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viernes, enero 27, 2017

Top 10: mis películas favoritas de 2016

He ido muy poco al cine en 2016. Cuando vivía en España solía ver unas 40 ó 50 películas en pantalla grande cada año. Desde que me mudé a Londres no he visto ni una docena en salas, y confieso que muchas han sido blockbusters palomiteros... algunos bastante malos, por desgracia. El resto han tenido que esperar a la barata comodidad del sofá + tele + mantita.


Como siempre, me he quedado con ganas de ver unos cuantos títulos que tal vez habrían merecido un lugar en este ranking ("Elle", "Paterson", "Captain Fantastic", "Everybody wants some", "Anomalisa", "El ciudadano ilustre", "El hijo de Saúl", "I, Daniel Blake", "Tarde para la ira", "El hombre de las mil caras", "Julieta", "El abrazo de la serpiente", "Green Room"...) pero para despacharlos todos a tiempo para esta entrada necesitaría una Tardis o un Delorean.

De lo que sí he visto durante 2016, éstas han sido las 10 películas que más me han gustado:

10 - Nocturnal Animals


Confieso que he sufrido como un perro con el arranque de "Nocturnal Animals". Ése era el objetivo del director y guionista (además de diseñador de moda) Tom Ford y de su personaje Edward: un novelista que envía a su ex-mujer una turbadora novela sobre la destrucción de una familia. Realidad y ficción se mezclan en un agobiante film que recuerda por momentos a gigantes del celuloide como Hitchcock y Polanski, que se engrandece con las interpretaciones de Amy Adams, Jake Gyllenhaal (por duplicado) y Michael Shannon (nominado al Oscar por esta película) y que luce un acabado formal tan elegante y cuidado como los diseños de alta costura de su realizador. Su final abierto y enigmático me tuvo dándole vueltas al coco durante días, señal inequívoca de que "Nocturnal Animals" ha sido una de las películas que más me han calado en los últimos 12 meses.


9 - Doctor Strange


En un año saturado de adaptaciones del tebeo a la gran pantalla (y también a la pequeña), "Doctor Strange" sobresale como el blockbuster más divertido y espectacular de la temporada. No sólo Benedict Camembertbitch hereda de Tony Stark/Robert Downey Jr. el manto de "personaje del MCU más carismático" sino que la fantasía psicodélico-geométrica dirigida por Scott Derrickson explora nuevas e interesantes vertientes de ese universo fílmico interconectado que lleva casi una década alegrándonos la vida a los aficionados a las viñetas mainstream: magia, tiempo y multiverso. Puedo entender a quienes acusan a "Doctor Strange" de ser una historia de orígenes demasiado formulaica (porque en el fondo lo es), pero su arrolladora potencia visual, su bienvenido sentido del humor y el excelente trabajo del reparto la convierten, para mí, en la mejor película de super-héroes desde "Captain America: Winter Soldier".


8 - The Hateful Eight


Mi único problema con "The Hateful Eight" (y no es un problema menor) es que me parece demasiado larga; en mi opinión le sobran perfectamente 20 minutos de película. Tarantino se ha gustado tanto a sí mismo, se ha masturbado tanto con sus interminables diálogos marca de la casa, que no ha sabido poner freno a su ego y se le ha ido el metraje hasta las casi 3 horas. Eso por un lado. Por el otro, "The Hateful Eight" me parece una maravillosa locura repleta de momentos memorables, diálogos (por supuesto) chispeantes y escenas para la posteridad (la de "Noche de Paz" al piano va directa al Top 10 del director de Knoxville). Tiene además una banda sonora maravillosa (alejada, para mi sorpresa, de los previsibles ecos del spaghetti western), una fotografía que desencaja la mandíbula y un reparto sobrado de talento, presencia en pantalla y abrumadora dicción (¡ni se os ocurra verla doblada!). "The Hateful Eight" es una película que sólo podía haber hecho Quentin Tarantino, con todos sus vicios y sus benditas virtudes.


7 - Arrival


Denis Villeneuve es uno de mis directores actuales favoritos, capaz de saltar con soltura entre géneros y trabajar con grandes estrellas de Hollywood sin perder un cierto sello autoral. "Incendies", "Prisoners" o la fabulosa "Sicario" (¿mi película favorita de 2016?) eran tensos thrillers, brillantemente interpretados, que jamás apartaban el foco de los sentimientos de sus protagonistas. Lo mismo puede decirse de "Arrival", ciencia-ficción casi intimista con acabados de super-producción y protagonizada por una Amy Adams que se ha quedado fuera de la carrera por los Oscar por la mínima, convirtiéndose con sus 5 infructuosas nominaciones en la nueva Leonardo DiCaprio. Inmersos en una dinámica cinematográfica en la que cada visita a la Tierra de la raza alienígena de turno se salda inevitablemente con una orgía de destrucción masiva, Villeneuve conduce en sentido contrario a los Michael Bay y Roland Emmerich de este mundo y prefiere hablarnos del poder del lenguaje, de los mecanismos de la memoria y de una pequeña y trágica historia de amor entre una madre y su hija. Y así, como quien no quiere la cosa, me convence de que si alguien tenía que filmar la secuela de mi película de ciencia-ficción favorita de todos los tiempos y no cagarla, sólo podía ser él. No me falles, Villeneuve. Yo creo en ti.


6 - The Revenant


"The Revenant" es una peli experiencia, de esas en las que lo sensorial se impone de forma apabullante a lo emocional. Bajo esa premisa no se me ocurre nada que reprocharle. Técnicamente es una absoluta maravilla, y algunos de sus largos planos rodados con steadycam merecen que uno se ponga en pie y aplauda en medio del cine, aún a riesgo de que el tipo de al lado se cabree contigo. No recuerdo unos primeros 30 minutos más bestiales desde el estreno de "Un profeta" (y antes de eso posiblemente tendría que remontarme al desembarco en Normandía de "Salvar al soldado Ryan"). Todo esto no quita para que también sea una peli gélida (intencionadamente) con la que a veces cuesta conectar, más allá de la fascinación que puedan despertar sus poderosos estímulos audiovisuales y un Leonardo DiCaprio que ya puede celebrar, merecidamente, su primer Oscar. Tom Hardy también está enorme, ya que estamos. Y el oso, no nos olvidemos del puto oso.


5 - Kubo and the Two Strings


Para un tipo como yo, que disfrutó como un enano con la adaptación stop-motion de "Coraline" y que lleva más de una década admirando el buen hacer de Stan Sakai en "Usagi Yojimbo", la propuesta de Laika para este 2016 era un must desde aquel espectacular primer trailer acompañado por una versión épica de "While my guitar gently weeps". La animación artesanal del estudio estadounidense y la tradición fantástica oriental se hermanan en "Kubo and the Two Strings" produciendo una película hermosísima que se sale completamente de los estándares narrativos a los que el cine animado nos tiene acostumbrados en Occidente. El viaje interior de Kubo nos lleva en última instancia a un terreno emocional frecuentemente inexplorado por las producciones de Disney o Dreamworks: aquí no hay un final feliz sino un final sabio. Uno que muchos adultos, sorprendidos por el lirismo y la profundidad del film, posiblemente no hayan sabido explicar a sus hijos a la salida del cine.


