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sábado, julio 05, 2014

Colaboraciones con ECC Ediciones: "Astro City: Victoria" y "Trillium"

ECC Ediciones, propietaria de los derechos de publicación de los tebeos de DC Comics en España, acaba de comunicar a través de su web oficial su listado de novedades para el mes de septiembre. En él se incluyen dos títulos en los que colabora un servidor, redactando en ambos casos epílogo y contraportada. Por un lado aparece el segundo recopilatorio del relanzamiento de "Astro City", la serie con la que Kurt Busiek, Alex Ross y Brent Anderson recuperan el sentido de la maravilla de la Silver Age en historias super-heroicas que van de lo cósmico a lo intimista.


Por el otro, Jeff Lemire entrega en "Trillium" su mejor trabajo como autor completo. Reconozco que no sabía demasiado sobre la trayectoria de Lemire hasta que tuve que hacer los deberes para esta colaboración con ECC, pero títulos como "Sweet Tooth" y "The underwater welder" (desgraciadamente inéditos en España) me convirtieron en un apologista convencido del canadiense. Con "Trillium", sin embargo, el autor da un salto de gigante tanto a nivel argumental como, sobre todo, narrativo, y aunque no me gusta dar excesivo bombo a los tebeos en los que colaboro (tal vez porque me da pudor, o porque temo que suene a publicidad engañosa), éste es uno de esos casos, como lo fueron en el pasado "Scalped: el final de la senda" o "Punk Rock Jesus", en los que mi entusiasmo le gana la partida a dichos reparos. "Trillium" es uno de mis candidatos fijos para el futurible Top 10 comiquero del 2014, y estoy seguro de que también lo será para mucha más gente.


jueves, mayo 09, 2013

Colaboraciones con ECC Ediciones: "The Unwritten #7" y "Punk Rock Jesus"

Publicado el listado de novedades de ECC Ediciones para el mes de junio, toca por mi parte llamar la atención sobre la aparición de dos tebeos que cuentan con un texto de cierre firmado por un servidor. Se trata, por un lado, de la segunda parte de “Tommy Taylor y la Guerra de las Palabras”, séptimo volumen recopilatorio de la estupenda (y me temo que infravalorada) serie regular “The Unwritten”, escrita por Mike Carey y dibujada por Peter Gross para el sello Vertigo: un volumen que marca un antes y un después en la odisea meta-literaria de Tommy Taylor y sus compañeros de aventuras.

 
Por otro lado, se publica la miniserie autoconclusiva “Punk Rock Jesus”, escrita y dibujada por Sean Murphy (“Joe el bárbaro”, “American Vampire: Selección Natural”), quien se descubre aquí como un autor completo muy a tener en cuenta, capaz de mezclar con acierto la crítica a los mass media con el fanatismo religioso, el terrorismo independentista, la angustia adolescente y la música combativa. Tanto es así que me atrevería a decir que, con permiso de la superlativa última entrega de “Scalped” (el que fuera mi tebeo favorito de, al menos, los últimos dos años), “Punk Rock Jesus” es el comic que más me gusta de cuantos han contado hasta la fecha con una de mis colaboraciones para la editorial que ostenta los derechos de DC Comics y su sello Vertigo en nuestro país.

miércoles, febrero 13, 2013

Colaboración con ECC Ediciones: "American Vampire #5"

Anunciadas ya las novedades para marzo de la editorial ECC, conviene llamar la atención sobre la publicación de "American Vampire #5", que cuenta con un texto de cierre firmado por un servidor. Además, la editorial inicia con este tomo una doble edición simultánea de la serie en formato cartoné y, por primera vez, también en rústica. Así, en los próximos meses se recuperarán los cuatro anteriores tomos de la colección en tapas blandas, favoreciendo su difusión entre un público más amplio y manifestando la buena salud de que goza la serie creada por Scott Snyder y Rafael Albuquerque.


martes, noviembre 06, 2012

Colaboración con ECC Ediciones: "Spaceman"

Anunciadas ya oficialmente las novedades de ECC para diciembre, toca por mi parte llamar la atención sobre la aparición de “Spaceman”, volumen recopilatorio que incluye al completo la miniserie homónima de 9 números publicada hace unos meses en EE.UU. No sólo porque el tebeo suponga el esperado regreso al sello Vertigo del tridente autoral formado por el guionista Brian Azzarello, el dibujante Eduardo Risso y el portadista Dave Johnson, sino también porque los textos editoriales (contraportada y artículo de cierre) corren a cargo de un servidor.


