martes, diciembre 16, 2008

...con su belleza y su fealdad...

“(…)
Y tus parpados cayendo
Se me antojan guillotinas.
Y te observaré durmiendo
Y me pondré a susurrar:
“Nuestras almas no conocen
El reposo, vida mía,
Pero si hay algo que es cierto
Es que te quiero un mundo entero
Con su belleza y su fealdad.”
¿Por qué no puedes aceptar
Que esto no se trata más?
Que, amor mío,
De morir o de matar,
De morir o matar:
Moriré, moriré, moriré
Moriré, moriré, y es lo único que sé.
Moriré, moriré.
Moriré…
(…)



[Este tema se llama “Morir o matar”. Se me ha hecho difícil escogerlo por encima de alguna de las otras 10 composiciones que también se incluyen en el nuevo disco de Nacho Vegas, “El manifiesto desastre”. Llevaba meses desencantado con el asturiano después de su regulero “Verano fatal” grabado a medias con Christina Rosenvinge y del concierto vergonzoso que ambos dieron en el Teatro Rosalía en A Coruña, en el que Vegas estuvo especialmente antipático, chulo y borde, y no dirigió ni una sola palabra al público asistente. Un encanto, el tío. Y yo estaba triste, siendo honesto, porque tras descubrirlo de la mano de Bunbury en “El tiempo de las cerezas” se había convertido en uno de mis músicos españoles favoritos y en mi letrista predilecto en habla hispana (superando incluso a Sabina, Calamaro o Aute). Por consiguiente, su nuevo trabajo en solitario me interesaba pero no las tenía todas consigo. Ahora, después de haber estado una semana escuchándolo, me sorprendo a mí mismo perdonándole todos sus errores pasados gracias a unas canciones increíbles que me han devuelto aquella admiración perdida. Eso no quiere decir que el tío no sea un capullo desagradable, ni que aquel concierto con la Rosenvinge no haya sido una de las mayores decepciones musicales de mi vida. Pero al César lo que es del César: Nacho Vegas es el cantautor español que más me llega. Del nuevo álbum sólo sé decir bondades: musicalmente me parece el menos pesado de su discografía; los estribillos son ahora más pegadizos sin que por ello las letras se resientan; el tremendismo, la fatalidad y la muerte siguen siendo la tónica dominante (como debe ser en un disco de Vegas) y su voz continúa poseyendo ese timbre entre patético y desagradable que tan bien le sienta a las miserias que relata en sus temas. Total, que he vuelto a enamorarme de sus canciones y este “Manifiesto desastre” ha resultado ser una enorme alegría para quien esto firma. Qué bueno, el hijoputa.]

1 comentario:

Silvia dijo...

Bueno, leí la entrada ayer en el reader y por la tarde ya estaba buscando el disco por las tiendas. No estaba, de hecho no sabían quién era Nacho Vegas...increíble... así que hasta que no vaya a la Fnac no creo que lo consiga.
Así que viendo el panorama por la noché me lo bajé de Internet y ya lo tengo. En cuanto lo escuche te digo qué me parece :)