lunes, julio 23, 2012

The rise and fall of Christopher Nolan and the Batman from Gotham

“The Dark Knight Rises” llega en un momento crucial en la carrera de su realizador, Christopher Nolan. Tras convertirse en una deslumbrante promesa gracias a “Memento”, pequeña obra maestra del cine independiente, y ganarse a buena parte del público mainstream con su reboot de la franquicia del Hombre Murciélago en la convincente aunque irregular “Batman Begins”, el cineasta británico encadenó tres trabajos especialmente memorables que lo convirtieron en referencia del mejor entretenimiento audiovisual actual: la enrevesada y fascinante pirueta de ilusionismo “El truco final (El prestigio)”; la portentosa segunda entrega de su trilogía gothamita, “El caballero oscuro”; y la deslumbrante fantasía onírica “Origen”. Sabedores de que el británico planeaba cerrar su interpretación del universo creado por Bob Kane en una tercera entrega que prometía superar todo lo visto hasta la fecha, los seguidores de Nolan estuvimos mordiéndonos las uñas durante los dos años que tardó en gestarse “The Dark Knight Rises”. Una gestación que ya se revelaba accidentada desde el primer momento debido al inesperado fallecimiento del actor Heath Ledger, uno de los pilares en los que se sustentaba el éxito de “El caballero oscuro”, y que con toda probabilidad repetiría personaje (el caótico e impredecible Joker) en una tercera entrega ideal que Nolan tenía en mente y que ya nunca veremos.

Uno de los estupendos posters promocionales de la película.

Los acontecimientos narrados en “The Dark Knight Rises” tienen lugar ocho años después del film anterior, y presentan a un apático Bruce Wayne (Christian Bale, siempre profesional) que vive recluido en su mansión con la única compañía de su fiel mayordomo Alfred (Michael Caine; perdón: Sir Michael Caine). Del justiciero enmascarado Batman no queda más que un mal recuerdo, alimentado por la farsa construida por el comisario James Gordon (cumplidor Gary Oldman) para mantener las cifras de criminalidad de Gotham bajo mínimos históricos. Sin embargo, la irrupción en la vida de Wayne de una misteriosa y seductora ladrona de guante blanco, Selina Kyle (sorprendente, en sentido positivo, Anne Hathaway), pondrá al multimillonario heredero tras la pista de una nueva amenaza para todo aquello que en el pasado juró proteger: el mercenario enmascarado conocido simplemente como Bane.

La tensión sexual siempre ha formado parte de la relación entre Bruce Wayne/Batman y Selina Kyle/Catwoman.

Resulta evidente, una vez vista la película, que Christopher Nolan (y su hermano y co-guionista Jonathan) tenía demasiadas piezas heredadas de “Batman Begins” y “El caballero oscuro” que necesariamente debía encajar, aún con ciertas prisas, para atar todos los cabos que habían quedado sueltos. O quizás no había tantos cabos sueltos como los Nolan se han empeñado en sacar a la luz, metiéndose en esta recta final de la trilogía en unos cuantos berenjenales que no era necesario pisar. Así, personajes ya conocidos como Lucius Fox (encarnado por Morgan Freeman) poseen una subtrama propia casi por obligación, sin llegar a tener un peso dramático excesivo en el viaje de renacimiento del héroe. Su presencia, al igual que la de nuevos secundarios como Miranda Tate (Marion Cotillard, siempre bienvenida) o el comisario adjunto Foley (Matthew Modine, rescatado del limbo de las antiguas celebridades) aparece en ocasiones desdibujada, como si los responsables del libreto no supieran muy bien dónde situar a estos caracteres hasta que su intervención sea puntualmente requerida (en el supuesto de que lo sea, cosa dudosa en algunos casos).

Grandes intérpretes para personajes desaprovechados.

Con el fin de darle a la trilogía una sensación de completitud, los hermanos Nolan buscan constantemente una imposible cuadratura del círculo, no dudando a la hora de verbalizar incansablemente los antecedentes de los personajes de nuevo cuño o mostrando escenas rescatadas de entregas anteriores a modo de flashbacks explicativos. Todo esto no sería especialmente molesto si no fuese porque tanta información, sumada a los numerosos giros de guión que la trama va situando uno a continuación del otro, acaba por chirriar. Mientras “El caballero oscuro” partía con la ventaja de haber dejado todas las presentaciones pertinentes hechas en “Batman Begins” (y de tener un villano que funcionaba incluso mejor porque, precisamente, no tenía un pasado que hiciese falta conocer), “The Dark Knight Rises” está constantemente sumando más y más personajes y subtramas que impiden que la película respire ni un instante de sus 165 minutos de metraje (y eso que en numerosos momentos se perciben cortes abruptos perpetrados en la sala de montaje).