Así que ya lo sabéis: si todavía no habéis decidido qué pedirle a los Reyes estas Navidades o si simplemente estáis deseosos de reencontraros con el celebrado equipo artístico de “100 Balas” en una nueva cabecera de creación propia, “Spaceman” es vuestro comic.

jueves, octubre 11, 2012

Colaboración con ECC Ediciones: "Scalped: el final de la senda"

Acaba de publicarse el listado de novedades de la editorial ECC para el mes de noviembre, y una vez más me toca presumir de colaboración en uno de sus lanzamientos. Aunque en esta ocasión las circunstancias son incluso más gozosas para un servidor, pues el título en el que participo como redactor editorial (textos exteriores y artículo de cierre) es la última y definitiva entrega de uno de mis tebeos favoritos de los últimos tiempos: "Scalped".


No pongáis esa cara de desconfianza: ésta no es una rastrera y desvergonzada maniobra publicitaria. Hace mucho tiempo, bastante antes de saber que un día firmaría una pequeña aportación a la edición española de la obra de Jason Aaron y R.M. Guéra, ya dejé constancia, al menos en dos ocasiones (una y otra), de que "Scalped" me parecía la mejor serie regular que se estaba publicando en la actualidad, por encima de otras tan apreciadas por crítica y público como "Los muertos vivientes" o "Invencible". De hecho, el día en que me confirmaron la responsabilidad de escribir unas palabras a modo de conclusión final para este último recopilatorio sentí un pequeño subidón, unido a una cierta presión por si no era capaz de estar a la altura de las circunstancias.

El estupendo dibujo que Guéra, uno de los autores más entrañables, divertidos y campechanos que he tenido la suerte de conocer, nos dedicó a J. (mayúscula) y a mí durante el último Viñetas desde o Atlántico.

Honestamente, no estoy seguro de que mi texto para "Scalped" haga honor al tomo que lo contiene (difícil tarea, la verdad), así que hacedme caso y, por esta vez, no os acerquéis a un comic publicitado en el Abismo por el hecho de que contenga un texto firmado por mí. Haceos con él porque es, en mi nada modesta pero siempre discutible opinión, el jodido tebeo del año.

viernes, septiembre 07, 2012

Colaboración con ECC Ediciones: "American Vampire #4"

Hoy mismo se han anunciado las novedades para octubre de la editorial ECC (ya sabéis, la flamante nueva propietaria de los derechos de DC Comics y su prestigioso subsello Vertigo en España), y las buenas noticias son que va a publicarse una nueva colaboración firmada por un servidor en uno de sus títulos estrella: el "American Vampire" de Scott Snyder y Rafael Albuquerque.


El cuarto tomo de "American Vampire", en el que se inicia mi estancia como redactor editorial, contiene mi arco argumental favorito hasta la fecha ("Bite them back!"), además de una saga dibujada por la leyenda del comic patrio Jordi Bernet ("Torpedo 1936", "Historias Negras", "Clara de Noche").

¡Permaneced atentos a vuestras librerías!

lunes, mayo 21, 2012

Colaboración con ECC Ediciones: "Leyendas del Universo DC: Neil Gaiman"

Esta mañana ECC Ediciones ha anunciado sus novedades para el mes de junio, entre las que destaca el tomo “Leyendas del Universo DC: Neil Gaiman”. Los tres textos teóricos incluidos en el volumen (un prólogo, un epílogo y una referencia biográfica de sus distintos autores) han sido redactados por un servidor, iniciándose así una colaboración con la editorial que desde enero de 2012 ostenta los derechos de publicación en castellano de los tebeos de DC Comics. Por supuesto, de los futuros pormenores de esta colaboración os iré informando puntualmente a medida que las fechas de lanzamiento de nuevos títulos y demás detalles relevantes vayan haciéndose oficiales.


“Leyendas del Universo DC: Neil Gaiman” sale a la venta el próximo 22 de junio e incluye los comics “Whatever happened to de Caped Crusader?”, “Solo” núm. 8, “Wednesday Comics 2010 Series – Metamorpho”, “Batman: Black & White” núm. 8 y “Green Lantern/Superman: Legend of the Green Flame”.

miércoles, febrero 15, 2012

Sobre "El Jueves", Rajoy y Ned Stark

"Cosas veredes", que se suele decir.

Leo en el Facebook que Kiko da Silva (hiperactivo dibujante gallego que publica en un millón de sitios, entre ellos "la revista que sale los miércoles") comenta en el muro de Sergio Bleda (autor de, entre otros títulos, "El baile del vampiro" y "La conjura de cada miércoles") acerca del supuesto plagio del ilustrador Malagón a un tal Sr. Plástiko a quien hasta ahora no conocía.

