sábado, mayo 15, 2010

¡Fantástico, Sr. Anderson!

Supongo que con el realizador Wes Anderson no existe el término medio. Tras cinco peculiares películas (“Ladrón que roba a un ladrón”, “Academia Rushmore”, “Los Tenenbaums”, “Life Aquatic” y “Viaje a Darjeeling”), debería estar bastante claro para el espectador si le compensa entrar o no, una vez más, en su juego. Si no te gusta su particular sentido del humor, su obsesión por los traumas familiares y su selección musical de éxitos pop de los 60 y 70 para acompañar lo que sea (tanto da una persecución como una escena romántica, todo se puede sazonar con una buena canción de The Kinks), a estas alturas no tiene sentido que venga yo y recomiende imperativamente su última película hasta la fecha, la cinta de animación stop-motion “Fantastic Mr. Fox”. Porque en el mundo interior de Anderson se entra o no se entra, y no voy a ser yo quien sugiera que una opción es más legítima que la otra.


Ahora bien, a mí su cine me mola. Su concepción del plano, de la narración, de los diálogos, sus infinitos recursos visuales, su predilección para caer directamente en lo kitsch y sacarle todo el partido posible, su ironía y cinismo, su voluntad de hacer algo diferente, su buena sintonía con Bill Murray, Owen Wilson, Jason-cara-de-perro-triste-Schwartzman y Anjelica Huston. Si hay un director norteamericano actual que sea realmente un autor (en el sentido más estricto de la palabra) y que haga exactamente lo que le sale de las narices, ése es, para bien o para mal, Wes Anderson.


Lo demuestra de nuevo con esta adaptación de un cuento de Roald Dahl plagada de personajes únicos y con entidad propia que escapan del cliché y resultan estar más emparentados con los protagonistas de una serie de Matt Groening que con los tópicos del cine familiar pensado para hacer caja. “Fantastic Mr. Fox” no sólo no es una película destinada al público infantil, sino que sospecho que aburrirá a más de uno de esos niños criados con los epilépticos colores de la serie “Pokemon” y el ritmo frenético de los videojuegos de la Wii o la PlayStation. Su humor está basado en el absurdo, en la réplica inesperada en el diálogo y en los gags visuales de ritmo medido (algo, por otro lado, dificilísimo de planificar). Si funciona, si servidor se ha pasado casi hora y media de proyección sonriendo como un idiota (y soltando alguna esporádica carcajada), es porque Anderson sabe lo que se hace. Aunque lo que hace no vaya a gustarle a todo el mundo.

Con todo, diría que ésta es su película más asequible para el público que aún no conozca la obra del realizador. Se trata, de principio a fin, de un divertimento que no pretende más de lo que finalmente da: que uno se lo pase bien.


Contribuyen a tal fin un excelente casting de voces encabezado por George Clooney y Meryl Streep (qué voz tan bonita tiene esta mujer, prometo no volver a ver una peli suya doblada; en la medida de lo posible, claro), secundados por unos no menos acertados Michael Gambon, Willem Dafoe (que interpreta a uno de los personajes más divertidos del cotarro, Rata) o los sempiternos y ya mentados Bill Murray, Jason Schwartzman y Owen Wilson.

La música vuelve a ser parte importante del buen resultado final gracias a una recopilación de clásicos a cargo de los Beach Boys o los Rolling Stones, a una escena musical interpretada por una versión animada de Jarvis Cocker y a unos inspirados temas instrumentales obra de Alexandre Desplat que van del tono marcadamente cómico al cine de grandes robos pasando por el spaghetti western con desparpajo y sentido del humor.


No obstante, “Fantastic Mr. Fox” tampoco es una película perfecta. Si por un lado podemos perdonarle, debido a su condición de película pequeña, la modestia técnica de su animación (a años luz de lo conseguido en otra cintas de stop-motion como “La novia cadáver” o la sublime “Los mundos de Coraline”), por el otro es inevitable señalar un pequeño bache de ritmo a mitad de metraje que suaviza el entusiasmo del espectador y condiciona unos cuantos minutos de indiferencia. Por suerte eso se soluciona en el tramo final con unas cuantas escenas descacharrantes (la del lobo, en concreto, me ha parecido magnífica en su ridiculez) y la bendita sensación de que en ningún momento nadie se ha planteado ofrecernos algo remotamente parecido a una lectura moralista de lo narrado. Lo cual, en los tiempos que corren, es un mérito a tener muy en cuenta.


Podría concluir, entonces, diciendo que “Fantastic Mr. Fox” es una propuesta cinematográfica interesantísima que no defraudará a quien busque un rato de evasión y buen rollo, pero probablemente eso no sería cierto para todo el mundo. A quienes gusten del cine de Anderson, no obstante, les encantará. Como me ha pasado a mí.

9 comentarios:

Mythos dijo...

Confieso que no he visto aú nada de Wes Anderson. No ha sido por prejuicios hacía sus películas ni nada parecido sino simplemente que no se ha dado el caso. Vi en su momento el trailer de Fantastic Mr. Fox y me resulto curiosa porque esa "modestia técnica" me llama la atención porque es auténtica stop-motion. Tanto La Novia Cadáver o Los Mundos de Colarine es stop-motion mezclada con efectos digitales, que deja un acabado muy logrado y preciosista, pero que en mi opinión pierde algo de sentido. Quizá sea demasiado purista pero es lo que me parece.

