martes, abril 07, 2009

El viejo Clint

Ayer vi por fin “Gran Torino”. En una sala de cine, por supuesto. Estuve a punto de verla en una copia bajada de internet, vulnerando todos mis principios fundamentales sobre el respeto al ARTE (con mayúsculas) y lo apropiado de la piratería en según qué casos, pero no lo hice. Convencí a mi madre para que me acompañase al cine a verla, y allá nos fuimos (también con mi padre, que ya la había visto pero al que no le importó en absoluto repetir), muletas en mano(s), al cine más cercano.

“Gran Torino” puede parecer engañosa. Tiene aspecto de obra menor en la filmografía de Clint Eastwood. No poseee el despliegue de medios de su díptico sobre Iwo Jima (“Banderas de nuestros padres” y “Cartas desde Iwo Jima”), ni la recreación minuciosa de una época pretérita de “El intercambio” o “Sin perdón”. El reparto no presenta rostros conocidos (más allá del suyo propio), al contrario que en “Un mundo perfecto” o “Mystic river”. La historia que relata es pequeña, casi anecdótica: un anciano que vive solo tras el fallecimiento de su esposa se resiste a adaptarse al sino de los tiempos, personificado en una comunidad multirracial cuyo trato rehuye y una juventud post-MTV cuyos valores no comprende. Pero esta apariencia de película pequeña e intrascendente esconde unas cuantas lecciones que convendría no pasar por alto.


Por un lado, lecciones de carácter humano que nos llevan a palabras grandilocuentes normalmente utilizadas de forma demagógica como “tolerancia”, “respeto” o “comunicación”; palabras que el viejo Clint comprende a la perfección y en cuyas manos no se presentan artificiosas y vacías, sino rebosantes de su sentido más pleno y espontáneo. Hay en “Gran Torino” , además, otras palabras propias del lenguaje del Eastwood director como “violencia”, “remordimientos” y “amor” (al fin y al cabo hablamos del realizador de “Los puentes de Madison” y “Million dollar baby”, un tipo que te golpea en la boca del estómago y te acaricia la mejilla con los nudillos y la palma de la misma mano), que no sorprenderán, en un principio, a quien conozca su obra precedente, pero que aquí aparecen reformuladas en una nueva solución, anticlimática y brillante, que convierte a este “Gran Torino” en un hermano mellizo (hijo de los mismos padres, pero gestado en un cigoto distinto) de “Sin perdón”. Ambas configuran una suerte de ying-yang sobre los pecados pasados y la posibilidad de redención (o condenación) de un hombre, proponiendo dos formas distintas de entender la vida que, no obstante, están tan sólo separadas por una fina línea moral (que bien pudiera parecer un abismo).



Por el otro lado, decía, nos encontramos con las lecciones de carácter cinematográfico, ésas que el viejo Clint se tiene tan bien aprendidas. “Gran Torino” exuda gran cine en cada plano, por muy pequeños que sean los decorados donde la acción se ha filmado. Con una fotografía maravillosa (obra de Tom Stern, colaborador fijo de Eastwood desde “Deuda de sangre”), la escenas en que se descompone esta delicada pieza de artesanía se caracterizan por la claridad expositiva y la renuncia total a cualquier forma de artificios y manierismos innecesarios. En el cine comercial de hoy en día, que se dedica a premiar empalagosos pastiches video-cliperos como “Slumdog millionaire”, un director de corte clásico tan sólido y rotundo como Clint sigue pareciéndome un pequeño milagro a deshora.



Añadámosle a estas virtudes una interpretación principal memorable, tal vez la última, a cargo del propio Eastwood (cada uno de sus gruñidos conseguía que el público de la sala soltase una risilla de hilaridad y emoción contenida) rodeada de un elenco estupendo de secundarios (ridiculizados, me temo, por un doblaje al castellano lamentable); una música minimalista cargada de sentimiento, y un guión que conjuga sin estridencias el drama, el humor (estupenda la escena de la peluquería), la crítica social (¿alguien se acuerda de los aliados de EE.UU. en Vietnam?) y el western (porque la penúltima escena está sacada de un western, ¿no?) y descubriremos que estamos ante una película inmensa, que da mucho (muchísimo) más de lo que en un principio parece prometer, y que confirma una vez más al viejo Clint como uno de los grandes del cine actual (que no moderno, desde luego) al que todos los posibles reconocimientos (tanto los recibidos como los esquilmados) parecen quedársele cortos.

