sábado, marzo 03, 2007

Tris de cine

Estoy, por fin, poniéndome un poco las pilas y prestándole más atención al cine, que lo tenía descuidado desde hacía un tiempo (vale, igual no lo parece por las entradas del blog, pero comparado con la cantidad de cine que solía ver antes, últimamente estoy muy dejado…).

Esta semana ha dejado una decepción, una curiosidad (lógica) y una sorpresa muy agradable.

La decepción

“Cartas desde Iwo Jima”, de Clint Eastwood, lo tenía todo para ser una gran película. Tenía un planteamiento interesante (¿y si contamos la II Guerra Mundial desde el otro bando, del que siempre echamos pestes?), tenía un reparto ajustado (bien Watanabe, bien los demás, desconocidos), tenía una banda sonora efectiva (minimalista, algo repetitiva, pero efectiva) y tenía a Dios detrás de las cámaras (es decir, a Clint Eastwood, pero como yo le rezo a él, pues viene a ser lo mismo). Pero hasta Dios mete la pata a veces (no hay más que fijarse en el ornitorrinco, que me cago en…), y en este caso se olvidó de lo más importante: “Cartas desde Iwo Jima” no cuenta nada. Al menos, no en el sentido estrictamente narrativo que moi, personalmente, desea encontrar cuando va al cine. “Cartas desde Iwo Jima” plantea una situación (japoneses muriendo a manos de americanos), pero no puede resumirse en una línea argumental. No va a ningún lado. Y así, tras dos horas y media de ver cómo los nipones pierden una isla (que uno ya sabe de antemano que van a perder), la única sensación reconocible es el estupor.

La curiosidad

“Inland Empire”, de David Lynch, es lo que es: una película de David Lynch. Dicho eso, hay ciertas cosas que uno debe asumir de antemano: “Inland Empire” es una película que no puede ser comprendida, explicada, ni mucho menos recomendada. Su argumento, de tenerlo, se escapa por completo al espectador, que no puede más que intentar (infructuosamente, claro) no perderse absolutamente en este viaje delirante hacia el infierno personal de una mujer (o dos, o tres, o más, no me ha quedado claro) que busca algo (que no tengo muy claro tampoco qué es) en un continuo ir y venir de planos espacio-temporales que no podría explicar aunque quisiera.

Audiovisualmente, la película es un puntazo. Como experimento psicotrópico, experiencia fantasmagórica y ejercicio de creación de ambientes, es un derroche de genialidad.

Como cine, es un coñazo.

La sorpresa

Comentaba con Guille (unas entradas más abajo, el que está con su fan) el otro día que hay películas buenas, y luego hay películas de actor. Esas que son correctas en casi todo, pero que tienen un personaje protagonista (o antagonista) que permite que el actor/actriz lo dé todo. Me salen, así a bote pronto: “Training day”, “Yo soy Sam”, “Monster”, “Ray”…

Yo creía que “El último rey de Escocia” iba a ser de este último grupo. Forest Whitaker se había llevado el único Oscar al que la película estaba nominada, y en las críticas sobre el film, su nombre era lo único que se podía sacar en claro.

Lo cual es una pena, porque sí, claro, Whitaker lo borda. Se sale. Brilla con luz propia. Posiblemente, la mejor actuación del año. Pero James McAvoy está genial también. Hasta Gillian Anderson está genial.

La película engancha desde el minuto uno, avanza como un cañón, con un ritmo trepidante, sin estridencias, pero a paso firme, sin perderse en pequeñeces pero sin descuidar el detalle. Creciendo a cada minuto, como una bola de nieve que rueda pendiente abajo. El espectador sabe que cuando llegue, la hostia va a ser gorda. Se prepara para el impacto y, aún así, joder, menuda hostia.

