miércoles, abril 14, 2010

Señora de mis Abismos

“(…)
No es manía ni locura
Esto que tengo contigo
No es manía ni locura
Que los mejores doctores
No han encontrado la cura
Que no venga de tu mano
Señora de las alturas

Si nadie te da calor
Donde quiera que te arrimas
Si nadie te da calor
Vente que yo te daré
Zumo de mi corazón
Vente que yo te daré
Zumo de mi corazón

Si te quieres venir
Puedo pasarme a buscarte
Si te quedas conmigo
Para que pueda contarte
Lo mucho que te necesito
Aunque creo que ya lo sabes
Voy a volver a decirlo
Que te quiero más que nadie
Que te sigo queriendo lo mismo
Para que alivies mis males
Señora de mis abismos
(…)”


[Debo ser el más atípico seguidor de Los Planetas. Puedo pasarme meses rajando cosa mala del grupo granadino sin el menor atisbo de duda en mis palabras. Que son unos desagradables, poco profesionales en directo, que se lo tienen demasiado creído, que su flamenco es facilón y traiciona los palos clásicos (como si yo mismo supiera algo de flamenco, vamos), que J. canta sin ganas y que además son unos drogainómanos de cuidado. Todo eso digo, sí, lo reconozco. Pero lo cierto es que luego sacan disco y me doy cuenta de que la boca se me queda chiquitita y que, por ciertas que sean todas esas afirmaciones, siguen siendo unos músicos de estudio de aúpa. Y que sus canciones me ponen, qué le voy a hacer. Así que me pasaré los próximos dos meses escuchando incansablemente su nuevo disco, “Una ópera egipcia”, y luego cuando se me olvide lo bueno que es ya podré volver a ponerlos a caldo con mi círculo de colegas. De este nuevo álbum, por cierto, correrán litros de tinta y millones de bites en reseñas (seguro que ya habréis leído alguna). Yo me quedo con lo bien que han sabido continuar ese giro hacia el flamenco-pop-rock que habían iniciado con “La leyenda del espacio” y con prácticamente todos los temas incluidos. Los versos de ahí arriba pertenecen a “Señora de las alturas”, pero “No sé cómo te atreves”, las ya conocidas “Soy un pobre granaíno” y “Romance de Juan de Osuna”, la luminosa “Siete faroles” o “Una corona de estrellas” son igual de recomendables. Incluso se les perdona ese "desliz bienquerido" en “La veleta” (que no deja de tener su encanto, ojo, aunque no pegue demasiado con el resto del disco). Siento que casi ninguna de las canciones citadas tenga enlace para poder escucharla, pero se ve que a la gente de Sony Music le da mucho reparo que se difunda la música de su sello…]

[Una cosa más: también se ha hablado mucho sobre la portada definitiva a cargo de Max. Pese a que yo siempre defenderé a este señor como el magnífico ilustrador y dibujante de tebeos que es, reconozco que en este caso hubiera preferido una de las portadas descartadas (la del monolito sobre colores planos) a cargo de Daniel D’Ors, que se puede ver (fragmentada) en su Flickr y que creo que le sienta como un guante a la densidad litúrgica de la electrónica “Los poetas”, magnífico (y larguísimo) último corte del álbum.]

2 comentarios:

charlie furilo dijo...

No le he hincado el diente todavía, pero me pasa un poco como a ti con Los Planetas(y doy fe que no somos los únicos). Le quiero dar un poco de tiempo antes de oirlo, aun tengo reciente el mal sabor de boca de cuando los vi en concierto en el FIZ, jejeje.....

Jero dijo...

Lo del mal sabor de boca de sus conciertos es casi unánime. Yo no los he visto en directo, pero lo cierto es que después de haber oído hablar tanto y tan mal de su show, tampoco me interesa demasiado. Por los vídeos que he visto de actuaciones, la cosa queda bastante descafeinada. Eso no es impedimento, claro, para que sus grabaciones de estudio sean cojonudas. Este "Una ópera egipcia", por ejemplo, sigue teniendo esa densidad sonora y ese detallismo instrumental que los caracteriza, además de un puñado de canciones magníficas. Cuando te sientas preparado psicológicamente dale unas cuantas vueltas en tu reproductor. A mí me ha parecido uno de sus LP's más accesibles y directos: me ha gustado prácticamente todo desde la primera escucha.

Creo que a "Adelante Bonaparte" le ha salido un durísimo competidor para alzarse como mejor disco nacional del año... a falta de ver lo que haga Triángulo de Amor Bizarro en su segundo largo, claro, que puede dar una sonora campanada.