentí la necesidad de ponerlos de nuevo a sonar.

(Flashback, s'il vous plait)

Unos meses antes de comenzar la andadura bloggera del Abismo, servidor disfrutó de una breve estancia como estudiante de Erasmus en Francia, más concretamente en la ciudad vinícola de Bordeaux. Allí, además de estudiar poco y conocer a unas cuantas personas estupendas, tuve la suerte de descubrir una pequeña parte de la cultura ociopática francesa, a años luz (sobre todo en volumen, pero en ocasiones también en calidad) de su equivalente hispana. Así, leí tebeos imposibles de encontrar traducidos a la lengua de Cervantes, acudí a la proyección de películas que no se estrenaron en pantalla grande en nuestro país y descubrí algunos grupos de rock cuya repercusión jamás ha traspasado los Pirineos. Entre todos ellos, dos me llamaron poderosamente la atención y se convirtieron en mi banda sonora personal para los meses que pasé de Erasmus: Noir Desir y Dionysos. De los primeros ya escribí en este blog hace un tiempo (aquí y aquí), pero creo que nunca había reseñado por estos lares las virtudes de los segundos.

Dionysos son un grupo formado en 1993 en la Valencia Francesa (Valence-sur-Rhône), ciudad del département du Drôme. Pese a que tienen seis álbumes de estudio publicados, reconozco que yo sólo he escuchado atentamente los dos últimos.


Lo primero que me llamó la atención de “Monsters in love”, editado en 2005, fue la portada ilustrada por el estupendísimo dibujante y guionista de comics (y recientemente director de cine) Joann Sfar. El single de presentación del disco, “Tes lacets sont des fées”, venía acompañado de un sugerente videoclip animado, también debido al autor de “El gato del rabino”. Mordido el anzuelo (lo cual no es de extrañar, dada mi admiración hacia Sfar), el álbum se desplegó ante mí como una obra plena de creatividad, inventiva, riesgo y descaro; una fusión entre pop, rock, punk y chançon interpretada con un acompañamiento instrumental de lujo. En el tracklist de “Monsters in love” conviven la rabiosa energía de pepinazos como “Giant Jack” o “Le retour de Bloody Betty” con la delicadeza de tonadas como “Miss Acacia” o “Neige”, sin olvidarnos del interludio “I love liou”, uno de los temas instrumentales más evocadores y emocionantes que recuerdo.

“Monsters in love” es una gozada de disco: 52 minutos de música divertida, soprendente, fabulística y fabulosa. Si proviniese de un grupo nacional o, más aún, de uno anclado en el panorama mainstream anglófono, estaríamos hablando de una presencia ineludible en la gran mayoría de listas (supuestamente rigurosas) que compilan los mejores álbumes de la pasada década.


Dos años después de “Monsters in love”, el frontman, guitarrista y principal compositor de Dionysos, Mathias Malzieu, publicó su tercer libro, “La mecánica del corazón”, editado en nuestro país por Mondadori. No lo he leído y no creo que lo haga en breve. Parece (y hablo desde el prejuicio) una historia gótica de amores imposibles cercana en intenciones al cine (casi un género en sí mismo) de Tim Burton. Nada en lo que me apetezca profundizar, al menos desde una perspectiva literaria. No obstante, acompañando a la publicación del libro, Dionysos editó una suerte de banda sonora homónima (“La mécanique du cœur”) que sí merece totalmente mi atención.

“La mécanique du cœur” no debe entenderse como un álbum al uso, sino como parte de un proyecto audiovisual mayor. De hecho, Luc Besson está produciendo una adaptación cinematográfica del texto original empleando la técnica de animación en stop-motion. Una aproximación al futurible aspecto final del proyecto puede disfrutarse en el videoclip del excelente tema “Tas toi, mon cœur”. No es el único punto álgido de un disco que incluye también una particular versión del clásico “When the saints go marching in”, un título tan cabaretero y picarón como “Cunnilingus, mon amour” (no he podido resistirme a parafrasearlo como epígrafe para esta entrada) o la épica entre surf y rockabilly de “Whatever the weather”. Si la película finalmente se estrena según lo previsto (en IMDb la esperan para octubre de 2011), no quepa duda de que servidor pagará gustoso su entrada para presenciar tan prometedor espectáculo.


Dionysos son un grupo de rock malhereusement inconnu al sur de los Pirineos. Rompo desde aquí una lanza por ellos, por darles una merecidísima oportunidad entre la marabunta de formaciones y títulos que se abalanzan repetitivamente sobre el melómano ávido de nuevas alegrías musicales. Porque no todo el pop-rock actual termina en los Radiohead, los Coldplay y los Bon Iver de los que tantos titulares leemos a diario.

...

Que sí, que yo también planeo redactar mi propia reseña de lo último de Bon Iver, pero hoy la gloria es para Dionysos. Bien ganada se la tienen.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Que bonita Miss Acacia.No conocía a este grupo y la verdad es que las canciones que has reseñado me gustan.La lengua de los galos tiene una musicalidad especial...

Anónimo dijo...

Por cierto,se me olvidaba,el videoclip-animado es una pasada...

Jero dijo...

Es verdad que el francés suena especialmente bien para cierto tipo de música. Para el metal, sin embargo, queda bastante raro :P

quela dijo...

Ya conocía a Dionysos por su primer album, luego me enteré de los libros (a mi me encanto la mecanica del corazón, supongo q es de esperar con una romántica empedernida como yo) no te falta razón con la mecanica..., libro guionístico, no te quepa duda, pero la cosa cambia y muuucho con el siguiente, la alargada sombra del amor (recomendable su lectura). El segundo album, y banda sonora a la vez, sin duda para mi es mi predilecto, tanto que llegué a martirizar a mis alumnos del año pasado con el, en las clases de plastica jajajaja no es broma. De Noir Desir, al mirar cosas de Dionysos tengo escuchado algo, muy poco, entre lo poco q tengo oido, estan cosas como las que escuche despues de leer aqui los comentarios. Bicos

Jero dijo...

Bueno, técnicamente "Monsters in love" y "La mécanique du coeur" no son los álbumes primero y segundo de Dionysos, sino el primero y segundo que yo he escuchado, respectivamente. Antes publicaron otros como "Haïku" o "Western sous la neige", pero reconozco no haberles prestado mayor atención. Me anoto esa "Alargada sombra del amor" como posible lectura futura, aunque lo cierto es que últimamente la Torre de Lecturas Pendientes permanece inamovible y no consigo dar cuenta de los títulos que ya tenía autoimpuestos como obligatorios... Envidia me dan tus alumnos, que tienen clases de plástica con Dionysos de fondo. Yo subía al aula cantando música religiosa y luego allí trabajábamos en silencio sepulcral. Profes meapilas y colegios de monjas: es lo que tienen...

Sex Shop dijo...

Muy buenooo!!!!!

Sex Shop dijo...

Muy buenooo!!!!!

Jero Piñeiro dijo...

Gracias, Sex Shop ;)