4 - Hell or High Water


"Hell or high water" encuentra el punto exacto del mapa cinematográfico en que la serie negra, el western, la road movie y la denuncia social convergen en la excelencia. Algo así como una prima-hermana de "No country for old men" y "Killing them softly" pensada para los fans de los comics de autor de Jason Aaron ("Scalped", "Southern Bastards"). Mencionaba más arriba a "Sicario" como una de mis películas favoritas de 2016, y por ello no me extrañó descubrir en IMDb, una vez vista esta "Hell or high water", que ambas compartían guionista: un viejo conocido de los "Sons of Anarchy" llamado Taylor Sheridan. La espléndida banda sonora de Nick Cave y Warren Ellis y las sorprendentes interpretaciones de Chris Pine y Ben Foster (porque lo de Jeff Bridges ya no debería sorprender a nadie) redondean este atraco perfecto.


3 - Spotlight


"Spotlight" es una de esas películas que te gustan más al día siguiente de haberla visto que en el momento preciso en que la estás viendo. Por la misma razón por la que uno tarda toda una temporada en darse cuenta de que "The Wire" es una obra maestra y sigue pensando que es la mejor serie de todos los tiempos 5 años después de haberla terminado. Resulta difícil destacar en ella una sola interpretación, una escena concreta, una línea de diálogo especialmente memorable: no es una película que se luzca en ese sentido. Pero cuando uno la piensa reposadamente se da cuenta de que todos los actores están magníficos, que no hay una escena que sobre (o falte) y que la precisión de su libreto sólo puede provenir de un talento inmenso. Tiene ese espíritu periodístico que a unos cuantos (fans de "The Newsroom" y de todo lo que hace David Simon para la pequeña pantalla) nos pone muchísimo, y lo enfoca hacia un tema que siempre me hace cosquillas: sacar a relucir los trapos sucios de la Iglesia (sí, soy un maldito ateo anticlerical). Y es por todo ello que me ha encantado "Spotlight".

2 - Room


Conviene no saber demasiado de "Room" antes de sentarse a verla. Pero si uno comete el error de leer su sinopsis, es posible que se haga una idea incorrecta de lo que se va a encontrar en ella: un melodrama chungo de sobremesa (de esos que Antena 3 programa para las tardes del sábado) o, aún peor, una ración de torture porn malrollista. Si esto mismo lo rueda Haneke os juro que me quedo en casa, a oscuras y hecho un ovillo durante el próximo lustro. Por suerte "Room" no es nada de eso. Lo que sí es es una historia terrible y preciosa sobre el amor de madre (el tatuaje no, el otro) en circunstancias extremas; sobre lo que un progenitor puede hacer, aguantar y arriesgar por el bienestar de su cachorro. Si todavía no la has visto mejor no cuento nada más. A mí me ha estrujado la patata como pocas pelis lo han conseguido en los últimos años; y eso que no tengo críos, porque os juro que si fuera padre me rompía en pedacitos.


1 - Carol


"Carol" es la elegancia, la sensibilidad, el buen gusto y la sutileza hechas cine. Perdón, CINE. Visualmente es sublime: rostros cautivos detrás de ventanas, imágenes especulares, puertas entreabiertas, miradas que se esquivan, se encuentran y se aman... La música enamora. El guión es inteligente, preciso y (una vez más) sutil hasta la fascinación: ¿os podéis creer que en toda la película no se dice ni una sola vez la palabra que empieza por L? Y, por supuesto, es imposible no flipar con las interpretaciones de Blanchett y Mara: las dos se salen de las escalas, están en otra galaxia. Cabrea, claro, que la Academia haya sido tan miope a la hora de repartir los últimos Oscars, pero pensar en premios cuando se habla de películas como "Carol" es quedarse en lo anecdótico. El arte verdadero está más allá de consideraciones tan mundanas.


Merece la pena mencionar otras películas que, dependiendo de mi estado de ánimo, podrían haberse colado perfectamente en el top 10 desplazando a alguna de las presentes. Son la divertidísima y setentera "The Nice Guys", "The Handmaiden" o un Hitchcock erótico a la coreana, la escatológicamente inclasificable "Swiss Army Man", "Vengadores Captain America: Civil War" y su capacidad para combinar el fan service con el entretenimiento más genuino, la desopilante locura meta de "Deadpool", el retorno de Mel Gibson a la dirección en la visceral "Hacksaw Ridge", la sutil y atípica propuesta de terror de "The Witch" o el nuevo éxito animado de Disney con la adorable "Moana".

En el extremo opuesto, el de las mayores mierdas vistas en 2016, nos encontramos con tres ejemplos perfectos de lo que el Hollywood carente de ideas entiende por blockbuster: secuelas innecesarias, adaptaciones del comic pensadas únicamente para aprovechar el tirón del subgénero super-heroico y torpes intentos de acercar el mundo del videojuego al cine. Una ronda de abucheos para "Independence Day: Resurgence", "Suicide Squad" y "Warcraft", por favor.

miércoles, enero 18, 2017

Top 5: mis series de televisión favoritas de 2016

Sé lo que estás pensando: "¿el Abismo no estaba muerto y enterrado?".

Respuesta larga: durante meses he estado a punto de escribir una nueva entrada en esta bitácora en al menos una docena de ocasiones distintas, pero las circunstancias han conspirado en mi contra y he tenido que ir posponiéndolo hasta que la inspiración y las ganas se desplazaban hacia otros intereses y prioridades. La vida adulta da asco, y la vida adulta de un empleado de hostelería en Londres da asco y además deja muy poco tiempo libre para hacer cosas tan inútiles y divertidas como actualizar un blog. Pero al igual que uno tiene amigos a los que no ve en meses e incluso años y cuando por fin se reencuentra con ellos es como si no hubiese pasado un solo día, regresar al Abismo, aunque sea de forma puntual, se siente como algo cómodo, natural y un poquito necesario. "Old habits die hard", que decía Mick Jagger. Poco importa que en estos 9 largos meses apenas haya escrito listas de la compra repletas de yogures y galletas Oreo y whatsapps de no me esperes despierta que voy a llegar tarde 😘😘😘, y que las antaño afiladas habilidades literarias de un servidor se encuentren oxidadas hasta el punto de no recordar si se escribe croqueta o cocreta; el Abismo siempre estará ahí para devolverme su cálida, hogareña y onanística mirada.

