miércoles, enero 30, 2013

Los renglones torcidos del diablo

(…)
Build my fear of what's out there
Cannot breathe the open air
Whisper things into my brain
Assuring me that I'm insane
They think our heads are in their hands
But violent use brings violent plans
Keep him tied, it makes him well
He's getting better, can't you tell?
(…)



“American Horror Story” se estrenó en 2011 con una primera temporada autoconclusiva que comenzaba de forma prometedora y se desinflaba progresivamente a medida que los clichés y homenajes al género de terror se acumulaban hasta perder su capacidad de sorpresa. Servidor la siguió primero con interés, luego con indiferencia y finalmente con un poco de vergüenza ajena, y el balance global no fue (obviamente) positivo. Con todo, el anuncio de una segunda temporada argumentalmente desvinculada de la primera y ambientada en una institución mental en los años 60 me convenció para darle una oportunidad a “American Horror Story: Asylum”. Algo de lo que, una vez terminada esta nueva tanda de episodios, no me arrepiento en absoluto.


“Asylum”, al igual que la primera “American Horror Story”, es un batido indiscriminado de referencias al cine de espanto perfectamente reconocibles, que van de “El exorcista” (y las historias de posesiones demoníacas en general) a la ufología de “Fuego en el cielo”, pasando por Ed Gein y “La matanza de Texas”, “Los niños del Brasil”, “La parada de los monstruos” o la reciente “Shutter Island”, de la que toma prestada la malsana atmósfera que impregna cada pasillo del manicomio Briarcliff.


Regresan en “Asylum” el humor negro (negrísimo), la vocación transgresiva y el barroquismo audiovisual. El montaje videoclipero, los retorcidos (y larguísimos) movimientos de cámara y las ópticas aberrantes se acumulan plano tras plano en una oda al exceso salpicada por una cuidada banda sonora y encabezada por unos títulos de crédito que vuelven a poner los pelos de punta. La fórmula sigue siendo la misma (gore, sexo perverso y un encadenamiento constante de golpes de efecto), pero elevada a una potencia superior. Y dado que uno no puede tomarse demasiado en serio este grand guignol abarrotado de monjas en celo y psycho-killers (qu'est-ce que c'est?), es una suerte que la propia serie no acuse un exceso de gravedad y se transforme a rachas en una autoparodia perfectamente consciente de su condición.


Repiten también la mayoría de intérpretes de la primera temporada, reubicados aquí en nuevos roles que poco o nada tienen que ver con los anteriores. Sarah Paulson gana protagonismo como Lana Winters, periodista en apuros por perseguir con demasiado ahínco la exclusiva; Evan Peters se convierte en Kit Walker, arquetipo rockabilly abducido por criaturas del espacio exterior; Zachary Quinto da vida a un psiquiatra poco convencional, el Dr. Oliver Thredson, y Lily Rabe irradia inocencia como la joven monja Mary Eunice. Dylan McDermott y Frances Conroy regresan en papeles insólitos de los que no conviene desvelar demasiado, y nuevos fichajes como Chloë Sevigny, Joseph Fiennes, Ian McShane y James Cromwell elevan sustancialmente el prestigio interpretativo del elenco principal.


Y luego está Jessica Lange, claro. Si hay algo que celebrar en esta nueva “American Horror Story” es que la veterana actriz haya superado el elevado listón autoimpuesto en la primera temporada adueñándose, más aún, de cada segundo de metraje en el que asoma su rostro de ¿villana?. Más allá de la violencia y el delirio que son ya seña de identidad de la serie, la fascinante interpretación de Lange como la hermana Jude es el pilar maestro sobre el que se sostiene la inestable arquitectura de este “Asylum”.


Porque no todo son parabienes, me temo. Mucho se ha mejorado respecto a la entrega anterior, pero persisten todavía algunos de sus defectos estructurales. Una vez más, la intensidad de la narración comienza a diluirse a mitad de temporada y deja en el espectador la sensación de que algunas tramas hubieran merecido una mayor atención. A la postre, la línea argumental protagonizada por el slasher Bloody Face (trasunto indisimulado del texano Leatherface) termina por adueñarse casi por completo de la función, convirtiendo lo paranormal en algo anecdótico o, cuanto menos, accesorio. Además, el horror genuino de sus primeros compases acaba con el paso de los episodios convirtiéndose en algo habitual, a lo que uno se termina acostumbrando sin sentir ya la excitación propia del género: a mitad de temporada, “Asylum” deja de dar mal rollo y se torna en un thriller plagado de sexo, violencia gratuita y chispazos de genialidad (¡ese número musical!). Lo cual no está nada mal, pero dista bastante de la adictiva brillantez enfermiza de sus cinco primeros capítulos.


Por suerte, una de las grandes mejoras de “Asylum” respecto a su hermana mayor es el acertado tratamiento dramático de los caracteres principales. Mientras la familia Harmon de la primera temporada era una pandilla de pijos insufribles con poca o nula empatía con el espectador, los pacientes de Briarcliff generan una cercanía mucho mayor, logrando que sus destinos importen e incluso conmuevan. Lo poco de estrictamente terrorífico que tiene el último capítulo de “Asylum” se compensa con la satisfactoria sensación conclusiva que la temporada ofrece a sus personajes protagonistas.


Quienes hayan sentido su curiosidad picada por el gusano de “American Horror Story” harán bien en ignorar su primera entrega y aventurarse directamente en esta “Asylum” que recicla y afianza las virtudes de su predecesora eludiendo muchas de (aunque no todas) sus carencias. Con la esperanza, además, de que, si sus responsables continúan con esta progresión ascendente, la tercera puede ser la vencida.

3 comentarios:

charlie furilo dijo...

Había oído hablar de ella, pero si te digo la verdad no me atraía en absoluto (mucho menos con la cantidad de series bastante más apetecibles, a priori, pendientes de terminar y/o comenzar). Tras leer tu reseña, y pese a no ser especialmente fanático del cine de terror - salvo puntuales excepciones -, la apunto en la (innumerable) lista de series a las que echarles el guante. Hostia y sale Jessica Lange!! (y yo que pensaba que ya solo se dedicaba a hacer telefilmes chungos de estos que ponen las tardes de los fines de semana en A3 y T5)

Saludos camarada!!!

Anónimo dijo...

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Jero Piñeiro dijo...

Yo no la pondría de primera en mi lista de recomendaciones, Charlie. Actualmente hay series en antena que me parecen prioritarias, como "Boardwalk Empire", "Mad Men", "Breaking Bad", "Treme" o "Black Mirror"... Pero para quien esté al día con los grandes títulos del momento, "Asylum" puede ser un divertido soplo de aire fresco. Jessica Lange está increíble en esta segunda temporada. Increíble.