La imagen de la discordia es ésta:


El Sr. Plástiko aduce apropiación indebida de un chiste que él mismo remitió a la revista "El Jueves" con fecha de 11 de enero de 2012. Pueden leer su explicación en esta imagen que él mismo sube a su propio muro:


Curiosamente, un tal Juan García Rodenas (a quien tampoco tengo el gusto) entra en la misma conversación en la que dialogan da Silva y Bleda respondiendo lo que veis en la siguiente imagen (y pido disculpas en este momento por estar aireando conversaciones supuestamente privadas de facebooks supuestamente privados, pero esto me ha saltado al abrir yo mi cara-libro sin comerlo ni beberlo y sin tener a la gran mayoría de esta gente agregada como amigos; tan sólo a Kiko da Silva). Ahora sí, el comentario en cuestión:


El enlace que menciona Rodenas es, concretamente, éste.

Casualmente, yo publiqué en su día (el día después de las elecciones generales) una entrada en este blog que ahora mismo lees en la que aparecía esa misma imagen tal y como un servidor la montó y retocó con su bienamado Photoshop. El chiste, a todo esto, no es 100% de mi autoría. Proviene de una frase que otro conocido mío del Facebook (Brais Alaricano) publicó al saberse el resultado de las susodichas elecciones: "Imos de mal en peor, por diante catro anos de oscuridade, winter's coming", decía Brais en su Facebook parafraseando a la saga literaria de George R.R. Martin.


A mí, claro, se me encendió la lucecita y en unos minutos, mientras se cocían los macarrones de la cena, me salió la imagen de marras:


¿A dónde quiero llegar con todo esto?

Primero: a que la idea de asociar "Juego de tronos" con el actual gobierno de Rajoy ni es exclusiva de "El Jueves" ni del Sr. Plástiko ni mía. Ni siquiera de Brais, que fue el primero a quien yo se la leí. Es algo que está, de algún modo, en el inconsciente colectivo. Funciona como chiste, sí, pero no es el colmo de la originalidad.

Segundo: fuera quien fuese el encargado de subir la imagen a www.nosologeeks.es, ni siquiera tuvo la decencia de emplear el archivo original. No entiendo muy bien las razones, pero el "is" del rótulo aparece como "ish", siendo el resto de la imagen exactamente igual a como yo la concebí (en peor calidad, eso sí). En ningún momento esa entrada redirige a mi blog, como sí hace esta otra publicada por Patx en su web Sinsentido Obligatorio. De hecho, antes de subirla este blogger me había escrito muy educadamente un e-mail preguntándome si podía emplear la imagen en su bitácora, a lo que yo respondí (por supuesto) que sí. Así es, creo yo, como se deben hacer estas cosas.

Tercero: puestos a buscar un autor intelectual para el chiste, me temo que la responsabilidad nos la debemos adjudicar al 50/50 Brais Alaricano y un servidor. ¿Significa eso que me fastidia la publicación de una ilustración bastante parecida en "El Jueves", o el hecho de que el Sr. Plástiko intente apropiarse en exclusiva de la iniciativa, o que www.nosologeeks.es no me haya mencionado como "the one and only artist"? No, demonios. Bienvenidos al siglo XXI, donde más de dos y de tres personas pueden tener la misma idea al mismo tiempo y compartirla al segundo siguiente con millones de internautas. Donde legiones de ociópatas nos alimentamos de los mismos referentes frikis, haciendo altamente probable que nos influenciemos mutuamente de formas conscientes e inconscientes. Con internet, más que nunca, estas cosas están a la orden del día. Si acaso me siento orgulloso de mí mismo porque un dibujante de la revista de humor gráfico con más solera de nuestro país haya tenido la misma idea que yo (inspirada por aquel comentario de Brais, no me olvido) más de dos meses después; y también porque según puedo comprobar ahora, mi trabajo ha ido circulando por internet sin yo saberlo y finalmente ha cerrado el círculo regresando a su lugar de origen. De algún modo, mi Rajoy Stark ha dado la vuelta al mundo en 80 días.

Todo lo demás me parecen polémicas estériles.

domingo, enero 22, 2012

Capitanes intrépidos y primates oscuros. O viceversa

Si sois estudiantes de musicología o conocéis a alguien que lo sea, desde este modesto púlpito quiero haceros llegar una petición: escribid una tesis doctoral sobre “el segundo disco”. Como concepto. Yo lo haría, porque me parece un tema interesantísimo, pero mi tiempo y mis conocimientos no dan para mucho más que esta entrada...