Respuesta corta: éste es mi blog y me lo follo cuando quiero.

¿Y qué mejor manera de regresar, cual olvidada estrella de rock de los 80 necesitada de dinero para pagar el último divorcio y la pensión de siete retoños, que con las (oh, sí, nena) LISTAS DE LO MEJOR DEL AÑO? Porque todo blogger de mierda siente la irrefrenable necesidad de pontificar sobre lo que ha molado y lo que no durante la última elipsis completa (tomada desde un punto temporal arbitrariamente asignado al nacimiento de una figura religiosa de dudosa existencia) descrita por un planeta habitado alrededor de la estrella más cercana, y yo no quiero ser menos.

"Pero Jero, ¿no te parece un poco tarde para empezar a publicar listas con lo más mejor de 2016? Si prácticamente estamos acabando enero: las parejas ya piensan en sus regalos de San Valentín y los supermercados Sainsbury han montado el expositor con los huevos de Pascua."

Sí, lo sé, pero ---> Ver respuesta corta.


Empezamos con las series de televisión, campo cada vez más inabarcable del ocio contemporáneo, que en 2016 han dejado una cosecha brillante. Por supuesto, mi ranking de favoritas (que no mejores, eso se lo dejo a la gente que realmente sabe de lo que habla) es tan parcial y miope como mi lista de visionados: por un lado hay infinidad de títulos interesantes a los que tengo echado el ojo pero que todavía no he podido catar ("The Night Of", "Vinyl", "The Young Pope", "Making a Murderer", "The Americans", "The Crown", los nuevos capítulos de "Black Mirror"... y un largo etcétera); por el otro, he dedicado el último trimestre catódico de 2016 al visionado completo y ordenado de las 9 temporadas (y no-sé-cuántos episodios especiales) que componen la encarnación moderna de "Doctor Who" (que no entra en el top porque durante el año pasado sólo estrenó un capítulo navideño de escasa relevancia), lo que ha limitado considerablemente la cantidad de series que el abajo firmante haya podido ver recientemente.

Aclarado esto, al trapo:

5 - Narcos (Temporada 2)


Lo mejor que se puede decir de la segunda temporada de "Narcos" es que no parece una segunda temporada. El arco que narra el ascenso y caída de Pablo Escobar mantiene, sin solución de continuidad, todas las señas que hicieron célebre a la primera entrega de la serie estandarte de Netflix: ritmo trepidante, un guión plagado de dardos a la política nacional colombiana e internacional estadounidense, un robusto trabajo de dirección, un reparto magnífico (ligeramente afeado por la imposibilidad de lograr el acento perfecto para algunos personajes) y el mayor catálogo de insultos descacharrantes que se recuerde en televisión. Gonorrea. Hijueputa. Malparido.


4 - Westworld (Temporada 1)


Conviene ignorar la idea más o menos generalizada de que "Westworld", remake de la película homónima de 1973 escrita y dirigida por Michael Crichton, aspira a ser el relevo de "Game of Thrones" en HBO. Más allá del presupuesto de nueve cifras y el espectacular acabado audiovisual, cualquier parecido entre ambos títulos es puramente circunstancial. Producida por J.J. Abrams y Jonathan Nolan (hermano del visionario director de "Inception" e "Interstellar"), "Westworld" propone una sugerente mezcla de sandbox en el Oeste à la "Red Dead Redemption" y ciencia-ficción robótica al estilo Asimov. El resultado es una sofisticada y violenta fantasía futurista plagada de giros argumentales desencajamandíbulas, profundas disertaciones sobre si sueñan o no los cowboys con reses eléctricas y versiones para pianola de canciones de Radiohead (entre otros). Con las apariciones estelares de Anthony Hopkins y Ed Harris, para rematar la faena.

3 - Stranger Things (Temporada 1)


La sorpresa televisiva del verano, un proyecto del que apenas se sabía nada unas semanas antes de su puesta de largo en Netflix, ofrece un popurrí de grandes éxitos de los 80 diseñado para alimentar la nostalgia de su público objetivo. Habrá quien la acuse de no ser más que una ensalada de referencias (de "Carrie" a "Los Goonies" pasando por "Silent Hill", "Cuenta conmigo", "La Cosa", "E.T." y un largo etcétera) que no propone ni una sola idea inédita, pero no es mi caso. No sólo he disfrutado como un enano con su juego de guiños y homenajes; la brillantez con que se articula el pastiche, la pegada emocional de la narración y la empatía inmediata que despiertan sus protagonistas la convirtieron, para mí, en un triunfo absoluto.


2 - House of Cards (Temporada 4)


En un año marcado por las elecciones estadounidenses más polémicas del último medio siglo, los Underwood libraron su propia batalla por el Despacho Oval en otra sublime temporada de "House of Cards". La lección magistral de política impartida por Kevin Spacey y Robin Wright (inmensos, como de costumbre) describe la bajeza moral de la clase gobernante con una elegancia e inteligencia que ojalá compartiesen los corruptos del mundo real. Se puede ser malvado con estilo: aprende, Mariano.


1 - Game of Thrones (Temporada 6)


Sin más libros de George R.R. Martin que adaptar, los productores y guionistas de la serie estrella de HBO se enfrentaban en esta sexta temporada a un fandom tronista dispuesto a recibir los nuevos episodios con el cuchillo entre los dientes. Pese a unos primeros compases algo titubeantes, la luz de R'hllor no tardó demasiado en resucitar el extraordinario nivel habitual del programa y elevarlo por momentos hasta nuevas cotas de calidad. Capítulos como "Battle of the Bastards" o "Winds of Winter" suponen un hito en la historia de la televisión no sólo por su espectacular factura técnica (que también), sino por su combinación perfecta de tragedia, épica y grandes revelaciones argumentales; hasta el punto de que muchos no dudan en situar esta sexta temporada como la mejor de las emitidas hasta la fecha. Queda para el anecdotario geek el desparrame de memes generado en las redes sociales a cuenta de la traducción al castellano de esas tres palabras por las que será eternamente recordado el episodio "The Door".


De las que también me han gustado, se quedan fuera por muy poquito la segunda tanda de episodios de "Daredevil", con el mejor Punisher que se recuerde en imagen real; la miniserie de espías de la BBC "The Night Manager", que allanó el terreno para que Tom Hiddleston se convierta en el próximo 007; el regreso de "Man Seeking Woman", que a falta de "Rick and Morty" fue la mayor proveedora de risas tróspidas del año (¿todavía se puede decir tróspido en 2017?), y la cuarta entrega, todavía en emisión, de las aventuras de Ragnar Lothbrok y sus "Vikings".