La hora más oscura del comisario Gordon.

Esta misma verborrea expositiva ya se podía apreciar en el film inmediatamente anterior de Nolan, “Origen”, pero la audacia de la propuesta y sus sorprendentes ramificaciones recompensaban al espectador por todos los prolegómenos que debía asimilar antes de dar paso al desenfreno lúdico del gran golpe orquestado por Cobb y su cuadrilla de asalta-sueños. En “The Dark Knight Rises” esa inteligencia queda puesta en duda por una serie de decisiones argumentales que rozan la vulgaridad y que hablan de una estructura narrativa sostenida por los alfileres de nuestra generosísima suspensión de la incredulidad. Igualmente, el frenético (y argumentalmente apropiado) montaje en paralelo que mantenía al espectador pegado a la butaca en "Origen" es reutilizado aquí con resultados dispares (a veces afortunadamente, otras de modo atropellado), escoltado en todo momento por una banda sonora de Hans Zimmer que, más que acompañar, subraya la grandilocuencia machacona de la pirotecnia desplegada en el acto final al tiempo que pretende desesperadamente aportar la sensación de continuidad narrativa que el montaje no consigue transmitir. Es irónico, por tanto, que una de las escenas de acción de mayor impacto sea precisamente aquélla que prescinde de cualquier acompañamiento sinfónico para que sean los gritos y el crujir de huesos quienes cobren protagonismo.

Bruce Wayne, a punto de enfundarse el manto del Caballero Oscuro.

Por supuesto, también hay aciertos considerables en la película, empezando por el personaje de John Blake (no es casual, supongo, que lo interprete mi admirado Joseph Godon-Levitt) y continuando por una reimaginación satisfactoria y bastante coherente de Catwoman, que amenazaba desde los trailers con ser el elemento más dudoso (por ridículo) de la ecuación. Curiosamente, en última instancia llama más la atención el inverosímil uniforme del hombre murciélago visto a plena luz diurna que esas gafas/orejas de ladrona felina que no acababan de convencer a la comunidad geek durante la extenuante campaña de marketing.

Joseph Gordon-Levitt repite con Nolan tras el éxito de "Origen".

Se agradece también que el director no haya perdido el arrojo a la hora de trastocar la mitología gothamita para adaptarla a sus fines sin importarle cuánto se pueda perder de la esencia original: el Batman de Nolan es una reinvención muy personal del Señor de la Noche, y aunque está claro que la inspiración para esta última entrega proviene de sagas concretas como “El regreso del caballero oscuro”, “Knightfall”, “Tierra de nadie” o la etapa de Dennis O’Neil al frente del personaje en los años 70, el concepto que el realizador británico maneja de Bruce Wayne y su alter ego quiróptero tiene tanto que ver con los comics publicados por DC como con las películas de James Bond o el blockbuster de acción al estilo “Misión Imposible”. Tanto es así que, cuanto más profundiza uno en la trilogía nolaniana, más se distancian el personaje y su universo de su referente de papel, convirtiéndose en algo único y perfectamente legítimo dentro de su contexto, que no debe ser observado bajo la perspectiva censora del talibán de la fidelidad, sino a través el prisma flexible del que acude a la sala a ver “la nueva de Nolan” y no “la nueva de Batman”.

El villano de la función.

