miércoles, enero 21, 2009

Oportunidad desaprovechada

Ayer por la noche, en una maniobra sin precedentes en la historia de la televisión de nuestro país, la 2 emitió la película “W.” de Oliver Stone como parte de la jornada de investidura de Barack Obama como nuevo presidente de EE.UU., tan sólo unos meses después del estreno de la cinta en EE.UU. y antes de su proyección en las salas españolas. Cine de estreno gratis sin salir del salón de casa (y sin calidad “screener”).


“W.” era una de las pelis del 2008 que me habían puesto los dientes largos. La posibilidad de disfrutar de un biopic sobre el peor presidente de la historia de EE.UU. firmado por el visceral Stone, siempre desafiante a lo políticamente correcto, me parecía verdaderamente sugerente. Por desgracia, vista la película me veo embargado por una profunda decepción y la sensación de haber contemplado una valiosa oportunidad desaprovechada.

“W.” narra algunos fragmentos destacados de la vida de George W. Bush desde su problemática juventud hasta el “final oficial” de la guerra de Irak (la de nuestra época, no la librada por Bush padre) y lo hace combinando los elementos del drama, la comedia y la sátira, pero sin lograr la diana en ninguno de dichos géneros. “W.” no es una película especialmente graciosa, no conmueve ni, lo más importante, consigue despertar una reacción clara en el espectador hacia el personaje protagonista. Al final del film uno no acaba de saber si Bush es un hombre tragado por su ambición, un retardado, un exalcohólico presa del fanatismo religioso, una cabeza de turco o simplemente un eterno vaquero adolescente al que la alargada sombra de su padre no dejó jamás madurar. Quiero pensar que el objetivo de Stone era que todos estos calificativos conviviesen perfectamente en su retrato del personaje pero, por desgracia, el libreto de Stanley Weiser (posiblemente elaborado con prisas ya que la cinta debía estrenarse antes de las elecciones presidenciales) no consigue ahondar en ninguno de tales aspectos, ofreciendo una estampa de Bush que, al menos en mi caso, no se ajusta a la imagen que yo tengo del personaje real. Además, el guión resulta demasiado coyuntural, no existiendo apenas una mínima presentación de personajes y situaciones, lo cual provocará que en apenas 20 ó 25 años los espectadores que no recuerden (o no hayan vivido) la época relatada, no tendrán ni idea de quién es cada uno de los personajes y de qué demonios hace o dice (muy especialmente Tony Blair, que aparece en una sola escena en la que sólo se menciona su nombre de pila y caracterizado de manera confusa).

A Stone le faltan la mordacidad, la garra y el desparpajo visual a los que nos había acostumbrado en sus primeras películas y finalmente da la impresión de que “W.” fue rodada sin ganas, únicamente con una intención electoralista que a la postre no consigue transmitir.


No tiene culpa de ello, desde luego, un excelente elenco actoral, desaprovechado según el caso, que incluye a Josh Brolin como Bush Jr., el siempre magnífico James Cromwell como Bush padre, una irreconocible Thandie Newton como Condoleezza Rice (excelentemente caracterizada), Toby Jones como Karl Robe, Jeffrey Wright como Colin Powell o un soberbio Richard Dreyfuss como el malvado Dick Cheney (al que en la peli sólo le falta comerse un par de niños y violar a una embarazada para ser la encarnación del mal en su estado puro). El doblaje con que fue emitida, estoy seguro, no hace justicia a las interpretaciones de estos actores que dan lo mejor de sí en una película que, se mire por donde se mire, no está a la altura de sus propias ambiciones.

Resulta por tanto muy apropiado el haberla visto estrenada directamente en televisión porque “W.” no pasa de ser una correcta tv-movie que debió haber esperado 10 ó 15 años más para ver la luz. Quizás así, con la perspectiva que otorga el tiempo, Oliver Stone podría haber repetido el éxito de cintas como “Nixon” o “JFK”.

2 comentarios:

Silvia dijo...

La verdad es que no no es nada atrayente la vida de ese individuo...

Jero dijo...

Yo creo que sí podría hacerse una muy buena película sobre la gestión de gobierno que este hombre llevó a cabo durante 8 largos años, pero habría que enfocarla de forma distinta a como Stone lo ha hecho. Y, desde luego, hacerla desde la seguridad que da la perspectiva, no de una manera tan inmediata...