No son las únicas dignas de, al menos, mención: la (mínima) cuota nacional queda cubierta con la segunda temporada de "El Ministerio del Tiempo"; la cuarta y última entrega de "Banshee" no alcanzó el altísimo nivel de sus predecesoras pero cerró el ciclo de desventuras de Lucas Hood de forma satisfactoria; la segunda temporada de "Ash vs Evil Dead" tuvo en su episodio "Morgue" el mejor momento de slapstick gore/escatológico del año, y la siempre irregular "The Walking Dead" continuó con la tradición de entregar capítulos arrebatadores como "JSS" o "The day will come when you won't be" en medio de soporíferas subtramas de redescubrimiento espiritual y cliffhangers perezosos como el del final de la sexta temporada.

La gran decepción del año ha sido la adaptación por parte de AMC del "Preacher" de Garth Ennis y Steve Dillon, un producto largamente soñado por los fans del tebeo que en su salto a la pantalla no ha sabido encontrar el equilibrio entre tonos y géneros. Lo del abrupto final de "Penny Dreadful" ni siquiera entra en el terreno de la decepción: vi la tercera temporada por puro completismo y me dejó tan indiferente que apenas merece la pena detenerse en ella.

viernes, enero 16, 2015

Top 10: mis tebeos favoritos de 2014

Tras las series de televisión y el cine, toca finalmente repasar los títulos que más me han hecho disfrutar durante los pasados 12 meses dentro del mundo de las viñetas. Se trata de mis 10 comics favoritos publicados durante 2014 en España. Este último dato es fundamental porque si por algo se ha caracterizado el pasado año en lo que respecta a mi experiencia lectora ha sido por el salto al formato digital (tablet mediante), lo que me ha permitido seguir muchas series aún inéditas en nuestro país a su ritmo de publicación en Estados Unidos. Títulos como "Sex Criminals", "Southern Bastards", "Velvet", "Outcast" o "The Multiversity" (con el imprescindible "Pax Americana") me han hecho disfrutar tanto como cualquiera de los tebeos que haya podido leer en castellano en los últimos meses, pero he decidido dejarlos al margen de estas entradas post-Año Nuevo hasta que vean la luz en España. Estoy convencido de que muchos de ellos estarán en el futurible Top 10 comiquero que publicaré en este blog dentro de 365 días (semana arriba, semana abajo), pero hasta entonces habrá que conformarse con el aquí y el ahora.


Tampoco entran en el saco las reediciones de material previamente publicado en nuestro país. ¿Qué sentido tendría poner al "Little Nemo in Slumberland" de Winsor McCay, al "Torpedo 1936" de Bernet y Abulí o al "Miracleman" de Alan Moore El Guionista Original en lo más alto de un top elaborado en 2015? Siguiendo esa misma lógica, tebeos tan recomendables como "Planetary", "La Cosa del Pantano" de los años 80, "Predicador", "Ronin", "The Sandman", "100 Balas", "Batman: Asilo Arkham" o el reciente integral de "Blacksad" no tienen cabida, por estupendos que sean, en un listado que pretende reflejar mis preferencias dentro de la actualidad del comic en España.

Teniendo estas consideraciones en cuenta, además de la inevitable imposibilidad de leer todo cuanto a uno le gustaría, estos son los 10 tebeos que más he disfrutado de cuantos se han publicado en nuestro país a lo largo del último año:

10- Fatale


La historia de Jo, perseguida por cultos demoníacos y cortejada por hombres que han caído (literalmente) en su hechizo, permite a Ed Brubaker y Sean Phillips proseguir con su exploración de los límites del género negro, acercándolo esta vez al terror lovecraftiano tal y como antes lo habían aproximado a la temática super-heroica. La buena noticia es que el equipo creativo continúa volcando en cada página el mismo talento que en su día hizo grandes a títulos como "Sleeper" y "Criminal".


9- Los Proyectos Manhattan

 

Entre la ucronía y el delirio humorístico deambula la élite científica posterior a la Segunda Guerra Mundial (Einstein, Oppenheimer, Feynman...) en el fascinante entramado de ciencia-ficción tejido por Jonathan Hickman a los guiones y Nick Pitarra sobre el tablero de dibujo. Universos paralelos, alienígenas, inteligencias artificiales que gobiernan el mundo libre y perros astronautas parlantes son algunos de los elementos con los que el siempre ambicioso guionista de "Este del Oeste" puebla la Guerra Fría más marciana del Noveno Arte.


8- The League of Extraordinary Gentlemen: Dossier Negro


El capítulo inédito de los extraordinarios caballeros ideados por Alan Moore y Kevin O'Neill sirve como enlace entre aquel segundo volumen, más ligero, que enfrentaba a Mina Murray, Allan Quatermain y compañía con los marcianos beligerantes de H.G.Wells y el discutido y ambicioso "Century" (que posiblemente ahora cobre más sentido para el lector español). El "Dossier Negro" es una obra densa y formalmente ecléctica (fragmentos en prosa, tiras propagandísticas, escenas teatrales...) donde el barbudo de Norhampton da rienda suelta a su infinita sapiencia literaria, conectando a Robert E. Howard con Ian Fleming, a H.P. Lovecraft con George Orwell o a William Shakespeare con los experimentales escritores beatnik... entre otros cientos de referencias. En sus sucesivas entregas, La Liga ha pasado de ser un excelente comic de aventuras a convertirse en un trabajo de tesis sobre la metaficción literaria, y este "Dossier Negro" es su particular "Silmarillion".


7- Trillium


La última historia de amor del universo, escrita y dibujada por Jeff Lemire, supone un ejercicio de atrevimiento narrativo que en su edición española a cargo de ECC se vio enturbiado por un remontaje de viñetas y páginas que lo aleja de las pretensiones experimentales de su autor. Aún así, el melancólico tono intimista y el personal trazo de Lemire se mantienen como grandes valores de esta romántica odisea en el espacio.

(Puedes leer el artículo que escribí para la edición española de "Trillium" en ESTE ENLACE).


6- Caballero Luna: De entre los muertos


La actual Marvel Comics está haciendo muchas cosas mal (lo de los eventos cada 6 meses, o menos, me parece un cachondeo), pero también unas cuantas bien. De entre todas ellas, la mejor es la oportunidad que se le está dando a personajes con un perfil medio/bajo (en términos de popularidad) para destacar cualitativamente gracias a equipos creativos de lujo, capaces de otorgar un plus de personalidad y talento a conceptos tan viejos como la propia industria. A los exitosos (en cuanto a crítica) "Ojo de Halcón" de Fraction y Aja y "Daredevil" de Waid y Samnee se sumó en 2014 una nueva encarnación del Puño de Konshu. Durante seis números autoconclusivos y totalmente autocontenidos (no hace falta haber leído jamás nada del personaje y, mejor aún, van totalmente a su bola respecto al resto del Universo Marvel), Warren Ellis demuestra (como ya hiciese en "Planetary" o "Global Frecuency") que el formato de 24 páginas sigue siendo óptimo para la publicación de aventuras super-heroicas... por mucho que en esta ocasión lo único estrictamente super-heroico del tebeo sea la capa de su protagonista. El elegante dibujo de Declan Shalvey realza las virtudes de los guiones de Ellis, logrando que esta rara avis dentro de la (supuesta) Casa de las Ideas se postule como uno de mis imprescindibles del año. Qué pena que ambos autores abandonen el barco tras estos primeros seis números: el nuevo "Caballero Luna" es el tipo de serie que uno estaría feliz de poder comprar cada mes durante el resto de su vida.


