jueves, abril 02, 2009

Joss y sus muñecos

Joss Whedon no tiene suerte.

Quizás es que posee demasiado talento y no sabe hacia dónde encauzarlo, o que no piensa en términos de mercado y sí de calidad. O quizás es que, por alguna razón que se me escapa, continúa trabajando bajo el siniestro paraguas de la Fox, que tanto lo maltrata.

En la década pasada, Whedon consiguió sacar adelante una propuesta tan particular como “Buffy Cazavampiros” y la serie llegó a las 7 temporadas, arrastrando a una importante legión de fans que acabarían por convertirse en el “público Whedon”, gente que le será fiel en cada una de sus nuevas aventuras, ya sean en televisión, cine o tebeo. “Buffy” apareció en una época en la que las series de género fantástico eran una rara avis (años antes de “Lost” o “Heroes”, e influenciando enormemente a productos de la caterva de “Smallville”) y sólo “Expediente X”, enfocada a un público más adulto, contaba con el favor de los telespectadores. La historia de la cazavampiros de Sunnydale no es santo de mi devoción, pero ya allí se podían observar trazas importantes de lo que Whedon podía dar de sí como guionista (no conviene olvidar que fue uno de los responsables del maravilloso libreto del “Toy Story” de Pixar). Los mejores episodios del serial vampírico fueron, con mucha diferencia, los escritos y dirigidos por su creador, como los impactantes “The body” o “Once more, with feeling”.

Tras “Buffy” vendrían el spin-off “Angel” y “Firefly”. Poco puedo decir de la primera, pues si ya la serie madre me parecía demasiado irregular, a su derivada decidí no darle la oportunidad de distraerme de cosas más interesantes; pero “Firefly” pertenece, para mí, a otra categoría mucho más elevada.

Fusionando el western con la space-opera (light), “Firefly” fue un soplo de aire fresco que no logró sobrepasar los 14 episodios de su primera temporada. La historia seguía a la nave Serenity (modelo firefly, de ahí el título) capitaneada por Mal Reynolds, carismático trasunto de Han Solo interpretado por Nathan Fillion, y tripulada por una suerte de contrabandistas espaciales que recordaban por su personalidad y su distribución de roles a los componentes clásicos de los “X-Men” (con clásicos me refiero a la etapa Claremont/Byrne), tebeo del que Whedon siempre se ha declarado fan. “Firefly” tenía acción, aventuras, humor, romance y drama. Tenía también buenos argumentos y mejores diálogos, una trama central interesante y un casting solvente. Los efectos especiales eran más que decentes y, sobre todo, la serie destilaba una leve incorrección política que la situaba por encima de otras propuestas semejantes. Esa misma incorrección política, junto a un presupuesto demasiado alto para lo que la cadena estaba dispuesta a asumir, hizo que la Fox la cancelase sin remisión y sólo después de un tiempo pudimos ver cómo sus cabos sueltos quedaban (más o menos) atados en la película “Serenity”, un cierre digno para un historia que hubiera merecido muchísimo más.


Después del abrupto final de su más preciado proyecto, Whedon se dio un pequeño descanso de la televisión y firmó un par de trabajos para Marvel Comics que afianzarían su fama como guionista. El primero (y más importante) fue “Astonishing X-Men”, en la que tomó los elementos de aquella etapa clásica antes mencionada y los conjugó con el trabajo inmediatamente precedente de Grant Morrison al mando de la colección, logrando ofrecer la mejor cara de la franquicia mutante en décadas. Fueron 25 capítulos que mostraban a una Patrulla X clásica y actual a la vez, con unos personajes increíblemente sólidos, diálogos ágiles y una planificación argumental deudora del modelo televisivo (cada arco argumental de 6 capítulos tenía la estructura de un show de 50 minutos) que encajó como un guante con la historia que Whedon pretendía narrar . El dibujante de todos los números fue John Cassaday, ya convertido en estrella gracias a su trabajo en la también recomendabilísima “Planetary” (con guión de Warren Ellis), y que dibujó a la Kitty Pride más dura y al mismo tiempo adorable de la historia. Según Whedon, por cierto, la Kitty Pride de Chris Claremont fue el modelo en el que se inspiró cuando escribía a la protagonista de “Buffy Cazavampiros”.