El segundo disco, para que nos entendamos, es una putada: el Rubicón del artista pop, el partido de vuelta en los play-off del músico profesional, la gloria o la vergüenza. El segundo disco es la diferencia entre Alex Kapranos y Kele Okereke, entre Adele y Duffy. Del hype al flop de la noche a la mañana, como quien dice. Es cierto que superado el reto del segundo disco la popularidad de un solista o una banda se dispara de forma exponencial respecto a su debut, pero también que enfrentarse a las expectativas de la platea (siempre desmedidas, que para eso los fans son fans) es como meterse en la caja de Schrödinger y rezar para que, cuando el público la abra, el artista siga maullando en este plano de existencia. Seguro que Florence Welch se pasó la mitad de 2011 atenazada por el miedo. También los chavales de Vetusta Morla. ¿The XX? No salen de casa.

"Miracle Kicker": fascinante debut de Dark Captain Light Captain

El segundo disco al que un servidor tenía muchas ganas era el de Dark Captain Light Captain. Los londinenses irrumpieron en mi vida en 2008 con el álbum “Miracle Kicker”, un LP de ¿post-folk? preciosista y sosegado que se escucha del tirón con una sonrisa en la cara y que genera un brote inesperado de paz espiritual en el interior del oyente. Sus canciones me recuerdan a la sensación de limpieza que uno experimenta cuando se mete en una cama a la que acaban de cambiarle la ropa y las sábanas nuevas están inmaculadas y huelen (sólo ligeramente, sin empalagar) a un buen suavizante. Sinestesias mías.

Sin embargo los meses pasaban y Dark Captain Light Captain no daban señales de vida. Recuerdo haber llevado a cabo barridos regulares por internet googleando el nombre del grupo en busca de alguna pista sobre cuándo podría escuchar material nuevo (cosas como “Dark Captain Light Captain entran en el estudio de grabación” y tal). Sin resultados, me temo.

"Dead Legs & Alibis": el tan temido segundo disco

¿Y no va el otro día el YouTube y me planta ante las narices, en esa columna de recomendaciones sin sentido que tiene en la parte derecha del navegador, un tema de un grupo llamado (escuetamente) Dark Captain? Tate: ¡los muy cabritos se cambiaron de nombre! Vale que Dark Captain Light Captain era un apelativo muy largo para un grupo de música (de hecho, la primera vez que vi la portada de su debut pensé que la banda se llamaba “Miracle Kicker” y que lo otro era el título del álbum), pero flaco favor le hacen a todos los que, como yo, apenas tenemos más referencia sobre su vida y milagros que, precisamente, un nombre. Porque no os vayáis a creer que se ha hablado mucho de Dark Captain Light Captain en los medios especializados en los últimos años...

(Con todo, al hipster que vive en mí todo esto le viene bien. ¿Que por qué?)

INTERLUDIO EN UN ACTO

(Escena: de copas por Madrid un fin de semana, hablando de música con gente tan moderna y enterada como yo.)

Interlocutor/a: Acabo de descubrir un grupo genial, se llama Dark Captain.

Yo (con gesto de superioridad y tono paternalista): Ah, los conozco. Sacaron hace poco un álbum llamado “Dead Legs & Alibis” (y aquí va la GRAN FRASE):


FIN DEL INTERLUDIO


Y el disco, ¿qué? Una alegría y una decepción a partes iguales. Alegría, porque había ganas de más Dark Captain; de voces dulces y guitarras acústicas alla "Scarborough Fair" que hacen que lo difícil (componer canciones brillantes que huelen a sábanas limpias) parezca fácil. Decepción, porque no hay atisbo de evolución (tampoco involución) en estos diez nuevos temas absolutamente intercambiables con los de su debut. “Dead Legs & Alibis” es un disco muy bueno, sí, pero tan irrelevante en la carrera de Dark Captain como fundamental fue “Miracle Kicker” tres años antes.

domingo, julio 10, 2011

Zarpas Films presenta: "Cena para tres"

Para aquellos de vosotros que alguna vez os hayáis preguntado a qué demonios dedico esos segundos muertos en los que no estoy tecleando sobre cine, música, comics, libros o series de tv, existe desde ya un blog (otro más, yeah!) en el que podréis seguir los avances en la producción del cortometraje en el que actualmente estoy involucrado junto a mis compañeros de Zarpas Films.

El proyecto se titula "Cena para tres" y podéis visitar el blog de producción pinchando en el nuevo enlace permanente situado en la columna de la derecha o haciendo click en la siguiente imagen:

jueves, mayo 05, 2011

El esperado regreso de Vetusta Morla

"Voy a hacer en tu honor
inventarios de pánico..."