5- Zero


La misma recuperación del formato comic-book de 24 páginas de la que hace gala "Caballero Luna" es la que impulsa las inmejorables sensaciones que el primer tomo recopilatorio de "Zero" le deja a uno en el cuerpo, con el valor añadido de que en este caso cada episodio viene ilustrado por un dibujante distinto. A los guiones se encuentra Ales Kot, recogiendo el testigo de Warren Ellis en "Planetary" y "Global Frecuency" y de Ed Brubaker en "Sleeper" para narrarnos en clave de ciencia-ficción la historia del super-espía genéticamente mejorado y cibernéticamente modificado que cambiará el curso de la Historia. Un comic que no inventa la rueda, pero que la hace rodar de maravilla.


4- Battling Boy


Paul Pope apuesta fuerte por un regreso al desenfado infantil/juvenil y al sentido de la maravilla de la Edad de Plata del comic estadounidense en este proyecto, que arrancó como revitalización del "Kamandi" de Jack Kirby y por el camino encontró una voz autoral propia. Las aventuras del mamporrero niño-dios han tenido, también en 2014, un complemento ideal en el spin-off "El momento de Aurora West", escrito por el propio Pope en colaboración con el guionista J.T. Petty y dibujado por el artista gallego David Rubín.

(Puedes leer una reseña más extensa de "Battling Boy" haciendo click AQUÍ).


3- Saga


La novela-(gráfica)-río sobre el amor en tiempos de guerra interplanetaria escrita por Brian K. Vaughan e ilustrada por Fiona Staples alcanzó en sus capítulos tercero y cuarto, los publicados en 2014, nuevas cotas de picante osadía y diversión galáctica en estado puro. Si en un momento dado aposté a que la serie decaería tras su potente arranque, ahora me trago alegremente mis palabras al asegurar que cada nuevo volumen de "Saga" me parece mejor que el anterior. Esperemos que, tal y como ha prometido su guionista, la alegría dure muchos años más.

(Puedes leer una reseña más completa sobre "Saga" en ESTE ENLACE. De todos modos, desde que escribí aquellas líneas hasta ahora mi afición por la serie ha crecido: el cuarto tomo, publicado en diciembre, ha sido buenísimo...).


2- Locke & Key


Panini editó a mediados de año el sexto volumen de "Locke & Key" con el que concluyen las aventuras fantásticas de la familia Locke, narradas por el guionista Joe Hill y el dibujante Gabriel Rodríguez. Pese a la dificultad de mantener el altísimo nivel esgrimido en las anteriores entregas (el quinto tomo, "Trabajos de relojería", fue la repanocha), el equipo creativo se las ingenió para cerrar todas las tramas y misterios con una coherencia y una pegada emocional difíciles de encontrar en series de largo recorrido: tras 5 años de andadura editorial, "Alfa y Omega" es el colofón soñado para una serie redonda.

(Puedes leer una reseña más extensa sobre "Locke & Key" siguiendo ESTE ENLACE).

 
1- Aama 4: Serás maravillosa, hija mía


La publicación del cuarto volumen de "Aama" permite al fin leer de forma completa el último trabajo de Frederik Peeters y redescubrir la misma sensibilidad y cuidado por la creación de personajes que ya habían convertido a "Píldoras azules" y "Lupus" (posiblemente sus obras como autor completo más recordadas) en sendos clásicos inmediatos de la BD francobelga, unidos aquí a un sentido de la espectacularidad digno del mejor blockbuster de ciencia-ficción. "Aama" supone un reencuentro con las obsesiones habituales de Peeters (las responsabilidades de la paternidad, el onirismo y la exploración del subconsciente, la relación entre medicina/cuerpo/mente, la necesidad de escapar del pensamiento único de la sociedad actual) reformuladas en una sinergia de influencias estéticas y conceptuales que incluyen a Jodorowsky y Moebius, a Hayao Miyazaki, a Charles Burns y a Katsuhiro Otomo. "Aama" es un nuevo paso de gigante en la trayectoria del que hoy en día es, en mi nada modesta pero siempre discutible opinión, el guionista y dibujante más talentoso del comic europeo, y uno de los 3 ó 4 autores que actualmente más me interesan del tebeo mundial.


Este año me ha resultado especialmente difícil ceñirme a tan sólo 10 títulos, y me ha costado dejar fuera algunos tebeos que merecen al menos una mención. Es el caso del "Astro City" de Busiek, Ross y Anderson, "Nowhere Men" de Stephenson y Bellegarde, "Seconds" de Bryan Lee O'Malley, "Sam Zabel y la pluma mágica" de Dylan Horrocks, "Tyler Cross: Rio Bravo" de Nury y Brüno, "Parker: Matadero" de Darwyn Cooke, "Invencible" de Kirkman y Ottley, "Green Arrow" de Lemire y Sorrentino, "Este del Oeste" de Hickman y Dragotta o los ya mentados "Ojo de Halcón" y "Daredevil".

En el terreno de las decepciones, la palma se la llevan Jason Aaron y Rick Remender en su faceta más comercial: el "Thor" del primero y los "Imposibles Vengadores" y el "Capitán América" del segundo tuvieron un arranque muy prometedor en 2013, pero sus últimas entregas han sido de una mediocridad descorazonadora. Está claro que ambos escritores rinden mucho mejor cuando se los deja a sus anchas, en cabeceras de creación propia como las que actualmente desarrollan para Image Comics. Algo que, en realidad, es perfectamente extensible a la inmensa mayoría de guionistas actuales en lengua inglesa.

miércoles, enero 07, 2015

Top 10: mis películas favoritas de 2014

2014 ha sido, para mí, un buen año de cine. Quizás no ha habido ninguna película que merezca la calificación de obra maestra (apelativo que suele venderse barato en internet y en algunos medios especializados, con el consiguiente hype y la posterior decepción), pero sí un puñado de títulos buenos e incluso muy buenos que merecen ser recordados y recomendados. La incapacidad (por horarios, básicamente) de ir a las salas tanto como me hubiera apetecido se ha saldado, por un lado, con un aumento considerable de los visionados domésticos (televisor, portátil, tablet) y, por el otro, con la inevitable imposibilidad de ver todos los estrenos que me hubiese gustado (esto ocurre todos los años, claro, pero en 2014 más que nunca antes).


