sábado, marzo 07, 2009

Las mismas líneas, distintos horizontes

“(...)
I was born
I was born to sing for you
I didn’t have a choice but to lift you up
And sing whatever song you wanted me to
I give you back my voice
From the womb my first cry, it was a joyful noise…

Only love, only love can leave such a mark
But only love, only love can heal such a scar
Justified till we die, you and I will magnify
The Magnificent
(...)”



[La primera escucha de “No line on the horizon”, duodécimo álbum de estudio de U2, me resultó terriblemente decepcionante. El single “Get on your boots” no me decía demasiado, así que admito que me sentía reticente a darle muchas oportunidades al nuevo trabajo de los irlandeses. Pero no creí que pudiera llegar a parecerme tan insípido. Así pues, en ese primer contacto no conseguí conectar con ninguna de las 11 canciones firmadas por Bono y compañía. Lo que se dice un pleno, pero en el mal sentido. Por suerte, U2 se tiene ganado cierto respeto musical por mi parte, después de haberme hecho gozar con su música durante tantos años, así que hice de tripas corazón y volví a poner el disco. La segunda escucha mejoró las impresiones de aquella fatídica primera, la tercera la tibieza de la segunda, la cuarta la creciente aceptación de la tercera...

Ahora que ya tengo una imagen algo más formada del álbum puedo afirmar que “Magnificent”, cuyos versos abren esta entrada, es una de las canciones que más me ha gustado.

“No line on the horizon” es un disco extraño en la trayectoria de U2. Fallido, en principio, porque no consigue alcanzar la épica o el intimismo de anteriores logros de la banda (no contiene ningún “With or without you”, “One”, “Sunday bloody sunday” o “Pride”), pero no por ello exento de virtudes. Está claro que se han aburguesado con los años y que la crudeza de sus himnos rock (casi punk) se ha convertido con el paso del tiempo en cómoda frivolidad pop, pero peor hubiera sido mantenerse en el estatismo de glorias pasadas sin pretender adecuarse al sino de los tiempos (más frívolos y más pop, me temo). Reciclando mil elementos de sus sonidos anteriores (ésta no es la primera reinvención del cuarteto) y añadiéndole la activa colaboración de Danny Lanois y Brian Eno (no sólo en labores de producción, sino también como compositores e instrumentistas), U2 ha conseguido con “No line on the horizon” volver a estar en boca de todos y, aunque ya no estén capacitados para liderar la vanguardia musical, todavía se les puede escuchar con interés, sabiendo que su dignidad como banda sigue intacta (no tanto la imagen proyectada individualmente por cada uno de sus componentes). No está mal para unos fulanos que llevan 30 años en la cresta de la ola.

Quizás con las próximas escuchas las impresiones que hoy comparto con vosotros continúen endulzándose y, milagro, “No line on the horizon” llegue a convertirse en uno de esos discos a los que se les acaba cogiendo auténtico cariño por méritos propios.]