jueves, enero 26, 2012

Libros

Esta mañana se presentó en mi casa el cartero con un paquete bajo el brazo. Era un regalo procedente del otro lado del océano: un libro. Me lo envió alguien a quien no tengo el placer de conocer personalmente, pero que inevitablemente llamo amigo porque creo que todo aquél que te regala un libro es, de un modo u otro, lo sepa esa persona o no, un amigo. Este libro regalado por un amigo tiene, como debe ser, una dedicatoria escrita en su primera página. Y es una de las buenas.

Todavía hoy me arrepiento de los libros que he regalado sin dedicar.


Me gustan los libros. Como objeto. Supongo que los e-books, esas maquinitas tan compactas, transportables y seguramente ecológicas (por eso de no contribuir con su fabricación a la deforestación del Amazonas), ofrecen innumerables ventajas respecto a la palabra impresa sobre el papel, pero yo por ahora no consigo pasar por alto el presentimiento de que el día en que dé el salto a la literatura digital (y ese día, me temo, llegará más tarde o más temprano) algo se morirá en mi alma de lector.

Me gustan los libros como objeto porque tienen un formato y unas dimensiones específicas, porque son fruto de un trabajo de diseño y maquetación, porque presentan encuadernaciones pegadas o cosidas, ediciones en rústica o tapas duras. Porque lucen en la contraportada o en las solapas de la camisa esas fotos tan ridículamente solemnes (casi siempre) del autor, acompañadas de una biografía redactada ad hoc que pretende (casi siempre también) que todos parezcan genios de talento inagotable. Me gustan porque huelen. Porque velan por ti desde la mesilla de noche cuando apagas la luz antes de dormirte, derrotado por la última página leída o cabreado por no poder trasnochar para leer la siguiente (¡las 100 siguientes!). Porque los que todavía aguardan a ser leídos en la estantería de la casa de mi abuela me permitirán pasar el dedo sobre los mismos renglones amarilleados por el tiempo que ella subrayó con su índice hace 20, 40 ó 60 años. Porque no sé cómo demonios se dedica un pdf.

Pensaba, minutos después de desempaquetar mi regalo, en estas y otras cosas relacionadas con el placer de tener un libro entre las manos cuando otro amigo (una amiga en este caso, una a la que hace mucho que no tengo el placer de ver en persona) me descubría vía Facebook un cortometraje de animación que vino, de un modo casi providencial, a darme rotundamente la razón. Se titula “The fantastic flying books of Mr. Morris Lessmore” y es uno de los nominados al Oscar de Hollywood en su categoría. Podéis verlo pinchando en la siguiente imagen:


Estoy seguro de que a la persona que me ha regalado el libro le gustará este corto tanto como a mí.

15 comentarios:

Jesus dijo...

Me ha gustado mucho el post tio :D
Ahora respecto a los e-reader, pensaba antes como tú, que nunca serían igual que un libro, el tacto y demás, es cierto, pero tío este verano aprovechando que estaba en Nueva York me compré un Kindle y puede que haya sido una de las mejores inversiones que haya hecho, no pierde 'el espiritu' del libro, ya que lo que aprecias de un libro al fin y al cabo no es su tapadera, sino lo que te cuenta ;) deberías darle una oportunidad, te aseguro que no te decepcionará, y ahora con la llegada del kindle a España, te sale aun mas baratito XD

Que ya sabes que aunque no escriba a menudo te sigo el blog siempre. Un abrazo desde el Sur!!!!

David dijo...