Así, hay un montón de cintas estrenadas en nuestro país a lo largo del pasado año que aún no he tenido ocasión de ver. Por citar las que más me apetecen: "Big Hero 6", "El Hobbit: la batalla de los cinco ejércitos", "Enemy", "El congreso", "Ida", "Orígenes", "Nueva vida en Nueva York", "El sueño de Ellis", "Locke", "Coherence", "Magical girl", "El Niño", "Predestination"... Con el tiempo iré tachando estos y otros títulos de mi lista de pelis pendientes y este Top 10 que ahora presento quedará configurado, estoy seguro, de un modo distinto. Pero eso, por supuesto, también es algo que termina sucediendo todos los años.

Aquí tenéis las que son, a día de hoy, mis 10 cintas favoritas estrenadas en España a lo largo de 2014:

10- Dallas Buyers Club


Más allá de las soberbias y oscarizadas interpretaciones de Jared Leto y Matthew McConaughey (que hizo un 2014 ES-PEC-TA-CU-LAR: estaba en lo más alto de mis series favoritas del año y volveréis a verlo un par de veces más en este Top), "Dallas Buyers Club" es un emocionante, divertido y honesto canto a la vida. Tiene la inmensa virtud de oler a premio casi sin pretenderlo, de ser recomendable para todo tipo de públicos sin hacer concesiones y de lograr que pasemos de la sonrisa al quebranto sin solución de continuidad. Resulta curioso que, no siendo mi cinta favorita del año, no se me ocurra absolutamente nada malo que decir de ella. A eso yo lo llamo un éxito total.


9- Her


Libre de la excentricidad intelectual del guionista Charlie Kaufman, Spike Jonze parece haber encontrado (como ya se vio en "Donde viven los monstruos") un nuevo pulso emocional en su cine. Su última película es una exploración tierna y profunda no sólo de la relación del ser humano con la tecnología, sino también (y sobre todo) de la naturaleza intangible de los sentimientos. Pero no dejes que esta descripción tan pomposa te engañe: "Her" es una cinta cargada de trascendencia y humanidad articulada de un modo sencillo y divertido. La película romántica que enamoraría a Charlie Brooker.


8- Relatos salvajes


“Relatos salvajes” es una antología compuesta por seis historias de inspiración directa (y confesa) en los “Cuentos asombrosos” de Steven Spielberg... aunque yo les veo más parecido con las “Historias negras” que Enrique S. Abulí y Jordi Bernet publicaron en comic durante tres lustros. Venganzas, celos, corrupción y estallidos (más o menos) irracionales de violencia se dan la mano en estos relatos que elevan los roces del día a día a la quintaesencia de la mala baba y el humor negro. En el corazón (podrido) del conjunto laten realidades tristemente cotidianas como la desigualdad de clases, los tortuosos caminos de la burocracia y todas esa ridículas convenciones sociales que nos impiden ver lo que en realidad somos: animales salvajes disfrazados con traje y corbata.


7 / 6 - Guardianes de la Galaxia / Capitán América: el Soldado de Invierno


Si de algo puede presumir 2014 es de haber sido un buen año para las adaptaciones de tebeos Marvel al cine. No sólo la Fox recuperó la dignidad perdida, entregando una de las mejores cintas de la franquicia mutante ("X-Men: Días del futuro pasado", a la altura de "X-2"), sino que la propia Marvel Studios estrenó dos films que compiten con "Los Vengadores" por el podio de mejor adaptación de un comic de la compañía a la gran pantalla. De hecho, me resulta tan complicado decidirme entre una (descacharrante comedia galáctica con inesperados estallidos de lirismo) y otra (trepidante thriller de acción y espionaje de la vieja escuela), que al final me ha parecido apropiado dejarlo en empate. Los que ganamos, seguro, somos los espectadores ávidos de cine palomitero de calidad.

(La reseña completa de "Capitán América: el Soldado de Invierno" está POR AQUÍ; la de "Guardianes de la Galaxia", POR ACÁ).


5- Perdida


Si uno se fía del planteamiento inicial de “Perdida” corre el riesgo de confundir el décimo largometraje de David Fincher con un thriller más o menos convencional de “esposa desaparecida y marido sospechoso”, bordeando temerariamente el telefilm de sobremesa. Es necesario confiar en el preciso libreto escrito por Gillian Flynn (autora de la exitosa novela en que se basa) para ir descubriendo, a medida que el metraje avanza, la implacable sátira sobre la vida conyugal, los medios de (des)información y la imagen pública en la era de las redes sociales que la película propone. Fincher, cada vez más convencido del poder del encuadre y, sobre todo, de la edición, se olvida de los exhibicionistas movimientos de cámara de “El club de la lucha” y “La habitación del pánico” para entregar uno de sus trabajos más sobrios y milimétricamente montados. No siendo la mejor película del realizador, el resultado es igualmente hipnótico y apasionante: una mezcla de misterio y humor negro (muy sutil, no creo que todo el mundo le pille la gracia al asunto) que supone un nuevo éxito cualitativo en la filmografía de mi director en activo preferido (junto con Paul Thomas Anderson y Martin Scorsese).


4- El Gran Hotel Budapest


Resulta difícil hacer justicia en una reseña vocacionalmente breve (como ésta) al incesante despliegue de imaginación, talento y puro ingenio que se sucede ininterrumpidamente durante los fugaces 100 minutos en los que “El Gran Hotel Budapest” consigue mantener al espectador con una constante sonrisa dibujada en la cara, cuando no le arranca una sonora carcajada. Su genuino sabor aventurero, más presente aquí que en ninguna otra cinta previa del director Wes Anderson, conecta además con los iconos del tebeo francobelga, pasándolos por el tamiz de aquel Ernst Lubitsch capaz de reírse de los totalitarismos sin caer en el error de banalizarlos. Aunque hay que tener en cuenta, por supuesto, que el abajo firmante es un apologista confeso de Anderson, consciente pese a todo de que los infinitos travelings laterales, los encuadres meticulosamente simétricos, la estética vintage de colores estridentes, el delicioso gusto musical y el melancólico humorismo del director de “Academia Rushmore” no son plato del gusto de todos.

(Puedes leer mi reseña completa de "El Gran Hotel Budapest" AQUÍ MISMO).


