viernes, diciembre 16, 2011

Con "I" de "Imperio"

La HBO me recuerda un poco a cierto equipo de la liga española de fútbol: después de tanto tiempo siendo número uno indiscutible en el mercado de las series de televisión, parece que algunos tienen ganas de verla caer.


“AMC viene pisando fuerte”, dicen. Y es verdad: cuenta en su alineación con valores seguros como “Mad Men” (clase y elegancia: el interior perfecto) o “Breaking Bad” (killer del área), uno de esos centrocampistas irregulares con destellos de genio como es “The Walking Dead” y dos promesas (el fichaje danés “The Killing” y la canterana “Hell on wheels”) con mucho que decir en el futuro próximo.

Viendo los números del rival, los aficionados comienzan a pensar que la HBO ya no es la gran favorita. Que tuvo una época gloriosa con la quinta de Tony (aquella alineación de ensueño con James McNulty haciendo y deshaciendo a su antojo en el medio del campo, el sargento Winters y sus muchachos de la compañía Easy corriendo la banda como guepardos, la familia Fisher defendiendo hasta la muerte la portería de Al Swearengen y el impredecible Sr. Soprano hartándose de (a)batir al guardameta rival), pero que glorias como aquéllas no volverán a repetirse. ¿Quién tomará el relevo de estas series que hicieron historia, que redefinieron el medio y lo llevaron a cotas insospechadas de madurez y sofisticación? No será “True blood”, desde luego; producción que, si de muchos de nosotros dependiese, habría sido traspasada ya a una de esas ligas asiáticas de escaso prestigio que pagan buenas sumas por antiguas estrellas en decadencia.


En esto que la cadena ficha al emergente delantero del Poniente F.C. y la HBO comienza de nuevo a acaparar portadas y a vender camisetas como si el invierno fuese a llegar mañana, y los números se igualan y parece que vuelve a haber campeonato. Una competición reñida.

Pero no la hay. Qué va.


El equipo que mejor juega al fútbol no es necesariamente el que tiene los mejores números. Cuando ambas plantillas saltan al campo y se miden de igual a igual, sea en el feudo del uno o del otro, son la posesión de la pelota, el talento combinado y la unidad como equipo los que deciden quién se lleva la victoria a casa. Quienes marcan la diferencia, al final, son esos jugadores que no ganan el premio de la prensa (esférico y dorado) cada año porque, por razones que a los auténticos sabios del deporte se les escapan, no resultan tan mediáticos; no están en boca de todos. Malabaristas del balón que no posan para anuncios de ropa interior ni llevan ostentosos brillantes en los lóbulos de las orejas. Series como “Treme” o “In treatment”, que sostienen al equipo con su calidad constante, sus aspiraciones a nada salvo la excelencia.

Series como “Boardwalk Empire”.


Ahora que promediamos diciembre y proliferan por la web numerosas listas con los mejores lo-que-sea del año (discos, tebeos, libros, etc.), me sobreviene la frustración de que las películas y las series no puedan ser comparadas en una categoría común. Sería estupendo meterlas en el mismo saco para poder poner unos cuantos largometrajes (bastante buenos, ojo) en los puestos que van del 10 al 3 y luego enmarcar a “Boardwalk Empire” en un rotundo número 1. Y, más importante aún, dejar el segundo lugar desierto para establecer una respetuosa distancia y no insultar a la mejor obra audiovisual que un servidor haya podido ver en pantalla grande o pequeña a lo largo de este 2011 que se nos va.

Así de buena, sí. No, no exagero.


¿Recordáis lo que escribí por estos lares hará algo menos de un año? Fue al terminar de ver los doce primeros episodios de esta serie. Decía tal que así: Boardwalk Empire” se revela, con apenas una temporada en su haber, como una serie imprescindible (otra más, lo siento por vuestra agenda ociopática) y con entidad propia, alma y encanto, fantásticamente realizada, estupendamente interpretada y magníficamente escrita.

Y era cierto.

Pero en su segunda temporada, Nucky Thompson y James Darmody se superan ampliamente a sí mismos. Se superan tanto que por momentos uno se plantea seriamente qué puede hacer ahora el cine para resistir la embestida de un medio que ya ha demostrado, en el momento actual, ser mejor en absolutamente todo. Con “Boardwalk Empire” la gran pantalla se queda pequeña ante la edad de esplendor de su hermana tradicionalmente fea, ésa que sólo necesitaba crecer y mudar las plumas para demostrar que realmente pertenecía a una especie de aves distinta.


