lunes, diciembre 22, 2008

Año Vetusta

Hablar de la primera edición del festival de rock alternativo Alter (celebrado el pasado día 20 en el recinto ExpoCoruña) es, con toda seguridad, hablar de Vetusta Morla. Yo acudí principalmente por ellos y por Russian Red, porque al resto de grupos, o bien no los conocía en absoluto, o sólo había escuchado cosas sueltas que no habían llegado a entusiasmarme (como es el caso de CatPeople).

Si hay por ahí alguien interesado en hacerse una idea general de cómo transcurrió el festival, me temo que aquí no encontrará lo que busca. Como mucho, puedo afirmar que Remake, formación cuya existencia desconocía, me sorprendió muy positivamente con sus versiones de temas de Alice in chains, Soundgarden o Chris Isaak (¿o estaban versionando a HIM versionando a Isaak?) y la poderosa voz de su cantante; y que Lourdes “Russian Red” Hernández demostró por qué a todo el mundo se le hace el culo gaseosa cuando comienza a cantar con esa voz tan jodidamente hermosa que Dios/Alá/Shaka Nyorai/Cthulhu le ha dado… y eso que soy de la opinión de que necesita un repertorio algo más variado para conseguir mantener al público en vilo durante una hora de concierto… pero confío en que eso se irá solucionando con el tiempo (y nuevos álbumes por publicar).



Lo que es obvio es que tanto yo como la práctica mayoría de asistentes al Alter ’08 esperábamos la salida a escenario de Vetusta Morla como si fuéramos una pandilla de yonkis en pleno ataque del síndrome de abstinencia. Los madrileños arrancaron el show con “Autocrítica”, primer corte de su álbum debut, “Un día en el mundo”, que se hace más grande a cada nueva escucha (y llevo desde mayo sin soltarlo). Empezaron con tranquilidad, dosificando inteligentemente la intensidad y poco a poco fueron a más y a más y a más…

Todos los integrantes de la banda estuvieron fantásticos, aunque hay que reconocer que la voz y el carisma de Pucho, frontman excepcional, lo convirtieron en el foco de atención sobre el escenario, consagrándolo como nuevo profeta del pop-rock nacional. Y su profecía, verdaderos creyentes, reza así: “Ou yeah!”.


La única pega posible fue un cierto desajuste en el sonido (colleja para los técnicos) que, no obstante, no consiguió empañar una interpretación memorable de todos y cada uno los temas del primer elepé de la banda, además de algunos regalitos provenientes de los Ep’s editados anteriormente.

Al final, lo que empezó como concierto acabó en fiesta desbordada (“festa rachada” que decimos en Galicia) al ritmo de “Sharabbey road”, una de esas canciones que ya desde la primera escucha se intuyen idóneas para liarla parda en el directo.

Terminado el espectáculo de Vetusta, abandoné el recinto ferial con la voz rota y una enorme sonrisa estampada en la cara, deseándoles suerte a los integrantes de CatPeople, que subían a tocar a continuación y que lo tenían muy jodido para mantener el tipo después de semejante recital de buen rollo y mejor música.


En lo que a mí respecta, el Alter ’08 fue el colofón perfecto para este “Año Vetusta” que ha sido 2008. Si no se tuercen por la fama y el éxito, estos tíos pueden convertirse en el grupo español de la década.

¡Ojalá este sea el comienzo de la “era Vetusta”!