("El hombre del saco", Vetusta Morla)

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Han querido los hados que este mes de mayo vean la luz las continuaciones de tres discos de sendos músicos/grupos españoles que me alegraron la vida en el año 2008. En los próximos días, si todo va bien, tendremos noticia de los nuevos trabajos de Extremoduro y Russian Red. La segunda se quedó fuera de mi top 10 musical de 2008 por muy poquito con su disco “I love your glasses”, mientras que Iniesta (Roberto, que no el dulce Andrés) y los suyos se quedaron a las puertas del número 1, por un pelo, con el admirable “La ley innata”.


“Un día en el mundo”, carta de presentación de la banda de rock madrileña Vetusta Morla, fue mi disco preferido aquel año. También fue uno de mis álbumes favoritos de la pasada década. Y luego, en perspectiva, uno de los mejores debuts de los que he tenido constancia y uno mis discos nacionales favoritos de todos los tiempos. Casi nada, vamos. Descubrí el grupo por recomendación de mi cousin Mike (que en realidad no se llama Mike, pero así son las cosas entre primos) cuando aún no habían dado el pelotazo, y me pasé los meses siguientes promoviendo el boca-oreja entre mis conocidos. En cierto modo, me siento un poco (aunque muy poco) partícipe del éxito que Vetusta Morla alcanzó a lo largo del año siguiente, recibiendo premios, elogios de la prensa especializada y las primeras críticas amargas por parte de la modernez hipster que los acusaba de vendidos y falsos indies (porque nadie debería aspirar a triunfar con su primer disco y renunciar así a una vida en la más desoladora pero atractivamente bohemia mendicidad...)


Tres conciertos, entre diciembre de 2008 y agosto de 2009, vinieron a confirmarme que el directo de Vetusta Morla era uno de los más precisos, entregados y divertidos del actual panorama musical patrio, y terminaron por consolidar el flechazo: me convertí en la groupie loca de una banda con sólo un LP, un puñado de demos y un EP ("Mira") en su haber. Sin duda, el segundo larga duración sería una durísima prueba de fuego, escrutada con lupa por público y crítica, que confirmaría a Vetusta Morla como “el grupo español que hay que escuchar” o lo hundiría en los lodos del efecto “el primero era mejor”. Mientras se gestaba, otros grupos intentaron cubrir el hueco dejado por los vetustos, buscando la aceptación del mismo nicho de mercado con fórmulas parecidas. Tal vez no sea lícito hablar de imitadores, teniendo en cuenta que precursores de Vetusta Morla como Standstill o Love of Lesbian ya mandaban en el indie rock nacional antes de la irrupción de los de Tres Cantos, pero sí parece claro que existe cierta tendencia musical que se ha visto fortalecida por el éxito de "Un día en el mundo" y a la que unos cuantos no han dudado en adherirse.


El esperadísimo (al menos por mí) segundo disco de Vetusta Morla ha tardado tres años en ver la luz. Para una formación que aún no está plenamente asentada tal vez sea una maniobra arriesgada, aunque parece poco tiempo si se compara con los nueve años que tardó en concretarse el primero. “Mapas” se hizo público el pasado 3 de mayo en la web oficial del grupo, donde puede escucharse en streaming al completo. A partir de mañana (día 6) estará a la venta en formato digital, mientras que la edición física aún tardará algo más en llegar a las tiendas. Una maniobra que los acerca a Radiohead casi tanto como su música, que sigue de cerca el sonido que Yorke, Greenwood y compañía esgrimían en sus primeros discos. Incluso tienen un miembro calvo al que sólo le falta una pegatina que diga "soy el Philip Selway de Vetusta Morla" pegada en la camisa (o quizás sea el observador de "Fringe"...)


“Mapas” se abre con la bellísima “Los días raros”, donde se hace patente la principal novedad en el sonido de la banda: se pierde la inmediatez que caracterizaba a “Un día en el mundo” para ganar en densidad sonora. Esto no es necesariamente bueno, pues precisamente una de las mayores virtudes del debut era su capacidad para enganchar a la primera a casi cualquier tipo de oyente, desde admiradores de Jeff Buckley hasta fans chillonas de Pereza. “Los días raros” es uno de los puntos álgidos del álbum, quizás el corte más rotundo, que culmina con un crescendo plagado de lirismo, redobles épicos de percusión y profusión de coros, cercano en intenciones a los canadienses Arcade Fire y sucedáneos.