La producción de Terence Winter, Mark Wahlberg (¡Mark Wahlberg!) y Martin Scorsese contiene a un tiempo todas las trazas de los mayores exponentes del cine negro, desde “El Padrino” hasta “Muerte entre las flores”, pasando por “Érase una vez en América” y “Camino a la perdición”. Es, además, la respuesta al creciente naturalismo que el género venía experimentando en los últimos años. Tras la deconstrucción desmitificadora que “Los Soprano” y “The Wire” (los “Dark Knight Returns” y “Watchmen” del ramo) hicieron del crimen organizado, con su puesta en escena estilizada y sus mimbres de tragedia griega “Boadwalk Empire” (¿“All-Star Superman”?) devuelve a la figura del gangster la categoría de icono cultural, de leyenda mitológica: Shakespeare con una ametralladora Thompson.

Una serie que cuando salta al terreno de juego te ofrece todo lo que el deporte rey siempre debería ser. Capítulo tras capítulo, durante 600 minutos de regocijo futbolero, “Boardwalk Empire” corre, pasa, regatea, baja a defender, hace un sombrerito al rival, y otro, da la asistencia perfecta y en el último minuto anota ese gol de la victoria que años después algunos todavía recordarán con los ojos humedecidos.

Es, hoy por hoy, desde Fuentealbilla a Atlantic City, el mejor jugador del mundo.

4 comentarios:

charlie furilo dijo...

Algún día de estos, cuando mis noches sean menos ajetreadas y por fin, mis vástagos le pillen el tranquillo a lo de dormirse a las 9 y no despertarse hasta las 8-9 de la mañana del día siguiente (¿llegará ese día?), espero terminar los 3 capítulos que me quedan de la primera temporada. De momento, lo que he visto de "Boardwalk Empire" de sobresaliente alto.

Saludos.

Julio C. Piñeiro dijo...

Muy bueno el símil permanente fútbol-televisión. A lo que vamos: la HBO tiene un talón de Aquiles que son las comedias. Acaba de cancelar tres de un plumazo, abandonado el estilo ecléctico de la cadena para abrazar la tendencia más bien monolítica de Showtime: dramedias pro-menopáusicas con protagonismo marcado de una actriz consolidada en cine. Duelen mucho que hayan dejado de confiar (porque ellos no dependen de la publicidad, por tanto, están por encima de los audímetros) en Bored to Death, o en otras igualmente aplaudidas por un público minoritario pero file como Hung o How to Make It in America.

La segunda hornada de Boardwalk Empire ha tenido un dos primeros tercios espectaculares, y un desenlace para enmarcar, pero lo que lleva a ello es un retahíla de cambios repentinos y radicales de motivación que huelen muy forzados, además de presentarlos en plena aceleración, visual y argumental, en una serie que se caracteriza por un ritmo más bien reposado.

Jero dijo...

Charlie: jo, qué duro es/debe ser eso de ser padre. El final de la primera temporada es muy bueno, pero es que esta segunda ha subido aún más el listón... Ya verás (cuando sea que finamente lo veas), te va a encantar.

Julio: ante todo, bienvenido y muchas gracias por el comentario ;)

Teniendo en cuenta que HBO produjo durante 7 años una de las comedias más exitosas de la TV reciente ("Sex in the city"/"Sexo en Nueva York"), tampoco estoy muy seguro de que esté tan coja al respecto. Otra cosa es que haya series que le funcionen mejor o peor, o por las que apueste con más ganas. Concretamente, las tres que citas no las he visto, aunque a priori sólo me interesa "Bored to death" ("Hung" me parece a priori la respuesta fácil a "Californication" y el tema y los protagonistas de "How to make it in America" no me seducen demasiado).

Por otro lado, yo no he visto esos cambios radicales de motivación que le adjudicas a los personajes de "Boardwalk Empire". Y fíjate que la vi del tirón en menos de una semana, a un ritmo de 2 episodios diarios (con lo cual uno siempre puede analizar mejor los arcos dramáticos de cada caracter). El único que me ha parecido algo menos interesante que el resto ha sido el de Margaret Schroeder. A los demás, todos, los he visto muy ajustados a sus roles y motivaciones originales...

Dulce Gomez dijo...

Muy buen post, la verdad estoy completamente de acuerdo, creo que esta es una muy original y gran serie de drama creo que la mejor que hay ahora y estoy de acuerdo con que conforme ha ido avanzando ha mejorado, la tercera temporada fue impresionante.