3- El amanecer del planeta de los simios


Desde el prodigioso arranque, deudor tanto del segmento prehistórico de "2001: una odisea en el espacio" de Stanley Kubrick como de los apuntes pseudo-documentales del "Apocalypto" de Mel Gibson, la identificación del espectador con el primate protagonista de "El amanecer del planeta de los simios" es total. El desmoronamiento del reino de Caesar es un reflejo (simplificado, sí, pero dolorosamente obvio) del devenir intrínseco a toda sociedad humana; una alegoría animal tan contundente como lo fue en su momento la sublevación agraria de George Orwell. Al igual que en el clásico literario de 1945, "Rebelión en la granja", la evolución social de los animales protagonistas los acerca inexorablemente a posturas peligrosamente humanas. El mensaje no podría ser más pesimista: una creciente complejidad socio-política genera luchas de poder y derramamiento de sangre. Cuando dos culturas, dos ideologías, dos pueblos coinciden en el mismo palmo de tierra, la respuesta instintiva, el impulso más básico, es aplastar al otro. Morir, matar y morir matando. Que un blockbuster de acción y ciencia-ficción de 170 millones de dólares plantee esta clase de dilemas políticos, sociales y ecológicos con la brillantez con que lo hace "El amanecer del planeta de los simios" me resulta prácticamente milagroso.

(Reseña completa de la película en ESTE ENLACE).


2- Interstellar


Quienes llevan años criticando la ausencia de sentimiento en el cine de Christopher Nolan tendrán que envainársela tras el estreno de “Interstellar”. Contra todo pronóstico, el homérico viaje espacial de Matthew McConaughey te golpea emocionalmente como un tren de mercancías. Puede que el cosmos sea un erial frío y desolado, pero lo que late en las entrañas del film es algo mucho más cálido y humano: el sacrificio infinito, como el universo, que un padre puede llegar a hacer por sus hijos. El gélido trabalenguas espacio-temporal que Nolan pone en boca de Michael Caine tiene su reverso más visceral en la defensa que el personaje de Anne Hathaway hace del amor como variable cuántica, y lo que uno acaba llevándose a casa al terminar la película no es tanto el hiperbólico ejercicio de supervivencia en gravedad cero (que sí, es fascinante e hipnótico) como el drama de un padre destinado a perder a sus hijos para poder asegurarles un futuro. Eso es algo con lo que cualquiera puede conectar (cualquiera que quiera un poco a su familia y trate de imaginarse lo que supondría tener que renunciar a ella para siempre), y es de ahí precisamente de donde emana la fuerza gravitacional que mantiene a la última propuesta de Nolan con los pies bien pegados a la Tierra (metafóricamente hablando) y al espectador con la mandíbula apretada y los ojos vidriosos durante las casi tres horas de metraje.

(Reseña completa de "Interstellar" haciendo click AQUÍ).


1- El lobo de Wall Street


Las aventuras químicas y sexuales de Jordan Belfort poseen el atractivo irresistible de un cruce entre el “Wall Street” de Oliver Stone y una de esas películas norteamericanas de universitarios salidos (“American Pie” y derivados), todo ello escrito por la gruesa pluma de Seth McFarlane, el creador de “Padre de familia”. Paradigmático de todos los aciertos y excesos del film resulta el titánico esfuerzo interpretativo de un Leonardo DiCaprio histriónico y desatado, a medio camino entre su sádico personaje en “Django desencadenado” y el trabajo corporal del maestro del slapstick Jim Carrey (y a la descacharrante escena del Club de Campo me remito). Si alguna vez dudé de la vis cómica del protagonista de “El gran Gatsby”, me trago alegremente mis palabras y pido una segunda ración. Supongo que a estas alturas nadie espera que la última película de Martin Scorsese vaya a ser la mejor de su carrera: decir que “El lobo de Wall Street” mantiene el nivel de la filmografía previa del realizador italoamericano me parece una razón más que suficiente para recomendarla a todo aquél que busque una comedia salvaje carente de moralejas hipócritas y un ejercicio exuberante de narrativa cinematográfica y talento interpretativo.

(Puedes leer mi reseña completa de la película pinchando AQUÍ).


De lo que se ha quedado fuera, me gustaría otorgar una mención especial a "Boyhood" de Richard Linklater, "Philomena" de Stephen Frears y "A propósito de Llewyn Davis" de los hermanos Coen: cualquiera de las tres podría haber formado parte del Top 10 (y posiblemente así habría sucedido si mi humor fuese otro esta mañana). "Cómo entrenar a tu dragón 2", "La isla mínima", "Rompenieves" y la mentada "X-Men: Días del futuro pasado" se quedan un poco más abajo (y no necesariamente en ese orden), pero también me han dejado un estupendo sabor de boca y justo es reconocérselo.

En el terreno de las decepciones la palma se la llevan "El viento se levanta" (que no es mala, pero la esperaba con unas expectativas inmensas), "Big bad wolves" (que llegó ensalzada por Tarantino y me aburrió bastante) y "La gran estafa americana" (hypeada hasta el infinito en la carrera por los Oscars). Con todo, cualquiera de las tres está a años luz, cualitativamente hablando, de bodriazos como "Amazing Spider-Man 2: el poder de Electro", "Ninja Turtles", "Drácula, la leyenda jamás contada" o el infame remake de "Robocop". No obstante, el premio a la peor película de 2014 (y de la década, si me apuráis) se lo llevan Michael Bay y "Transformers: La era de la extinción": las tres horas más estúpidas (¡y caras!) de la historia del cine.

jueves, enero 01, 2015

Top 5: mis series de televisión favoritas de 2014

Pocas tradiciones navideñas siguen aún vigentes en mi vida. La hostelería no sabe de festivos y este año tampoco he podido disfrutar ni de la Nochebuena ni de la Nochevieja en familia. Por suerte, una de las pocas tradiciones que sí puedo permitirme es la de las listas con mis títulos favoritos del año que se nos va; ejercicio recopilatorio tan efímero y fútil como divertido.

Por primera vez en tantos años de Abismo, paso de la música. Llevo todo el 2014 pasando, en realidad. Podéis atestiguarlo echando un vistazo a las escasas entradas sobre música publicadas en los últimos meses por estos lares. Estoy absolutamente descolgado de la actualidad musical porque a) antes invertía mucho tiempo trabajando a solas en mi estudio, con mi discos (nuevos y no tan nuevos) puestos todo el rato, y ahora me veo obligado a convivir con el infame hilo musical del curro, y b) salvo contadas excepciones, cada vez que he intentado acercarme a un disco o a un grupo nuevos me ha dado una pereza mayúscula y he acabado volviendo al cómodo terreno conocido. Las bandas que ya me gustaban y que han sacado álbum en 2014 me han dejado indiferente. De los artistas y formaciones de nuevo cuño, sólo encuentro palabras amables para Royal Blood y su debut homónimo, que me ha hecho pasar algunos buenos ratos durante este último otoño. Así que esta vez no hay Top 10 con mis discos favoritos. Ya veremos si 2015 se porta algo mejor en el terreno musical.