Le siguen “Lo que te hace grande” y “En el río”: la primera, un medio tiempo que tras una escéptica primera escucha ha ido creciendo exponencialmente en cada nueva revisión hasta ganarme totalmente; la segunda, filtrada semanas antes como (idóneo) adelanto, es enérgica y terriblemente adictiva pese a una letra algo críptica. Una de las grandes carencias del grupo, en mi nada modesta pero siempre discutible opinión, es la sensación de que la parte literaria de sus canciones es, en el fondo, un batiburrillo de palabras grandilocuentes y referencias culturetas sin demasiada coherencia. Para que luego digan de Bunbury...

“Baldosas amarillas” es la “Copenhague” (una de las composiciones más bonitas de “Un día en el mundo”) de “Mapas”. Ocupa también la cuarta pista del álbum y posee un doble estribillo que se queda grabado a fuego en la memoria y que, seguro, será coreado de forma entusiasta por el público en futuros shows en vivo.


“Boca en la tierra” es uno de los temas ya conocidos que la banda ha recuperado para darle una oportunidad en el estudio. El otro es “Maldita dulzura”, que desgraciadamente pierde parte de la fuerza que ya en directo la había convertido en una de mis composiciones favoritas de los vetustos. Se ha quedado fuera "Los buenos", otra canción que a mí personalmente me gusta mucho y que tendrá que esperar a una futura ocasión para ser grabada en condiciones en estudio.

“El hombre del saco” es el corte más inmediato del conjunto. Tiene ritmo, una percusión hipnótica y un estribillo altamente pegadizo, convirtiéndose en candidato perfecto para un futurible segundo single (el primero será, al parecer, “Lo que te hace grande”, cuyo vídeo-clip saldrá a la luz en breve). Sin duda, uno de mis momentos favoritos de "Mapas".

“Cenas ajenas” es la canción que más claramente me recuerda a Radiohead. Tanto, que incluso podríamos hablar de plagio; no de una melodía concreta, pero sí de un sonido absolutamente característico. Las guitarras alla Greenwood dirigen una composición donde el vocalista Pucho, al más puro estilo Thom Yorke, borda el falsete una vez más (su particular voz, que a nadie deja indiferente, es una de las marcas de identidad de la banda) y que da paso al tema titular del disco, un “Mapas” que mira sin disimulo a Interpol o Editors para convertirse en el equivalente a “La cuadratura del círculo” del nuevo disco.


El suave piano de “Canción de vuelta” equilibra el balance rápido-lento que casi a la misma altura de “Un día en el mundo” imponía “Año nuevo”, demostrando que ambos discos tienen una estructura muy semejante, minimizando la capacidad de sorpresa del oyente. La sensación general que a estas alturas planea sobre “Mapas” es que se trata de un “si-algo-no-está-roto-no-hay-necesidad-de-arreglarlo” respecto al álbum de debut. Sensación que “Escudo humano”, que juega sobre seguro con un estribillo pegadizo y un gran acompañamiento de percusión marca de la casa, no pretende discutir.

Y así llegamos al último corte, “Mi suerte”, otro cierre sosegado (como lo era “Al respirar”) que pone punto y final a un pepinazo de álbum que, no obstante, se ve ligeramente ensombrecido por la ¿injusta? pero ¿inevitable? comparación con su imbatible predecesor. “Un día en el mundo” puso el listón en la estratosfera. Un listón que “Mapas” defiende sin grandes sorpresas ni decepciones, quizás del modo menos valiente (el que no arriesga, el continuista) pero con indiscutible buen resultado. Ahora resta comprobar cómo lo trata el paso del tiempo, que es quien habitualmente concede a cada disco su merecido lugar en la trayectoria de una banda de rock. Yo, por lo de pronto, vuelvo a darle al play para regalarme otra feliz escucha.

La portada, eso sí, me parece más fea que pegarle a un padre con un calcetín sudado...


P.D.: el texto puesto en boca de Plasta no es de mi autoría. Lo escribió un comentarista de Jenesaispop, El hombre del antero, en esta entrada. Creo que define muy bien el espíritu crítico "objetivo" de mi mandril gafapasta...

domingo, marzo 13, 2011

Back in the U.S.S.R.

“Mire usted, mi excelentísimo Rodion Románovich: hay que tener presente una cosa; el caso general, ese mismo que tienen en cuenta todas las fórmulas y reglas jurídicas, el que consideran y describen los libros, no existe en realidad, por la sencilla razón de que cada asunto, cada crimen, por ejemplo, no bien ha ocurrido en la realidad, inmediatamente pasa a convertirse en un caso particular; a veces en un caso tal, que no se parece en nada a todo lo anterior.”