El otro proyecto destacado de Whedon en Marvel fueron los seis números de “Runaways” situados entre la etapa realizada por los creadores de la serie (Brian K. Vaughan y Adrian Alphona) y su relevo, asignado al guionista Terry Moore (“Strangers in Paradise”) y el dibujante Humberto Ramos (“Crimsom”). Sin lograr el buen nivel de los guiones de Vaughan (más conocido por su trabajo en “Y, el último hombre” y “Ex Machina”), Whedon desarrolló una trama de viajes en el tiempo bastante divertida y consiguió mantener intacta la idiosincrasia de los personajes protagonistas sin someterlos al férreo estatismo habitual que conlleva el desembarco de un nuevo escritor (la otra opción suele ser que el nuevo guionista haga con los personajes lo que le dé la gana obviando totalmente el legado de sus predecesores).


Parece que Joss se siente cómodo con el medio tebeístico, porque la nueva temporada de su célebre cazavampiros (la 8ª) no se ha estrenado en televisión sino sobre el papel, contando además con el apoyo en los guiones de Vaughan.

Finalmente, hace unas semanas Whedon volvió a la televisión con su último proyecto hasta la fecha: “Dollhouse”.



La serie narra las andanzas de Echo (Eliza Dushku, ya vista en “Buffy Cazavampiros” como la cazadora renegada Faith y en “Tru Calling” como la médium Tru Davies), habitante de la “Casa de Muñecas” del título: una placentera “prisión/casa de retiro” donde se reprograma la memoria y la personalidad de individuos jóvenes y atractivos que cumplirán encargos a demanda del cliente de turno. Dichos encargos pueden ir desde el sexo hasta el terrorismo, pasando por la protección de celebridades o la negociación para la liberación de rehenes. Con cada nueva misión, los “muñecos” son formateados y una nueva pauta de personalidad les es impresa en su córtex cerebral, de modo que se hallan capacitados para cumplir sus tareas con la mayor profesionalidad y, sobre todo, sin interferencias morales de ningún tipo. Por supuesto, la organización que gestiona la Casa de Muñecas es totalmente secreta (y harto misteriosa), lo cual se lo pondrá muy difícil al agente del FBI Paul Smith, quien pretende desmantelar esta red de trata de humanos a toda costa (pese a que sus superiores no parezcan darle mayor credibilidad que si estuviera persiguiendo al Big Foot o a los cocodrilos del alcantarillado de Nueva York).

El piloto de “Dollhouse” fue, en términos cualitativos, absolutamente decepcionante. Al parecer Whedon presentó un primer episodio a los directivos de la Fox que fue rechazado de pleno y se vio obligado a darle a la cadena algo más fácil de digerir. El resultado, claro, deja mucho que desear. Pese a que el segundo capítulo pareció elevar un poco las apuestas, “Dollhouse” no demostró gran cosa en sus primeros cinco episodios: tramas autoconclusivas (como aquellos capítulos de “monstruo de la semana” de “Buffy”), una historia de fondo que avanza lentamente y, eso sí, unos personajes con carisma y una premisa atractiva propia de un relato de Philip K. Dick, capaz de impedir un hundimiento instantáneo pero no un naufragio a medio plazo. Hasta ese quinto episodio servidor seguía la serie en parte por simpatía hacia Whedon y en parte porque sabía que Joss no podía conformarse sólo con eso. El creador de “Firefly” y guionista de mi etapa preferida de los “X-Men” no podía haber claudicado de semejante manera.


Y no me equivocaba. Hace unos días se emitió el episodio 6 de “Dollhouse”, titulado “Man on the street”, y ha sido exactamente lo que llevaba esperando desde el comienzo de la serie. Por fin aparece el típico humor Whedon, por fin los personajes con motivaciones convincentes (se trata del mejor “encargo” asignado a un “muñeco” de los vistos hasta ahora), por fin una escena de acción con auténtico sentido dramático y por fin (¡oh yeah!) un quiebro argumental que se disfruta con sólo recordarlo. El guión lo firma, claro está, el propio Joss Whedon.

Después de verlo, la sensación que me ha quedado es que esto es lo que tenía Joss en mente desde el principio, y que ésta bien podría haber sido la tónica general de la serie desde su primer episodio si no fuera por las presiones ejecutivas ejercidas por la cadena (que, por cierto, emite la serie los viernes, un día tradicionalmente malo para las audiencias televisivas). Ahora no tengo muy claro si “Dollhouse” se mantendrá en antena el tiempo suficiente como para despejar todas las incógnitas que el argumento ha ido sembrando. Si el público no la apoya, está claro que la Fox se la quitará de delante sin despeinarse y de nuevo nos quedaremos sin comprobar lo que realmente puede dar de sí el talento del bueno de Joss.