A mí me encantan los libros como objeto. Pero aunque no tengo e-readers, he oído hablar muy bien de ellos (aumentas el tamaño de la letra para no quedarte ciego; almacenas cantidad de libros; no te llevas la maleta llena de libros...si supieras la cantidad de viajes que he hecho cargando tebeos y libros que a lo mejor no leía y me limitaba a ojear).
Por otra parte, hay ciertos libros que pierden mucho en una pantalla, sin duda.
Porque lucen en la contraportada o en las solapas de la camisa esas fotos tan ridículamente solemnes (casi siempre) del autor, acompañadas de una biografía redactada ad hoc que pretende (casi siempre también) que todos parezcan genios de talento inagotable.
Ahí lo has clavado. Pienso siempre lo mismo con estas cosas (por eso decidí que si algún día sacaba un libro, el mío no tendría ni foto, ni introducción biográfica).
Y me voy a ver el corto.
Y que sepas que después de leer a Mikel en Rodeado de papel ya sois dos con la serie esa de Black Mirror y me habéis picado la curiosidad.
Un saludito (a la espera de poder llamarte amigo; si quieres, te paso mi dirección y la lista de libros posibles para que no te me pierdas (ysq))

PAblo dijo...

Me ha gustado el post y soy un enamorado de los libros pero me temo que las ventajas de los e-readers son incomparables para todos aquellos que ya no tenemos más espacio para seguir acumulando y acumulando libros.

Yo, en principio, también era muy reacio pero me he rendido a sus ventajas prácticas. Otra cosa es que renuncie al placer de curiosear entre los libros físicos en una biblioteca. La coexistencia es posible y espero por el bien de todos que los libros como tales tarden todavía muchos años en desaparecer.

Impacientes Saludos.

Anónimo dijo...

Me gustan los libros escritos y subrayados por otras personas, con las hojas amarillentas como los de tu abuela... Me gusta cuando cierras un libro y ves donde está el marcapáginas y te preguntas que pasara en esas 50 hojas que te quedan para mantener el nivel, y sobretodo, me gusta cuando en la última/ultimas hojas,La trilogía de nueva York o cien años de soledad por ejemplo... salta de una hoja a otra!... en fin, comparto tu reflexión Lync

Mauricio Milano dijo...

Esas "innumerables ventajas" del e-book respecto a la palabra impresa sobre el papel, no sé cuáles son más allá del ahorro de materia prima. Yo creo en lo que dices más abajo: en el formato, en la edición, en el tacto y el aroma, hasta podríamos decir "en la relación", aunque suene un poco ridículo, que se genera entre el libro y el lector. Me pasa lo mismo. A todos nos pasa lo mismo. El libro es lo mejor que existe para leer, es un invento insuperable. Como la rueda, como la escalera. No se puede inventar algo mejor.

En cuanto al cortometraje, me encantó. Lo voy a difundir entre mis amigos.

Y en cuanto al libro que te envié, me alegro de que te haya gustado la dedicatoria. Es completamente cierto eso que dices de que quien te regala un libro, es un amigo. Y el libro en sí también lo es, o puede serlo. La pasada semana del libro se me ocurrió salir por las calles de Montevideo a dejar ejemplares de Rompecorazones por distintos lugares, para el primero que los encontrara. Todos tenían una dedicatoria. Algunos decían "apagá la tele!" y otros decían "un libro puede ser tu mejor amigo". Me hiciste acordar a eso.

Un abrazo!

Laura :) dijo...

Adoro los libros como objeto.
Puede que el contenido sea lo más importa, pero es que hay tantas otras cosas... Simplemente el hecho de pasar la página, los lomos,la solera... las ilustraciones, los pop-up y el libro de artista*!! Estoy contigo.
Creo que me pasa algo similar con las cartas (de puño y letra). Hay algo que los 1 y 0, en mi opinión, no pueden conseguir... Aunque cualquier día de estos me comeré mis palabras XD

*http://www.cherrycoloured.com/wordpress/wp-content/uploads/2007/01/bookart.jpg

Jero dijo...

