martes, marzo 19, 2013

El factor Kirkman

Robert Kirkman está en la cresta de la ola. En los últimos diez años ha pasado de auténtico desconocido a ser punta de lanza de la renovada editorial Image, demiurgo de su propia continuidad al estilo Marvel o DC (el universo Invencible, al que se adscriben no sólo las aventuras del super-héroe juvenil de idéntico nombre, sino también las de “El asombroso Hombre-Lobo”, “Tech Jacket” o “Brit”) y productor y guionista de la exitosa serie de televisión “The Walking Dead”, basada en su propio tebeo estrella. El secreto del éxito de Kirkman no se encuentra en el terreno conceptual: el tipo no es un iluminado al estilo de Alan Moore o Grant Morrison. Sus planteamientos, de hecho, parten de arquetipos vistos una y mil veces (un apocalipsis zombie al estilo George A. Romero o un super-héroe adolescente heredado de la escuela de Stan Lee y Steve Ditko) y apenas aportan novedades significativas en el terreno de las ideas. Tampoco destaca Kirkman por su habilidad para la transgresión formal. Más bien al contrario: sus tebeos son bastante convencionales en términos de narrativa y los colaboradores gráficos de que se rodea no pretenden inventar la rueda con atrevidas composiciones de página, sino que se ciñen a estándares clásicos que invierten en claridad expositiva a costa de audacia y experimentación. Diríase que Kirkman es eso que comúnmente se conoce como un guionista con oficio si no fuese porque sus obras mayores, lejos de ser correctas o entretenidas, son trabajos brutalmente adictivos y profundamente emocionantes, del modo más visceral que uno pueda imaginar.


Da la casualidad de que este mes de marzo tenemos en España una triple demostración de las virtudes del toque Kirkman. Mientras las pantallas de televisión dan la bienvenida a los compases finales de la tercera temporada de la teleserie “The Walking Dead”, llegan a las librerías españolas dos tebeos muy esperados por un servidor, y que suponen sendos puntos de inflexión en las colecciones que han hecho célebre al guionista de Kentucky: el volumen 17 de la edición de Planeta de Agostini de “Los Muertos Vivientes”, subtitulado “Algo que temer” y que incluye el tan cacareado capítulo 100 de la edición estadounidense, y el tomo 16 de “Invencible” publicado por Aleta, que recoge la muy anticipada “Guerra Viltrumita”.


Por el lado zombie nos encontramos con un arco argumental que recoge de un modo particularmente certero la esencia de las desventuras de Rick Grimes y sus camaradas supervivientes: soberbia caracterización de personajes, fascinante control de los tiempos dramáticos (ahora toca relajarse, ahora anticiparse a la fatalidad inminente, ahora sufrir por el trágico destino de los protagonistas) y una constante sensación de que no hay personaje a salvo ni límite infranqueable del horror (alcanzando niveles de violencia que jamás -repito, JAMÁS- se verán en su adaptación catódica). Con todo, últimamente algunos de sus antiguos apologistas han acusado a “Los Muertos Vivientes” de repetir esquemas y correr el riesgo de aburrir al lector. Nada más lejos de la realidad, al menos en mi caso: que una cabecera con más de 100 números a sus espaldas consiga ponerme los pelos de punta del modo en que lo hace la brutal escena central de “Algo que temer” es un logro al alcance de muy pocos tebeos. Y ninguno, ojo, realizado por un tándem guionista/dibujante que lleve más de ocho años publicando nuevo material con cadencia mensual.


Puede que Charlie Adlard no sea el dibujante más hot del momento, y que sus recursos narrativos y expresivos sean a estas alturas archiconocidos, pero su capacidad para producir páginas con pasmosa regularidad y su buena sintonía con Kirkman a la hora de putear a los personajes lo convierten en la elección idónea para una serie que de otro modo habría sufrido altibajos mucho más acusados en manos de diferentes ilustradores rotativos. Antes que lamentar la ausencia de un dibujante más talentoso, convendría agradecer el esfuerzo por evitarnos esos molestos bailes de dibujantes que tanto daño hacen a algunas publicaciones de otras editoriales que presumen de prestigio y veteranía.


