lunes, octubre 06, 2008

¡Pero qué grande eres, Enrique!

Qué ganas le tenía, madre de dios.

Era una espina clavada hacía largo tiempo en mis carnes (o como él mismo diría: “un arpón clavado en el costado…”). Tras perderme la mastodóntica (por montaje y resultados) gira de 2007 de Héroes del Silencio (no por falta de ganas ni falta de entrada, que la tenía, sino por obligaciones de primera magnitud), llevaba unos meses mordisqueándome las uñas a la espera del nuevo álbum del aragonés errante, Enrique Bunbury. No tanto por el disco en sí (que caerá en la saca, claro) sino por la inevitable gira que tal lanzamiento discográfico conllevaría. Si además una de las fechas confirmadas tenía como escenario la ciudad de A Coruña (¿o es La Coruña?), la alegría no podía ser mayor.



Así que este pasado sábado Enrique aterrizó en Galicia para presentar su show “Hellville de Tour” y servidor por fin pudo disfrutar de todo él (su música, su interpretación, su banda y su carisma) en vivo y en directo, prácticamente a tiro de escupitajo, que es como mola disfrutar de los conciertos.

Como un huracán, Enrique salió ataviado de cowboy hortera al ritmo de “El club de los imposibles” (no se me ocurriría una canción mejor para iniciar el concierto), repartiendo gas a un público algo tibio y poco numeroso que, no obstante, pronto comprendió que cada euro pagado en la entrada tendría su justa recompensa. No se entiende que la gente acuda en masa a los conciertos de Andy y Lucas y artistas de la talla de Bunbury no revienten el aforo del Coliseum… Grandes misterios de la vida. Qué se le va a hacer.

Yo, por mi parte, pasé olímpicamente del resto del mundo y canté a voz en grito las canciones que conformaron el recital del Héroe (excepto alguna de las nuevas, que no conocía), siendo consciente del momento exacto en que mi voz se quebraba (y que fue, recuerdo claramente, durante un “Lady blue” totalmente recreado para la ocasión) para quedarme durante un par de días con la garganta como la de un aspirante asmático a Rod Stewart.

Pero seguí cantando, qué cojones.


Al final, el concierto se alargó hasta las dos horas y media (todo un lujo, teniendo en cuenta lo parcos que suelen ser en tiempo los shows musicales en nuestros días), pero yo (ambicioso como soy) me quedé con ganas de “El aragonés errante”, “Los restos del naufragio”, “Salomé”, “Alicia” o “Confesión”. A cambio, hubo sorpresas inesperadas en el setlist: “No me llames cariño”, “Contar contigo” y dos temas del disco “Bunbury & Vegas”: “Puta desagradecida” (qué gran letra) y “El tiempo de las cerezas”, que fue el ¿segundo? ¿tercer? bis.

Pero si algo hay que valorar en un concierto de Enrique Bunbury es, por encima de todo lo demás, la actitud y energía del propio Enrique Bunbury. No he visto nada igual desde Mick Jagger. Sin que su voz dé jamás una mala nota, Enrique baila espasmódicamente, salta, se arrastra, flirtea con su público y le hace el amor a cada canción. Tiene chulería y descaro, carisma, gracia natural y un punto falsamente modesto que le sienta como anillo al dedo. Ama el escenario y el escenario cae rendido a sus pies. En un tiempo en que los triunfitos creen ridículamente haberse ganado el derecho a sentirse estrellas de la canción y los auténticos artistas pecan tímidamente de modestos (me viene a la cabeza Quique González escondido tras su teclado), da gusto comprobar que aún existe una estrella del rock de las de toda la vida, con su espíritu glam y su verborrea de ídolo, con un algo del citado Jagger, otro poco de Elvis, de Nick Cave y de Tom Waits y mucho, muchísimo, de David Bowie y Jim Morrison (para qué negarlo).

Un animal musical de los que ya no quedan. Un lujo para la vista y el oído. Una apuesta segura por el rock’n’roll.

4 comentarios:

Silvia dijo...

Cada vez que Bunbury pisa un escenario se crece y todos nosotros con él. Yo ví a Héroes en Zaragoza y hace un mes el concierto de la nueva gira y fui IMPRESIONANTE. El nuevo disco...sin palabras. Es un genio este tío.

Jero dijo...

Cada vez que me acuerdo del concierto de Héroes me dan ganas de cortarme las venas...

Gracias por el comentario!

Silvia dijo...

No te preocupes hombre, que no te perdiste gran cosa...jajaja (risa de mala) :)

Angel "Verbal" Kint dijo...

Muy muy de acuerdo...que grande Enrique