Jesus: más o menos voy mentalízandome de que a medio-largo plazo el salto al e-reader será inevitable (por espacio, básicamente), pero teniendo en cuenta que mi Torre de Lecturas Pendientes (léase con voz de ultratumba) sigue siendo más alta que yo, tardaré bastante en planteármelo. Y luego está ese factor fetichista que tiene el libro como objeto y que a mí me hace más placentera su lectura. Del mismo modo en que un buen libro mal editado puede ser una frustración, un buen libro bien editado es una experiencia religiosa. Saludos desde la capital! :D

David: yo la maleta suelo llenarla de comics. Es lo que tiene compartir colección con mi hermano y vivir a 600 km de distancia: cuando no le llevo yo a Galicia mis últimas compras para que él las lea, me traigo sus adquisiciones recientes para disfrutarlas yo en Madrid (de hecho, en unos días espero traerme de su casa los dos últimos volúmenes de "Starman", que llevo desde Reyes deseando hincarles el diente). "Black Mirror", ya sabes, muy recomendada por mi parte. Me paso ahora a leer la reseña de Mikel. Descuida, que cuando me encuentre con un libro cuya banda publicitaria diga "una novela que recoge el espíritu de El Forastero Misterioso de Mark Twain", no me lo pienso dos veces y te lo regalo ;)

PAblo: por supuesto que la convivencia es posible. Del mismo modo que uno puede tener música en mp3 y seguir comprando vinilos. De todos modos, yo más bien compararía el tema de los libros a ver una peli en una pantalla de ordenador o verla en una sala de cine. El ordenador tiene muchas ventajas (puedes llevártelo en un viaje en tren, p. ej.), pero no hay nada como ver una buena peli en una pantalla grande...

Lync: a mí me gusta también mirarlos fijamente al terminarlos. Es algo que hago siempre: los cierro y los dejo sobre mis manos, o apoyados en la cama (si los estoy leyendo allí), y los miro un rato, unos pocos minutos, como guardándome una fotografía mental de ese momento, de la sensación que me ha dejado el libro, para poder evocarla cada vez que lo recuerde. En el caso de "Cien años de soledad" (libro que tú me recomendaste), ese recuerdo sigue siendo sobrecogedor :)

Mauricio: está claro que el e-book es cómodo. No es lo mismo cargar en el metro con la autobiografía de Casanova, un tochal que mete miedo, o con "Viaje al Oeste", que pesa lo suyo, que llevarlos ambos en su dispositivo que ocupa más o menos lo mismo que una edición de bolsillo. Y el espacio que no ocupan los libros en casa puedes llenarlo con otras cosas (comics, por ejemplo, jajaja). Y puedes conseguir obras descatalogadas (siempre que exista una copia virtual) que quizás nunca se reeditarán: yo aún no he podido localizar, y ya llevo unos meses buscándola, una edición en castellano de "Los niños de la estación del zoo/Yo, Cristina F." que seguro que para e-book existe en alguna parte en internet. Lo cual no quita que tengas razón en eso que dices sobre los inventos perfectos (yo añadiría el W.C.) Me alegro de que te haya gustado el corto: ésa era mi intención. Buena idea la de desperdigar por Montevideo ejemplares de "Rompecorazones". A ver cuánto tardas tú en recibir mi libro ;)

Laura: ay, las cartas, otro tema que da él solito para un post. Creo que no somos conscientes de lo mucho que nos ha arrebatado el e-mail (y lo cómodo que es por otro lado, claro). Wow, qué imágenes tan bonitas! :)

Mauricio Milano dijo...

No había pensado en eso de los libros que no han sido re-editados. Tienes razón. Y otra cosa: para los libros de estudio es perfecto. No tener que pasar por la biblioteca y no tener que cargar con libros pesadísimos solo por tres o cuatro capítulos. Pero si hablamos de literatura, sigo convencido de que el libro es insuperable. Como el W.C. jajaja

Un abrazo

Jero dijo...

Pues yo en lo que no había pensado es en lo de los libros de estudio. Debe ser porque últimamente no estudio demasiado, jejeje.

Otro abrazo para ti.

Lu dijo...