Resulta también indiscutible que la permanente sensación de película fallida que he sentido durante prácticamente todo el metraje de “The Dark Knight Rises” tiene mucho que ver con factores (digamos) externos. Por un lado, la pesadísima losa de un antecedente tan destacado como “El caballero oscuro”, que poseía además un villano especialmente carismático (y casi protagónico), a años luz de ese hipertrofiado Robespierre que es Bane (Tom Hardy, dramáticamente limitado por una máscara que sólo deja a la vista su mirada y espantosamente doblado al castellano); la némesis más insulsa a la que Batman ha debido enfrentarse a lo largo de los tres últimos films. Por el otro, la desmesurada expectación creada en los meses previos al estreno. Incluso aunque hubiese sido una gran película (que no creo que lo sea), era prácticamente imposible que “The Dark Knight Rises” fuese la obra maestra que cientos de miles de espectadores esperaban/esperábamos que fuese; por la misma razón, ojo, por la que “El caballero oscuro” hubiese sido recibida de un modo menos entusiasta si la gente acudiese al cine en aquel momento con las mismas esperanzas con que ahora se enfrenta al nuevo film. Y por idéntica razón, también, por la que “El retorno del Jedi” siempre será recordada como la entrega más floja de la trilogía galáctica original. A este respecto, la autopsia es concluyente: muerte por hype.

¿Qué es el hype, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul?

Al final, de todos modos, sólo existe un motivo por el que “The Dark Knight Rises” me ha decepcionado tanto, y es puramente emocional. Creo que podría haberle perdonado a Nolan todas sus carencias como realizador (lo de las mediocres escenas de acción ya estaba asumido) y malas decisiones argumentales (lo previsible de algunas vueltas de tuerca de guión, la naturaleza inapropiada de algunas amenazas) si al final hubiese conseguido hacerme vibrar como sí lo hizo, por ejemplo, Joss Whedon con “Los Vengadores” (otra película que, lejos de ser perfecta, hace que aflore en mi interior el espectador-niño que disfruta del cine de un modo desenfadado e irracional). Sin embargo, apenas hay dos escenas que me hicieron sentir el cosquilleo épico que “The Dark Knight Rises” a priori prometía: la que refleja con mayor literalidad el título del film (y que, de todos modos, podría haberse resuelto en pantalla de un modo más elegante), y el (esta vez sí) acertadísimo epílogo que endulza un poco el encontronazo de sabores que el film ha ido dejando hasta entonces en mi paladar.

Me temo, en fin, que Christopher Nolan ha firmado una de sus peores películas precisamente cuando muchos de nosotros nos frotábamos las manos aguardando la mejor de todas ellas.

7 comentarios:

Cinemagnific dijo...

Precisamente creo que deberíamos dejar lo emocional: a mi me pasó un poco igual, pero una vez que he ido viendo la peli con distanciamiento, creo que es por lo menos igual de buena que Batman Begins.

En lo que no estoy de acuerdo es en lo de Bane: creo que es un villano de altura, y creo que el Joker lo ensombrece demasiado sin razón porque se trata de otro concepto de villano.

Mi explicación, en mi blog ;)

Anónimo dijo...

Batman begins -> "Fame"

The dark knight -> "Golden Years"

The dark knight rises -> "Heroes" "under pressure", "dancing in the street" with "the buddha of suburbia"

David GB dijo...

Me parece una crítica bastante acertada. Partiendo de la base de que, en mi opinión, TDK es gran cine pero no la obra maestra reverencial a la que se la ha encumbrado, esta TDKR cae un par depeldaños por debajo.

Por no citar en lo que estoy de acuerdo contigo, que es en casi todo y sería muy aburrido, me centro en el punto de discrepancia: por supuesto que un autor debe tener libertad para reinterpretar y personalizar una adaptación (siempre que el resultado sea bueno), pero el problema de TDKR es que, en su segunda mitad, no sólo no es fiel al personaje del cómic, es que tampoco es fiel a la propia versión de Nolan. la complejidad emocional de los personajes, el guión de escalpelo, el montaje imaginativo... deja paso a una sucesión de fuegos de artificio a lo Michael Bay con unos recursos dramáticos y de guión más propios de Independence Day.

Hay que decir que Batman Begins y TDK ya hacen un poco agua en el cierro espectáculo-festivalero de sus tramas (es un debe de las películas de superhéroes, supongo), siendo la parte más floja de ambas. Pero es que aquí es de lo más burdo. Hay momentos en los que no entraré en detalle para no espoilear, pero que incluyen la gran perorata reivindicativa del maloso, que no sé cómo salieron con vida de la sala de montaje. Era para cortar y volver al set a rodar.

El epílogo, eso sí, te reconcilia con Nolan y suaviza el sabor agrio del final.

Kin G. Haro dijo...