Graimito dijo...

Y yo que pensaba que era el único que disfrutó viendo "Los Tenembaums" y que sonrió cuando en el cine vió anunciada "Life Aquatic" y dijo "está será buena", mientras le miraba mal toda su fila de amigos...

Jero dijo...

Mythos: supongo que esto es muy opinable, pero a mí no me importa demasiado qué medios se hayan usado para conseguir un determinado acabado estético o solución narrativa en una película. Se comentaba a tenor del magistral plano secuencia del estadio de fútbol de "El secreto de sus ojos" que la cosa estaba trampeada. Parece obvio que sí, pero ¿implica eso que el plano es menos bueno? ¿Que funciona peor dentro de la cinta? Yo siempre he sido partidario de hacer lo que haga falta para conseguir el efecto deseado. Si en comic implica usar rotoscopia y referentes fotográficos, pues se usa. ¿Que es mejor dibujante el que consigue el mismo acabado sin estas supuestas "trampas"? Sin duda. Pero de lo que se trata es de que, al leer el tebeo en cuestión, el lector obtenga una sensación en concreto. Si ésta se consigue con color digital, acuarela o técnica mixta, por mi parte bienvenida sea. Dicho lo cual, y aunque parezca una contradicción, en "Fantastic Mr. Fox" el factor artesanal despierta una cierta complicidad en el espectador (en mí, al menos) que le da a todo el asunto una sensación de estar jugando con muñecos como cuando tenías 10 años. No sé si me explico... Por supuesto, si no has visto nada de Anderson te recomendaría que lo hicieses, aunque sólo sea para poder opinar sobre un realizador con un rico universo propio y que no se parece demasiado a nada de lo que se hace ahora mismo por ahí. "Fantastic Mr. Fox" es una buena excusa para conocer mejor su obra, aunque para mí su peli más representativa es "Life Aquatic".

Graimito: no te sientas solo en el mundo por gustarte Anderson. Es cierto que no conozco a nadie en persona al que le guste su cine tanto como a mí, pero al menos los redactores de Cinemanía siempre se quedan muy a gusto poniendo por las nubes sus películas. Tanto "Fantastic Mr. Fox" como "Viaje a Darjeeling" (si mal no recuerdo) se habían llevado cinco estrellazas. (No significa que servidor beba los vientos por lo que diga ninguna revista de cine, pero al menos esto desmuestra que alguien hay que sí aprecia a Anderson como creo que se merece...) Por otro lado, "Life Aquatic" me parece un peliculón. Aunque sólo sea porque Bill Murray está espléndido y su banda sonora es A-CO-JO-NAN-TE.

Mythos dijo...

Precisamenta me refiero a algo que mencionas en tu respuesta: esa complicidad que genera con el espectador el toque artesanal de la película. A eso me refiero. No estoy en contra de utilizar cualquier medio para llegar a un fin (hablando artísticamente claro) pero en este caso concreto, el stop-motion, creo que es una técnica que su mayor virtud es mostrarse como tal. Si la adornas con efectos digitales demasiado aparentes entonces no le veo el sentido a utilizar dicha técnica ya que podrías simplemente realizar el trabajo complementamente por ordenador. Todo depende, por supuesto, del efecto que se quiera conseguir pero, a priori, a mí el stop-motion que me gusta y que me hace sonreír como a un niño es el de este Fantastic Mr. Fox.

Jero dijo...

Mythos: pues entonces sí que estamos de acuerdo ;)

charlie furilo dijo...

Sólo vi ¿"Los Tenenbaums" se llamaba? Había oído buenas críticas y se suponía, creo recordar (corrígeme si me equivoco) que era una comedia de las denominadas adultas. El caso es que no hizo ni puta gracia y me aburrió soberanamente. Desde entonces no he vuelto a ver nada de Wes Anderson.

Jero dijo...

A eso me refería con lo de que respecto a Anderson ninguna opción es más legítima que otra. Si a ti no te ha hecho gracia "Los Tenenbaums", en tu derecho estás de cagarte en ella. Este director es tan especialito que mucha gente entrará en su juego y otra no. Yo entro, pero entiendo que a otros les parezca una tomadura de pelo... Les pasa también a Lynch o Von Trier, quienes puedo comprender que generen adhesiones y repulsiones extremas entre espectadores perfectamente capacitados (por criterio y conocimientos) para tales juicios.

tenenbaum dijo...

A mí la de "Viaje a Darjeeling" no me acabó de convencer, pero sobre todo "Los Tenenbaum" me encantó (se nota, ¿no?). El otro día vi "Fantastic Mr. Fox" y me flipó. Me lo pasé genial, me encanta la animación (me marea sólo pensar el número de horas que pudieron pasarse los animadores moviendo los muñequitos), las voces fantásticas y Ash me encanta jejeje (esos pasamontañas...)

Jero dijo...

A mí los personajes que más me gustaron de "Fantastic Mr. Fox" son Ash y Rata, con el que me partí de risa cada vez que aparecía. Su última escena es cojonuda.

"Viaje a Darjeeling" es quizás menos cómica que sus otras pelis, pero a mí me gustó una barbaridad precisamente porque mezcla patetismo y humor surrealista con bastante más profundidad de la que uno espera encontrarse en una comedia al uso... si es que es una comedia, claro. Y además técnicamente es una gozada.