Los últimos veinte minutos de “El último rey de Escocia” son un trago difícil pero satisfactorio. Una compensación salvaje de la aparente docilidad con que la película parecía estar tratando al malvado Amin Dada. Un jarro de agua fría en la conciencia del espectador. Un golpe en el estómago, un nudo en la garganta. Un final cojonudo para una película excelente.

viernes, marzo 02, 2007

Azul, amarillo y rojo

Surcando los cielos, con su orgullosa “S” en el pecho. Más rápido que una bala, más potente que una locomotora. Puede cambiar el curso de los ríos. Invulnerable. Impenetrable. Invencible. Jamás se rinde.
Sólo tiene una debilidad: ¡la terrible kriptonita! (quizás últimamente ha habido demasiada kriptonita...)

Pero hoy, aquí, ahora, se siente un super-hombre. ES un super-hombre.

¡Mirad, en el cielo…! ¿Es un pájaro? ¿Es un avión?

No, es…

domingo, febrero 25, 2007

Con nombres propios

Dos películas a las que hincar el diente:

La primera, "Inland Empire", del siempre desconcertante David Lynch, director con tantos seguidores como detractores, y del que se dice que en este nuevo film supera las cotas de cripticismo y extrañamiento que ya alcanzara en "Carretera perdida" o "Mullholland Drive".
El trailer: http://www.youtube.com/watch?v=y4hFEDYmMcM

La segunda, Grind House, del tándem formado por Robert Rodriguez y Quentin Tarantino, en plan doble sesión de terror casposo de serie B. Rodríguez me parece bastante mediocre en líneas generales, pero Tarantino es un genio, así que me hace ilusión verla.

Vergüenza

"Todo el mundo pensaba que en Irak había armas de destrucción masiva, y no había armas de destrucción masiva. Eso lo sabe todo el mundo y yo también lo sé. Ahora. Yo lo sé ahora. Mm. Tengo la... problema de no haber sido tan listo de haberlo sabido, mm, antes. Pero es que, cuando yo no lo sabía, pues nadie lo sabía. Todo el mundo creía que las había, ¿sabes? Entonces es un problema, porque las decisiones hay que tomarlas no a toro pasado, sino cuando está el toro sobre el terreno, y es ahí cuando hay que torear. Torear con cinco años de retraso, esa es la tarea de los historiadores".

(José María Aznar, ex-presidente del gobierno español, refiriéndose a los argumentos que le llevaron a declarar una guerra que ha costado la vida a centenares de miles de personas).

¡Llegan los Guapos!


Diego Fanjul (en la foto, el de abajo), colega de mi hermano (y compañero de armas en la desolada Azeroth), es miembro del grupo pop "Los Guapos", de creciente proyección. Ellos se definen como "cuatro chicos siempre a favor de la canción, conscientes de cuál es su papel y cómo cumplirlo. Las mismas necesidades, objetivos y gustos con los matices suficientes para crear algo fresco y luminoso. Nada de solos, ni de ruiditos, ni de obligar al público a realizar un acercamiento y sobre todo, crear una unión perfecta entre música rock y letras en castellano, buscando destacar la sonoridad de nuestro idioma. Los Guapos tocan para todos y, sobre todo, para todas."
Aquí tenéis su web: http://www.losguapos.es donde podéis conocerlos más a fondo, descargar sus canciones y descubrir sus próximos conciertos.
¡Mucha suerte!

Una imagen para el recuerdo, un retrato extravagante y un pequeño desvarío

Son las 5 de la mañana (casi, casi) y ya debería estar en cama, porque no estoy en la calle de marcha por ahí, ni dibujando, ni viendo una peli (ni una serie, que hoy por hoy, es casi más probable... ¡Ana Lucía mola!), ni escuchando música, ni chateando en internet, ni nada de nada.
La culpa de todo la tiene Laura, por hacerme hablar de muebles de Ikea y de secreteres estilo Luis XVI, y de caminar por el filo de la navaja ahorrando palabras innecesarias. Jodida, si me lees (que ya sé que sí), comenta algo de vez en cuando... y recuerda que tengo una reputación que mantener, ¿eh?

Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus... y yo me siento como el único terrestre que queda en la galaxia... a falta de encontrar un planeta en el que sentirme como en casa...

Así que por eso estoy despierto. Por eso, y porque tenía que colgar esta imagen, que ya no podía esperar más. El mundo debía conocer este documento insólito. Se titula "Guille con un fan".


(No sé de qué anuncio de cuchillas de afeitar me suena el jeto de este tío... pero el caso es que me suena...)