Para compensarlo, añado nueva categoría a mis listas de Año Nuevo. Tímidamente: un top 5 con las series que más he disfrutado en los últimos 12 meses. Es una lista con mejores intenciones que argumentos, ya que faltan muchos títulos importantes con los que, sin embargo, aún no he conseguido ponerme al día a estas alturas. Tengo todavía pendientes de visionado (aunque algunas se emitieron hace un montón de meses) las entregas de 2014 de “House of Cards”, “Mad Men”, “American Horror Story”, “Girls”, “Utopia”, “Sherlock” y “Juego de Tronos”, y también otros títulos estrenados el año pasado como “Fargo”, “1864”, “Sonic Highways”, “The Affair” o “Transparent” que tienen muy buena pinta. Y luego están esas otras series aún en curso que todavía no he empezado y que en algún momento me gustaría visionar: “Shameless”, “The Good Wife”, “Peaky Blinders”, “Vikings”...


¿Cuándo conseguiré ponerme al día con mis series pendientes? ¿Nunca, tal vez? Lo importante es, en realidad, aprovechar la excusa para hablar de buena televisión y recomendar cinco series que en 2014 han puesto el nivel catódico, una vez más, por las nubes. Ahí vamos:

5 - Orange is the New Black (Temporada 2)


Después de una primera entrega divertidísima, “OITNB” tuvo el acierto de diluir en su segunda temporada el protagonismo antes concentrado en el personaje de Piper Chapman. La coralidad resultante hizo aún más entretenido el día a día de las reclusas de la penitenciaría de Litchfield, con las que a estas alturas uno ya ha empatizado hasta altos niveles emocionales: “OITNB” te hace reír, te hace reflexionar (casi sin que te des cuenta) sobre algunos espinosos temas sociales y te conmueve (capítulo sí y capítulo también) con los dramas de estas supervivientes oprimidas por el sistema.

(Puedes leer una reseña más completa haciendo click AQUÍ).


4 - Hannibal (Temporada 2)


El estupendo cliffhanger con el que concluía la primera temporada de "Hannibal" evolucionó, en su (muy superior) segunda entrega, en una situación inédita en las versiones literaria y cinematográfica de las correrías del caníbal creado por Thomas Harris. El Dr. Lecter interpretado por Mads Mikkelsen y el agente especial Will Graham encarnado por Hugh Dancy ya se han convertido, para un servidor, en las versiones definitivas de ambos personajes, y sus turbadoras desventuras en el retorcido infierno culinario cocinado por el showrunner Bryan Fuller me fascinan, repugnan e hipnotizan por igual. Un menú sangriento no apto para todos los paladares.

3 - Boardwalk Empire (Temporada 5)


El político y gángster (¿no es un poco lo mismo, hoy en día?) Enoch "Nucky" Thompson, inolvidable Steve Buscemi, se despidió de su audiencia en una quinta temporada breve (sólo 8 capítulos), introspectiva y crepuscular en la que Terence Winter y su equipo de guionistas dieron un doble salto temporal: seis años hacia delante respecto a la cuarta temporada, mostrándonos los últimos días de la Prohibición, y varias décadas hacia atrás, narrando la infancia y juventud del protagonista. Los extremos se tocan en un todo circular que, no siendo mi entrega favorita de la serie (ésas serían la segunda y la cuarta), sirve como excelente punto y final a uno de los mejores títulos catódicos de todos los tiempos (en mi nada modesta pero siempre discutible opinión). La pena es que hayan pasado ya cinco años desde el estreno de "Boardwalk Empire" y que aún queden tantos espectadores sin saber que se han perdido algo tan grande como "Los Soprano", "Breaking Bad" o "Mad Men".

(Puedes leer mis reseñas de la primera y segunda temporadas de "Boardwalk Empire" haciendo click AQUÍ y AQUÍ).


2 - The Knick (Temporada 1)


"The Knick" ha sido una sorpresa mayúscula, por aparecer casi de tapadillo y en una cadena filial de la HBO (Cinemax), y por estar dirigida en sus diez episodios por Steven Soderbergh en el que ya es, para mí, el mejor trabajo de toda su carrera. Las atrevidas formas del cine contemporáneo (textura digital de la imagen, largos planos secuencia con cámara al hombro, hipnótica música electrónica) contrastan con el ambiente médico de principios del siglo XX en el que el jefe de cirujía del hospital Knickerbocker, John Thackery, fuerza al máximo los límites éticos de su profesión mientras cae en un infierno de adicciones y frustración. Todo ello envuelto en la cruda representación de una sociedad machista, xenófoba y puritana y salpicado por una escenas de quirófano tan explícitas como turbadoras. La guinda al pastel la pone la excelente interpretación del mejor Clive Owen que un servidor recuerde. Canela fina.


1 - True Detective (Temporada 1)


Si ha habido una serie que me haya enamorado en 2014 sin duda ha sido ésta. Los ocho episodios escritos por Nic Pizzolatto y dirigidos por Cary Joji Fukunaga lo tienen todo: un guión con una estructura compleja y unos diálogos magistrales, unos personajes (Rust Cohle y Marty Hart) que enganchan desde los primeros minutos, una puesta en escena que ya quisieran para sí el 90% de las películas que se estrenan en cine, dos interpretaciones protagonistas que se salen de las escalas y un plano secuencia (al final del capítulo 4) capaz de justificar por sí solo esta mirada al abismo existencial que (como todo buen abismo que se precie) le devuelve a uno la mirada. Para mí, la primera entrega de "True Detective" es el producto televisivo perfecto. Lo que traiga consigo la segunda será, por supuesto, otro cantar.

(Puedes leer una reseña más completa haciendo click AQUÍ).


"The Newsroom" se ha quedado fuera del listado, muy a mi pesar, porque sólo he visto los dos primeros episodios de su tercera temporada: si tuviera que juzgarla por este par de capítulos le otorgaría un sitio en el top 5 sin dudarlo, pero aún me restan otros cuatro para el final y no sería la primera vez que Sorkin se queda a las puertas de la gloria por no saber rematar la faena. Me gustaría además hacer una mención especial a la quinta temporada de “The Walking Dead”, que sigue mejorando a cada año que pasa, después de tocar fondo en su segunda temporada y levantar sorprendentemente el vuelo a partir de la tercera: los zombies de Robert Kirkman viven un momento dulce en la pequeña pantalla. Algo más abajo han quedado las primeras entregas de “Marco Polo” y “Penny Dreadful”: productos con una puesta en escena espectacular y altísimos valores de producción a los que les ha faltado, quizás, esa chispa de excelencia en el terreno dramático que separa a las buenas series de las grandes series. Por otro lado, también toca confesar la irrupción en mi dieta catódica de dos guilty pleasures tebeísticos difícilmente defendibles: se trata de “Gotham” y “The Flash”, series de calidad dudosa (cuando no directamente malas) que me gusta ver por razones que no alcanzo a comprender. “People are strange”, que decía Jim Morrison.