(“Crimen y castigo”, Fiódor Mijáilovich Dostoievski)


Si lo que uno quiere es quedar de hombre culto e instruido, citar a los escritores rusos del siglo XIX es siempre una opción inmejorable. Primero, porque la gran mayoría de las obras de Tolstoi, Dostoievski o Chejov están consideradas grandes clásicos de la literatura universal. Segundo, porque no las ha leído ni la mitad de la gente que dice haberlo hecho, con lo cual su sola mención lo sitúa a uno en una esfera superior de conocimiento (aparente). Vamos, que suena tope elitista y le hace sentir a uno más cool que Eduard Punset con una camiseta de AC/DC.

Pero una cosa es saber que “Guerra y paz” es una de las novelas más importantes de todos los tiempos y otra muy distinta es haberla leído. (Del mismo modo que cualquiera puede citar “Intolerancia” de Griffith o el “Napoleón” de Gance pero, ¿cuántos las han visto enteras? Yo no, desde luego).


Como un servidor suele prestar atención a las obras con buena prensa, tiene por costumbre no amedrentarse ante los clásicos (por correosos que se prometan) y de vez en cuando cede a sus impulsos elitistas y ególatras (soy humano y tengo, incluso, mis pequeños defectillos), decidió hace unas semanas empezar a leer al bueno de Dostoievski (Fiódor para los amigos) por uno de sus títulos más emblemáticos: “Crimen y castigo”. (No me negaréis que con ese título no se os hace la boca agua: “Crimen-Y-Castigo”, toma ya. Eso tiene que “hacer bola”, que diría Aaaaaaalan Moore).

La novela, escrita en el año 1866, narra la miserable existencia de Rodion Románovich Raskolnikov, un joven estudiante de leyes que vive en la ciudad de San Petersburgo (conocida también, dependiendo del momento histórico, como Petrogrado o Leningrado... ¡cuántas cosas sé, diantres!). El pobre Rodia apenas tiene dinero para pagarse el alquiler del zulo que habita y para comer de cuando en vez, y pasa sus días y sus noches tirado en el diván de su irrisorio apartamento, sufriendo delirios de grandeza y cavilando el modo de cumplir con un destino dorado que se le escapa, o eso cree él, debido a su precaria situación económica. Así que el muchacho se hace con un hacha, se va de visita a casa de una vieja usurera, presumiblemente montada en el rublo, y se la carga al más puro estilo Patrick Bateman (aunque sin Huey Lewis). Eso, resumiendo mucho, se corresponde con el primer centenar de páginas de “Crimen y castigo”. El resto del libro (unas 600 páginas más; sí, es larguito) se centra en lo que después ocurre: Raskolnikov consigue eludir a la justicia y trata de recuperar el ritmo de su quehacer cotidiano sin levantar sospechas, pero algo oscuro comienza a crecer en su interior, provocándole toda clase de fiebres, pesadillas y morbosas reflexiones. ¿Es acaso la culpa? ¿O sus propias creencias en un peculiar elitismo moral, que se burlan de su incapacidad para cometer el crimen perfecto?


Sin ningún género de duda, es en el aspecto psicológico de la obra donde Fiódor (Fio, en la más recogida intimidad) da rotundamente en el clavo con “Crimen y castigo”. El personaje de Raskolnikov, esquivo y sombrío en un principio, y con el que además es difícil empatizar antes de cometer el asesinato de la vieja usurera, va desenrollando paulatinamente el misterio de su personalidad a lo largo de toda la obra, pudiendo ésta considerarse más descriptiva del carácter de su protagonista que puramente narrativa. Los hechos transcurridos en ella (hay diversas subtramas referidas a la familia del protagonista, a sus vecinos y a sus antiguos amigos de la universidad) no son especialmente importantes salvo por cómo afectan al ánimo de Rodia y le plantean dudas sobre cuál debe ser la actuación a seguir. También es interesantísimo el juego de sospechas que se establece en la segunda mitad del libro entre un paranoico Raskolnikov y el juez de instrucción Porfirii Petróvich, personaje en el que pueden rastrearse los primeros atisbos de ese L que tanto gusta a los otakus seguidores de “Death Note” (entre los que me incluyo, por cierto).


Desde un punto de vista argumental y sociológico, “Crimen y castigo” sigue siendo terriblemente actual (e incluso moderna, que son dos cosas distintas) aún 150 años después de su aparición, y es indudablemente en la forma donde uno encuentra más acusado el paso del tiempo. No por la invalidez de la escritura, ojo, sino por la cadencia y la estructura de la narración.