También es cierto que mi alegría momentánea se circunscribe a los últimos 50 minutos de programa. Tal vez el episodio de esta semana vuelva por derroteros menos felices con un nuevo “monstruo de la semana” y hagan falta otros 6 episodios para que la serie remonte el vuelo. Whedon necesita libertad creativa. La Fox adora el control y es estricta en sus márgenes de audiencia. A no ser que de pronto el público apoye fervorosamente la apuesta del director y guionista, uno de los dos tendrá que ceder terreno. Espero que sea la Fox, nunca me ha caído bien (lo que le hicieron a “Futurama” pesará eternamente sobre sus conciencias).

Acaba de concluir la descarga del capítulo 7. Voy a comprobarlo.

5 comentarios:

marguis dijo...

Soy fan de todo lo que hace Whedon... soy parte de esa legión de fan que desde Buffy le siguen haga lo que haga... que se sale de la tele y guioniza cómics... pues nada, a leerlos (disfruté como una enana con sus X-men, me recordó cuando empecé a leerlos hace 116 años), que hace una miniserie para internet (Doctor Horrible sing along blog) pues a bajárselo...
Con Dollhouse, que los primeros capítulos son flojos... no importa, los mejores capítulos de ängel vinieron en la cuarta temporada... así que, con mi aguante caracteristico, miré hasta el 6ª donde mi nivel de apreciación whedoniana subió extratosféricamente... el 7º es normalillo... pero he visto el trailer del 8º, el que van a emitir este viernes... y va a ser lo que estamos esperando y mas...

Jero dijo...

Acabo de ver el séptimo episodio y la verdad es que me ha parecido un pequeño paso atrás. El humor me ha recordado al capítulo de "Buffy" donde todos sufren una crisis mágica de vuelta a la adolescencia, pero creo que no pega con el tono de "Dollhouse", que hasta ahora era más estilo "Fringe" que "Buffyverso". Van siete capítulos ya en los que siempre espero que pase una cosa en concreto y no acaba de pasar (no digo más para no spoilear, pero sospecho que se lo están reservando para el final de la temporada). Me da a mí que la van a alargar innecesariament cuando precisamente lo que la trama pide es explotar de una vez y dejarse de tanta paja...

Por otro lado, a mí "Buffy" me gustaba en sus momentos más arriesgados y surrealistas (como el capítulo protagonizado por Jonathan o el mencionado episodio musical) pero me aburría muchísimo en sus tramas principales y sus momentos pretendidamente dramáticos. En mi opinión se trataba de una serie mala con destellitos de ingenio. Por tanto "Angel" no la vería ni regalada (llegué a bajarme una temporada pero me arrepentí antes de ver siquiera el piloto...)

"Doctor Horrible..." está en la recámara (o sea, el disco duro) esperando su momento, que ha de llegar un día de estos...

Yo supe que los "X-Men" de Whedon serían irrepetibles cuando en el número 6 Lobezno dice eso de "bueno, Peter, entonces tengo dos palabras para ti..." y luego sale esa doble splash-page increíble... menudo momentazo friki-nostálgico-setentero, jejeje...

Por cierto, Marguis, acabo de encontrarme con un comentario tuyo en ZonaNegativa, jajaja. ¡Estoy seguro de que no aguantarás la espera para verla en cines!

El chache dijo...

Me encanta este tio, y da igual lo que haga, que ahi estoy yo para verlo.
Un saludete

marguis dijo...

¡No! No voy a verla, por ahora estoy aguantando como una campeona... lo malo, pienso en el proyector que tiene mi hermano, y en lo guay que sería verla en toda la pared del salón, comiendo pizzas y/o chino y repantingada en el sofá con la mantita.... No, No, NO, no voy a caer... como fan de los mutantes tengo que verla en el cine ¡es el imperativo genético friki!

Mi episodio de Buffy favorito: Hush... ese en el que todo el mundo se queda mudo... parece que Joss Whedon lo hizo por despecho... porque siempre le decían que lo mejor de sus guiones eran los diálogos... ¡Ah, si! Pues vereis lo que soy capaz de hacer sin que nadie diga una palabra!!!

Por cierto, en el 7º de Dollhouse, ¿no te suena el nombre Rossum de ninguna parte?
Pista: "Rossum's Universal Robots"... es una obra de teatro de 1921, el primer sitio donde se nombró la palabra robot... no puede ser coincidencia, ¿verdad?... Whedon no hace las cosas al azar, ¿debo ser la única que ha pillado la referencia?

Jero dijo...

No he visto "Hush" (aunque he oído hablar de él). Yo seguí la serie a trompicones en la 2, así que me perdí bastantes capítulos.

Lo de Rossum si te soy sincero no lo había oído nunca, esa referencia se me escapa completamente, jejeje. Aunque visto así, seguro que Whedon la conoce y la ha utilizada de forma totalmente consciente...