Me ha encantado el post y adoro los libros. Acepto las ventajas de las tecnologías, pero espero estar rodeada siempre de mis libros de papel, viejos, usados, regalados, dedicados, etc. Leí en algún sitio que "la pobreza es una casa sin libros" y creo que es cierto. Yo nunca voy a ser pobre...
Por encima, si te lo mandan por correo ordinario,es maravilloso. Recuerdo cuando la gente todavía enviaba cartas manuscritas, las sellaba y esperaba ansiosa que llegaran a su destino y luego recibir contestación en el buzón...Seguro que la has visto, incluso puede que ya la hayas comentado, porque te leo de vez en cuando, pero no lo he leído todo, pero por si las moscas, te recomiendo una peli de animación maravillosa "Mary and Max". Por cierto, el corto es una joya.
Soy una nostálgica, espero que siempre haya gente rodeada de libros, pelis, cómics...y de todas esas pequeñas cosas...

Por cierto, soy Lu (hermana de Jota "Paragustoscolores").

Jero dijo...

¡Gracias por el comentario y bienvenida, Lu! Sabía que Jota tenía una hermana (el alma caritativa que le regaló el vinilo de "The Suburbs", ¿no?) pero nunca pensé que fuera a dejarse caer por aquí. Me alegro de que te haya gustado la entrada :) La peli de "Mary and Max" la tengo pendiente de ver (junto a otras 10.000 que tengo a la espera en el disco duro), pero tu recomendación acaba de adelantarla unos miles de puestos en mi lista de futuros visionados. "La pobreza es una casa sin libros": totalmente de acuerdo.

tenenbaum dijo...

Tenía pendiente el visionado del corto (échale un ojo, me dijo mi hermana) y la verdad es que me ha gustado mucho. Sí, mi hermana es el alma caritativa que me regaló "The Suburbs" o la entrada para mi primer concierto de Muse (ente otras muchas cosas). Por supuesto, en el tema de los libros estamos de acuerdo (un pdf y un mp3 no se firman, carajo). Sigo pensando también que una pantalla no puede dejarme la misma sensación que el tacto "digital" de las páginas, el marcapáginas que me recuerda lo poco o mucho que me queda por descubrir de una historia o lo que he vivido con el libro (viajes de avión, salas de espera, etc). Como dijo Ray Bradbury, "hay solo dos cosas con las que uno se puede acostar: una persona y un libro." Y no me imagino abrazado a un Kindle.

Jero dijo...

Me alegro de que te haya gustado el corto, Tenenbaum :) En un capítulo de "Los Simpson" dicen que Troy McClure se acuesta con los peces, pero supongo que Bradbury estuvo bastante acertado en su reflexión, jeje. De todos modos, no es la primera ni la segunda vez que me despierto una mañana abrazado al iPod por haberme quedado frito escuchando música la noche anterior...

Angeles dijo...

Hola neno,yo por la generación a la que pertenezco era un poco reacia al uso de estos juguetitos y aquí me tienes, gracias a ellos ya no llevo el bolso como si fuese un baúl a mis continuas y largas esperas y además ahora te llevo conmigo a la habita todos los días .Esto no significa que los prefiera los libros impresos en papel,no solo eso,soy de las que prefiere su olor,su tacto.....Creo que como todos los inventos nuevos son muy buenos si les damos el uso adecuado(cada cosa tiene su momento).Biquiños¿Cuando nos vemos again?

Jero Piñeiro dijo...

¡Hola, Ángeles! Está claro que los dispositivos electrónicos tienen sus ventajas. Y también que igual el día en que me decida a darles una oportunidad salgo encantado de la experiencia y me vuelvo un devoto de lo e-. Pero hasta entonces me sigo quedando con mi libro de toda la vida: con sus esquinas dobladas, su papel amarilleado y sus cubiertas mal encoladas que hacen que los pliegues se caigan a cachos. Debo ser masoca, lo sé... Seguro que en semana santa nos vemos ;) ¡Bicos!