El viejo Clint, ¡qué tío!

13 comentarios:

Home de xeo dijo...

Eh!
La semana pasada llegó a mis manos por casualidad; aunque yo no la vi en condiciones tan respetables como la tuyas, jeje. Eso sí; agradecí mucho verla en Versión original ^^U

Poco a poco El Clint se ha ido conviertiendo en uno de mis favoritos.

Que dure muchos años más por dios!

Saludos, meu!

Ѕilυiα dijo...

Increíble Clint ¿verdad? todo un lujado ver películas como esta... por cierto, la última foto me encanta.

marguis dijo...

Es un película pequeña, pero grande... como bien dices en espíritu hermana de "Sin Perdón"... me encantó... y aunque hace tiempo que la vi, no me la quito de la cabeza... veo esa imagen final, con la voz de Clint Eastwood cantando, "Gran Torino", mientras el coche se aleja...

Jero dijo...

Xeo: la copia que tengo tiene una calidad de audio/video estupenda pero los subtítulos son malísimos así que decidí que, no habiendo visto en mi vida una sola peli bajada de internet mientras aún estaba en los cines, no iba a empezar con ésta y menos en tales condiciones. En V.O. el trabajo vocal de Clint es increíble, se puede percibir la amargura en su voz. Ah, y si las últimas pelis del viejo Clint te han gustado, ya sabes que hay un montón de westerns (tu género archi-enemigo) esperando a que les des una oportunidad. "El fuera de la ley", "El jinete pálido" y sobre todo "Sin perdón" son una pasada... incluso "Infierno de cobardes" es 100% recomendable (en V.O. por supuesto).

Silvia: un lujazo, sí, señor. Ya le tenía ganas, pero frases como aquella tuya de "Jero, tienes que verla" me pusieron los dientes larguísimos, jajaja. La última foto es otro de esos "momentos gruñido" de los que hablaba en la entrada. Joer, no entiendo cómo no lo nominaron como mejor actor (a mí personalmente me gustó más su interpretación que la de Brad Pitt... pero para gustos...) Y el resto de la peli también hubiera merecido mejor consideración en los Oscar...

Marguis: es que Clint consigue ser grandiosamente evocador con muy poco: un coche que sale de plano, una lágrima resbalando por una mejilla, un índice fingiendo ser un arma (ya en Mystic River aquel simple gesto tenía un millón de connotaciones...) La canción del final, otro puntazo. Se nota que este hombre le pone toda el alma a lo que hace...

Iradai dijo...

Es una gran película, la verdad que es una pena que haya sido subestimada en estos ultimos Oscar.
Me gusta la ultima imagen que has puesto, Eastwood es bastante expresivo, me reí bastante.
Un saludo

Home de xeo dijo...

Por cierto...Te he mandado una frikada bastante simpática, pero no la he enviado de la manera habitual, así que es posible que tu correo lo capte como SPAM. Ya. No suena demasiado bien...

A ver si te mola.

Nos vemos!

El chache dijo...

Una despedida del señor Eastwood del mundo de la interpretacion por la puerta grande.
Un saludete

Jero dijo...

Iradai: coincido con tus apreciaciones y veo, por tu blog, que te gusta el cine tanto o más que a mí. Bienvenida y gracias por comentar ;)

Xeo: Recibido. Gracias, meu!

Chache: ojalá no sea realmente la última. Pero si lo es la verdad es que, como bien dices, Clint se va por la puerta grande.

Jesus dijo...

Me gusto mucho la pelicula tambien, me rei bastante y el final no me lo esperaba la verdad.

Jero dijo...

Hola, Jesus! A mí me gusta mucho como la peli conjuga la comedia, el drama, la violencia y la ternura, todo en uno pero sin estridencias. Como en la vida real, vamos. Y el final, en mi opinión, es una maravilla. Simple, rotundo e incontestable.

Anónimo dijo...

ahá ahá!!
Acaso puedes hablar tú de los puentes de Madison??
eh??
eh??
O de Memoria de África, que no la quisiste ver!!!!!!!!!!!!!!!

Sabes quién soy???
xD

Jero dijo...

...ay, qué cruz...

charlie furilo dijo...

Clint Eastwood es el puto amo, el ultimo gran director clásico. No hay nada más que decir.