Fio es un autor denso y en ocasiones incluso farragoso, posiblemente más por diferencias culturales (siglo y medio, miles de kilómetros y una idiosincrasia nacional completamente diferente separan la Rusia de Dostoievski de la España en que vive un servidor) que por cuestiones estrictamente literarias. Tampoco ayuda la traducción de la edición que poseo (la de DeBolsillo), me temo (aunque no pueda demostrarlo en absoluto: yo en ruso sólo sé decir “vodka”, “devotchka” y “bozhe moi”), pues se empeña en darle al estilo una pátina de antigüedad que dudo se corresponda con las intenciones (contextualizadas en su momento) de Fio. ¿Tiene sentido referir siempre la forma pronominal “acercose” en lugar de “se acercó”, más allá de recalcar la condición “clásica” del texto? Y ése es probablemente el ejemplo más insignificante e intrascendente de lo que intento exponer.


Con todo, acostumbrado uno al estilo y a la dudosa traducción (no por imprecisa, ya digo, sino por arcaizante), el libro comienza a disfrutarse en mayor medida cuanto más se avanza en su lectura, y si los primeros cientos de páginas requirieron de un esfuerzo consciente por mi parte para no desalentarme, los últimos los devoré con fruición y celeridad.

Pese a su intensidad dramática, no es “Crimen y castigo” un libro especialmente divertido. Su descripción de personajes es prodigiosa y contiene pasajes absolutamente memorables (en los que el autor juega sabiamente con la dilatación del tiempo y con la tensión entre personajes siempre al borde del escándalo y el abismo), pero a veces se hace difícil y reiterativo, no mereciendo, en mi opinión, una recomendación generalizada para todo tipo de lector. Aburrirá a la gran mayoría, agradará a unos cuantos y entusiasmará sólo a unos pocos. A mí podéis anotarme en el grupo de los segundos. Al fin y al cabo, no soy tan elitista ni tan pomposamente hipócrita como para ponerme a gritar “¡obra maestra!” por el simple hecho de haberla leído (porque, a ver, ¿qué mola más: decir que “Crimen y castigo” es uno de tus libros favoritos o tener los bemoles de utilizar la palabra favorita de los bloggers gafapastas? ¡JA!...)


PD.1 (para los que hayan alucinado con las imágenes que decoran esta entrada): en el año 1953, Osamu Tezuka (el Dios del Manga y bla bla bla) llevó a cabo una adaptación de “Crimen y castigo” al tebeo, reduciendo, infantilizando y adulterando en gran medida la trama del original (baste decir que hacia el final tiene lugar una especie de alzamiento popular comunista o que aparecen ratones parlanchines... en fin). No es un título especialmente destacable entre la vasta bibliografía del autor, pero en esta clase de reseñas siempre queda bien citar alguna rareza poco conocida para dárselas de cultureta multidisciplinar...


PD.2: sí son para tanto.

lunes, enero 24, 2011

Stage clear!

...y así terminan las entradas sobre la armadura en 3-D en la que he estado trabajando estos últimos días.
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Como el tiempo se me ha echado encima sin compasión (como es costumbre, por otro lado), hay un montón de cosas que han quedado pichí-pichá (algunas más pichá que otras, la verdad, sobre todo en lo que respecta al texturizado). De todos modos, por mejorable que acabe siendo, terminar un personaje siempre produce cierta satisfacción.
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Como curiosidad, reconozco que he intentado respetar bastante el diseño original (que era un popurrí entre Isaac Clarke de “Dead Space”, Kroenen de “Hellboy” y el Iron Man cinematográfico) pero durante el proceso de modelado algunas cosas han ido variando (he cambiado totalmente las manos, acortado la exo-columna vertebral, suavizado las hombreras y simplificado algunas piezas).
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EDITO: sigo sin tener ni idea de por qué algunas imágenes que subo al blog son ampliables y otras no. Es una pena, porque al tamaño que están aquí no se puede juzgar realmente el acabado de las texturas...

miércoles, enero 19, 2011

Hermano poligonal


No es un nuevo modelo de camiseta Nike Pro.
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Es J. (mayúscula), o alguien que se le parece bastante, antes de probarse la armadura más molona del mundo.
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La cicatriz alla John Locke es una licencia, of course.

viernes, enero 14, 2011

Trabajando en ello

¿Recordáis ese diseño para una armadura hi-tech en 3D que subí a este mismo blog hace unos días? Pues, parafraseando a nuestro ex-presidente Chemari (y su sospechoso acento tejano): “estamos trabajando en ello”.