El sábado que viene me voy unos días a Madrid con la mejor gente del mundo. Puta madre ;-) Falta me fai...

Mi quiniela (personal e intransferible) para los Oscar

MEJOR PELÍCULA: “Infiltrados”

MEJOR ACTOR PRINCIPAL: Forest Whitaker (“El último rey de Escocia”)

MEJOR ACTRIZ PRINCIPAL: Helen Mirren (“The Queen”)

MEJOR ACTOR SECUNDARIO: Alan Parkin (“Pequeña Miss Sunshine”)

MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA: Adriana Barraza (“Babel”)

MEJOR DIRECTOR: Martin Scorsese (“Infiltrados”)

MEJOR PELÍCULA DE ANIMACIÓN: “Happy Feet”

MEJOR PELÍCULA DE HABLA NO INGLESA: “El laberinto del fauno”

GUIÓN ORIGINAL: Guillermo Arriaga (“Babel”)

GUIÓN ADAPTADO: “Borat”

DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA: Emmanuel Lubezki (“Hijos de los hombres”)

EDICIÓN: Thelma Shoonmaker (“Infiltrados”)

DIRECCIÓN ARTÍSTICA: “El laberinto del fauno”

MEJOR DISEÑO DE VESTUARIO: Milena Canonero (“María Antonieta”)

MEJOR BANDA SONORA: Javier Navarrete (“El laberinto del fauno”)

MEJOR CANCIÓN: cualquiera de las de “Dreamgirls”

MAQUILLAJE: “El laberinto del fauno”

MEJOR SONIDO y EDICIÓN DE SONIDO: “Apocalypto”

EFECTOS ESPECIALES: “Piratas del Caribe: el cofre del hombre muerto”

MEJOR DOCUMENTAL: “Una verdad incómoda”

CORTOMETRAJE, CORTOMETRAJE DE ANIMACIÓN y CORTO DOCUMENTAL: ni puta idea, oye.

sábado, febrero 24, 2007

Butanito contra el mundo

Esta semana, en el programa de Jesús Quintero, estaba programada una entrevista a José Mª García de la que sólo llegaron a emitirse unos minutejos de nada, pues fue censurada casi totalmente. "El Mundo" se hizo con la exclusiva de las imágenes, impagables, en las que el periodista arremete contra MUCHA GENTE MUY IMPORTANTE (básicamente, contra todos los hombres poderosos de nuestro país, salvando Amancio Ortega), con nombres y apellidos y dando datos muy concretos. Las razones de la censura del programa no las tengo muy claras, teniendo en cuenta quien manda en TVE ahora mismo, ni tampoco por qué a "El Mundo", con su posicionamiento político, sí le interesa que se conozca este documento. Aún así, por favor, echadles un ojo a los vídeos. No tienen desperdicio alguno...

(Como me jode que cambie la configuración visual del blog y el enlace es muy largo, lo pongo en dos renglones)

http://www.elmundo.es/especiales/2007/02/
comunicacion/quintero_garcia/index.html

Gracias, gracias, gracias...

Te acariciaba el viento de poniente
te llevó a la arena bañada en salitre
te acariciaba un marinero en tierra
pero ésta vez no era yo.
Te conocí en Conil de la Frontera
nunca es primavera donde tú creciste
sigues teniendo carita de pena
pero no me miras con tus ojos tristes.

Bañada en salitre
flota en la memoria de los días grises
fumo en la ventana
veo tu silueta sobre el arrecife.

Algunas flores crecen en las dunas
sube la marea y se hacen invisibles
algunas duermen a la luz de la luna
persiguiendo sueños imposibles.

Bañada en salitre
flota en la memoria de los días grises
fumo en la ventana
veo tu silueta sobre el arrecife.

Ahora tendré que salir a buscarme
alguien que me arranque de cuajo la pena
de alguna manera tendré que olvidarte...

Tengo que olvidarme de alguna manera.

(Quique González, "Salitre")





Y de regalo, ¡ésto!

lunes, febrero 19, 2007

Doble sesión

No podían ser más diferentes las dos últimas pelis que vi en cine. Y, aún así, hay un elemento que las une: ambas son productos con vocación puramente comercial.