Pensaba que tu opinion y la mia iban a estar mas alejadas con este film, pero veo que hemos sacado casi las mismas conclusiones... aunque esta claro que tu te explicas muuuuuuuuuuucho mejor.

Un abrazo.

Jero Piñeiro dijo...

Cinemagnific: he leído tu crítica y, aunque puedo entender que alguien haya visto esas virtudes en el film, me temo que no comparto tu visión. Sin ir más lejos, yo opino lo contrario en cuanto al factor emocional. "The Dark Knight Rises" es la película que más busca la implicación sentimental del espectador, la que más carga las tintas en el lado emocional de los personajes. Y, como digo en mi reseña, ésa precisamente podría ser su salvación de un guión plagado de incoherencias y excesivamente abigarrado... si emocionalmente me hiciese sentir algo. Sobre Bane: es probable que el doblaje haya tenido mucho que ver con mi decepción en lo que respecta al personaje, pero también es cierto que el tipo se pasa toda la película largando speechs y desarrollando un plan carente de sentido sin que llegue a creerme por qué es tan peligroso (más allá de que sea un luchador excepcional). Si Nolan no quería que lo comparásemos con el Joker podría haber marcado mejor las distancias: tanto la presentación del nuevo villano comos su manipulación de los miedos de los gothamitas remiten directamente al personaje interpretado por Heath Ledger. "Batman Begins" es una película que me gusta pero que no me vuelve loco: su primera mitad (más o menos hasta que Wayne se enfunda el traje) desarrolla estupendamente la génesis del personaje y sus motivaciones, pero luego el relato deriva por los caminos más trillados del género y el film ya no vuelve a recuperar el vuelo. Con todo, me sigue pareciendo mejor que "Rises" porque en esta última no hay momentos de calidad sostenida, sino ramalazos esporádicos del mejor Nolan diseminados por un larguísimo metraje que contiene algunos de los peores momentos de su filmografía. Conste que yo soy el primero que lamenta tener que ser tan duro con la película, porque estaba deseando salir emocionado del cine.

Anónimo melómano: o, también (posibles SPOILERS)


"Batman Begins"->"Criminal world" + "Heroes"

"The Dark Knight"->"New killer star" + "Scary Monsters (and Super Creeps)"

"The Dark Knight Rises-> "The loneliest guy" + "Cat people" + "Rock'n'Roll Suicide" + "Ashes to ashes"


(fin de los SPOILERS que no eran tal)

David GB: yo no veo tan clara esa disociación del concepto "nolaniano". El tramo final de "Batman Begins" ya cometía muchos de esos errores que le atribuyes al último tercio de "The Dark Knight Rises". Al final, la versión más diferente al resto en esta trilogía es precisamente la que propone "El caballero oscuro", que no está escrita sobre la plantilla de un relato convencional de super-héroes con pirueta pirotécnica final, sino como una historia con el foco puesto en los personajes. Para traca final satisfactoria, la de "Los Vengadores": ahí se dejan llevar por el espectáculo palomitero masivo, sí, pero lo hacen con un rotundidad lúdica aplastante. Claro que el Batman de Nolan no puede jugar a lo mismo, y quizás por eso acaba quedándose a medio camino de todo en esta tercera entrega...

Kin: hombre, las mismas conclusiones tampoco. O eso o en tu reseña has querido ser muy suave para no cabrear a algunos de tus lectores. A mí no me parece "un peliculón", no me gustó demasiado la banda sonora y en ningún momento se me saltaron las lágrimas; de hecho la vi con un sorprendente frialdad, porque no llegó a removerme nada por dentro salvo en el par de escenas que cito en mi reseña. Por otro lado, uno de los aspectos que mencionas como insatisfactorios (el referido al Espantapájaros) a mí me ha parecido de lo mejor de la película. En lo que sí estamos de acuerdo es en lo de los agujeros del guión...

Kin G. Haro dijo...

@Jero: en mi mente retorcida no es tan distinto. Tanto tu como yo afirmamos que ha habido KO por hype. Pero la verdad ahora mismo ni siquiera tengo ganas de discutir eso. Un abrazo.

Jero Piñeiro dijo...

Acabo de echarle un ojo a la segunda crítica del film que habéis subido a tu blog, Kin, y ya veo que tú eres el "poli malo" en lo que respecta a "The Dark Knight Rises", así que quizás sí estás más cerca de mi percepción del film que tus colaboradores...