lunes, junio 09, 2014

Todas las fiestas mutantes del mañana

Se puede afirmar sin miedo a equivocarse que la etapa más determinante en la larga historia editorial de los mutantes de Marvel Comics estuvo protagonizada por el guionista Chris Claremont y los dibujantes Dave Cockrum y John Byrne, a la postre co-argumentista, entre 1975 y 1981. El canto del cisne de Byrne en la colección fue un arco argumental de dos números (“Uncanny X-Men” 141 y 142), considerado actualmente por el fandom como una de las mejores historias de la Patrulla X jamás contadas. En esta aventura, titulada “Días del futuro pasado”, el lector viajaba al (por aquel entonces) lejano futuro del año 2013, en el que el Homo superior había sufrido su propio Holocausto a manos de su prejuicioso hermano sapiens. Este distópico porvenir en el que los supervivientes a las purgas eran perseguidos por gigantes robóticos conocidos como Centinelas tenía su origen en la radical reacción antimutante iniciada en 1980 tras el asesinato del senador de los EE.UU. Robert Kelly a manos de la Hermandad de los Mutantes Diabólicos. Para evitar la cadena de acontecimientos que conducirían al genocidio, un grupo de rebeldes liderado por Magneto (confinado, irónicamente, a una silla de ruedas) proyectaría hacia el pasado la consciencia de una Kitty Pryde adulta, que tomaría el control de su cuerpo adolescente y advertiría a los X-Men de los años 80 del oscuro futuro que les aguardaba tras la muerte del senador Kelly.


Tomando esta premisa como base argumental, el realizador Bryan Singer, artífice de las dos primeras entregas de la franquicia cinematográfica que adapta las aventuras de los mutantes, ha hecho converger la línea temporal de la trilogía inicial (“X-Men”, “X-2” y “X-Men: la decisión final”) y de los spin-ofs protagonizados por Lobezno (“X-Men. Orígenes: Lobezno” y “Lobezno Inmortal”) con la del inteligente reboot orquestado por Matthew Vaughn en “X-Men: Primera generación”. Así, “Días del futuro pasado” supone un sofisticado ejercicio de retro-continuidad en el que el espectador se reencontrará con la gran mayoría de personajes (e intérpretes) que han pasado por la saga en los últimos 14 años, muchos de ellos en sus versiones pasada y futura. La maniobra recuerda en cierto modo a la estrategia de reseteo propuesta por J. J. Abrams en su primer acercamiento a “Star Trek”, y además de funcionar como lógica segunda entrega de las aventuras de la Patrulla-X junior (James McAvoy, Jennifer Lawrence, Michael Fassbender,...) podría servir tanto para revitalizar a la Patrulla-X senior (Hugh Jackman, Patrick Stewart, Halle Berry,...) como para darle a su trayectoria fílmica un cierre más digno que el propuesto por Brett Ratner en la olvidable “La decisión final”.


Además de la lógica argumental, existe una lógica mercadotécnica que ha obligado a realizar algunos cambios sustanciales en el argumento original ideado por Chris Claremont y John Byrne, siendo ahora Lobezno el mutante escogido por los rebeldes del futuro para viajar a la Norteamérica de la década de los 70 y así impedir el atentado contra la vida del Dr. Bolivar Trask, aquí en una versión acondroplásica encarnada por Peter -Tyrion Lannister- Dinklage. Pese a todo, la presencia de Hugh Jackman en el film es menos prominente de lo que un servidor a priori suponía, recayendo casi todo el peso dramático en el triángulo formado por los jóvenes Charles Xavier (McAvoy), Mística (Lawrence) y Magneto (Fassbender). De lo cual me alegro.


La polémica utilización de Peter Maximoff (a.k.a. Mercurio) por parte de Singer, cuando el personaje ya había sido reclamado por Joss Whedon para la próxima entrega de “Los Vengadores” (que, recordemos, pertenece a Marvel Studios mientras que la franquicia X está en manos de la Fox), se salda muy positivamente gracias a la traviesa reinvención post-hippie del velocista, que acapara algunos de los momentos más divertidos del film (por mucho que alguno de ellos se pase por el arco del triunfo las más elementales leyes físicas sobre la propagación del sonido).


Hay muchas licencias llamativas en “Días del futuro pasado”: poderes mutantes que aparecen de la nada, personajes cuyas versiones pasada y futura se contradicen, paradojas temporales que harán que los más intransigentes aficionados a la ciencia-ficción pongan el grito en el cielo... Varias de estas (oportunistas) lagunas tienen mucho que ver con la endeble coherencia interna demostrada por la saga desde un buen principio, pero otras son fruto del capricho de Singer y de su guionista Simon Kinberg, responsable de joyas como “xXx 2”, “Jumper” o el primer “Sherlock Holmes” de Guy Ritchie.


Sin embargo, si uno consigue ver más allá de estos pequeños inconvenientes, lo que encontrará en “Días del futuro pasado” es una cinta de acción y aventuras pletórica de ritmo y sentido del humor, con personajes que sobrepasan con creces el cliché del cine super-heroico y algunas pinceladas de épica que aportan la necesaria intensidad dramática a sus compases finales. Es cierto que los efectos especiales resultan simplemente correctos para un film cuyo presupuesto se estima en 200 millones de dólares, pero las escenas de acción están tan bien resueltas y, sobre todo, perfectamente justificadas, que pocos peros se le pueden poner a “Días del futuro pasado” como blockbuster palomitero. Además, dada la cantidad de personajes y subtramas que desfilan por la pantalla, resulta casi milagroso que Singer haya conseguido mantener el metraje final en unos muy ajustados 130 minutos que se pasan volando y que, estoy convencido, en otras manos habrían ascendido perfectamente hasta unos megalomaníacos 150 ó 160.


“Días del futuro pasado” supone un compendio casi perfecto de lo que la saga mutante ha dado de sí en la gran pantalla, aunando las virtudes de las que hasta ahora habían sido las mejores cintas de la franquicia (“X-2” y “Primera generación”) con algunas de las incoherencias argumentales heredadas de las peores (“La decisión final” y “Orígenes: Lobezno”). Una carambola narrativa no apta para neófitos que sin embargo resultará muy gratificante para los que llevamos siguiendo a estos personajes desde hace años, tanto en las viñetas como en la gran pantalla. Por lo que a mí respecta, el regreso de Bryan Singer al universo X ha sido un éxito rotundo. Esperemos que la próxima entrega de la saga, cuyas intenciones quedan desveladas en la inevitable escena post-créditos, mantenga el altísimo nivel de estos “Días del futuro pasado”.