La primera, “Diamante de sangre” es, en líneas generales, una buena película. Edward Zwick, el director, se desenvuelve brillantemente en la parte técnica (pasando de innovaciones formales, claro, no vaya a ser...) y firmando un trabajo grandilocuente y hermoso (en términos puramente estéticos).




El argumento parte de una situación real (el contrabando de diamantes procedentes de países africanos en guerra) que da mucho juego, y además la película trata el tema desde diferentes puntos de vista (las guerrillas, el gobierno, los traficantes, los intereses económicos del primer mundo, los inocentes que están en medio y la visión que el resto del mundo, acomodado en el sofá de su casa, tiene de todo ello).

Los actores están magníficos, destacando Leonardo Di Caprio (cada día me gusta más, y ya acumula un buen número de papeles memorables) y Jennifer Connelly (que es, además, una belleza no-neumática que destila clase y elegancia… una "mujer mujer", vamos).

Pero al guión se le va la mano. Quizás dirigida por alguien más frío, más contenido, se hubiese suprimido ese gusto por provocar la lágrima fácil, por el “hay que emocionar aún más al espectador, ¡dadme más drama!”. Pero ése es Zwick. Ya le pasó en “El último samurai”, que se pasa de épica y acaba desparramándose, y le vuelve a pasar aquí.

Me viene a la cabeza “El jardinero fiel”, otra película que denuncia las injusticias que se cometen en el continente africano por la avaricia de los poderosos países del primer mundo, y no puedo evitar pensar que la diferencia entre ambos films estriba en que una (el jardinero) conmueve porque lo que cuenta es conmovedor, mientras que la otra (diamante) intenta forzar la máquina para conmover, y ahí se ve la mano de director, guionistas y productores, dejando a la luz claramente sus intenciones…

Y aún así, es 100% disfrutable, y merece la pena enterarse de lo que pasa en el mundo, aunque sea gracias a una película palomitera de este tipo.

La otra peli de la semana es “El motorista fantasma”.


La cinta de Mark Steven Johnson (director de la laureada “Daredevil”) es una bella recreación del Fausto de Goethe tamizada por la óptica de los comics Marvel de los años 70, época de gloria de “ángeles del infierno” e “easy riders”. Nicolas Cage compone un papel grandioso, con tantos matices que resulta imposible no sentirse representado por este motorizado acróbata circense que hace un pacto con Mefistófeles para salvar la vida de su padre, y que, debido a dicho pacto, ahora se ve obligado a cazar demonios fugados del infierno al caer la noche. Por si fuera poco, la excelente actriz Eva Mendes le da una réplica ingeniosa, cargada de emoción, que posiblemente pasará desapercibido ante los ojos de la crítica por sus prejuicios raciales.

Pero si los actores dan el do de pecho, el director y guionista se luce. Un guión milimétrico, que aúna acción, humor, terror y romance, así como una profunda reflexión filosófica sobre las determinaciones que uno debe tomar al afrontar el propio destino (perla de guión la frase: “Puede tener mi alma, pero no mi espíritu”, puro Mankiewicz). La dirección, elegante y sutil, bebe de los clásicos de Renoir, Buñuel y Murnau, integrando inteligentemente unos efectos especiales que, como debiera ser, están al servicio del guión, y no a la inversa (como el espectador malintencionado pudiera presuponer).

Del montaje ni hablo, porque tal sublimación de la técnica del asociacionismo visual, del juego de planos y contraplanos, no puede ser expresada con palabras. Hay algunos momentos en que se pierde la noción del tiempo y el espacio, recordando al David Lynch de sus mejores películas (“Carretera perdida”, “Mullholland Drive”…).

Simplemente sublime.

(NOTA: Apreciará todo aquel que me conozca una pizca, o en su defecto tenga unas mínimas nociones de cine, que mi crítica de “El motorista fantasma” es un sano ejercicio de ironía. Porque la peli es una basura de tomo y lomo, y en la sala de cine eché de menos, y mucho, un cubo enorme donde poder vomitar a gusto…)