Paralelamente, por el lado super-heroico tenemos una saga épica de space opera repleta de hostias como bollas de pan gallego que viene a cerrar numerosas tramas planteadas durante (atención) 70 números y abrir otras nuevas e imprevistas. El factor Kirkman, podemos decirlo ya, es su fascinante visión a largo plazo: el guionista puede pasarse años construyendo una línea argumental (o diez) y llevando al lector de la mano hacia un clímax largamente anticipado sin perder jamás el rumbo ni acusar cansancio en la descripción y motivaciones de sus personajes. El caso de “Invencible” es paradigmático de ello, y la espectacular “Guerra Viltrumita” es la demostración más incuestionable de esta realidad.


Tras superar el planteamiento de “héroe adolescente con problemas cotidianos” que lo hermanaba con personajes como Spider-Man o Superboy, y pasar por la etapa “slice of life con super-poderes”, “Invencible” recupera en su epopeya cósmica el aroma a “Dragon Ball” que ya habíamos catado en el arco argumental “Todavía en pie”. De hecho, los paralelismos entre la “Guerra Viltrumita” y la saga de Namek ideada por Toriyama son demasiados para resultar casuales, y uno no puede más que convencerse de que, como tantos otros nacidos a finales de los 70 y principios de los 80, Kirkman creció bajo la influencia de Goku, Krilin y compañía y ahora utiliza la inspiración obtenida del manga/anime nipón para abrazar cotas de destrucción masiva (¡y diversión!) pocas veces presenciadas en el género super-heroico.


Por fortuna, el dibujante que lo acompaña en esta hora decisiva para Mark Grayson y sus aliados alienígenas sigue siendo un Ryan Ottley funcional en lo narrativo (como apuntaba antes) pero delicioso en el terreno expresivo. Pocos ilustradores plasman la violencia gratuita como el colaborador de Kirkman en “Invencible”, y muchas de sus viñetas en esta “Guerra Viltrumita” pertenecen ya a un hipotético greatest hits con los mejores momentos gore de la colección.


Difícilmente logrará Kirkman que alguna de sus series regulares se imponga como tebeo del año en las clásicas listas que adornan la bloguesfera a finales de diciembre o principios de enero. Esa responsabilidad recaerá, con toda seguridad, en alguna novela gráfica (cursiveo, sí) planteada como un rompecabezas formal no apto para principiantes (y lo dice alguien que admira profundamente a Chris Ware, Craig Thompson, Dash Shaw o David Mazzuchelli), pero lo que está claro es que “Los Muertos Vivientes” e “Invencible” pasarán a la historia del medio por otros méritos igualmente valiosos: divertir, sorprender, aterrar y emocionar hasta el tuétano al lector que se adentre en sus miles de páginas publicadas hasta la fecha. Personalmente no podría pedirles nada más, y ya me tardan en llegar sus respectivas nuevas entregas. Tenemos Kirkman para rato, y yo me alegro.

domingo, marzo 17, 2013

Mitos, malditos y leyendas

Tuve conocimiento de una de mis historias favoritas sobre el mundo de la música hace años, viendo el documental “No direction home” que el realizador Martin Scorsese dedicó a la figura de su admirado (bueno, por él y por muchos) Bob Dylan. La historia de marras dice que a principios de los 60 un joven Robert Zimmerman intentó destacar en la escena folk de Greenwich Village sin demasiada fortuna y que, en vista de su fracaso, acudió al cruce de caminos ubicado en Clarksdale (Misisipi) donde el bluesman Robert Johnson había vendido su alma al diablo, e hizo un trato semejante para convertirse en el músico de inagotable talento que hoy conocemos y adoramos. Es una leyenda urbana poco creíble, por supuesto, pero también la clase de material que alimenta el halo mítico que rodea a las grandes figuras de la música popular. Como el siniestro club de los 27 (Brian Jones, Jim Morrison, Jimi Hendrix, Janis Joplin, Kurt Cobain, Amy Winehouse y, por supuesto, el propio Robert Johnson) o el ojo izquierdo de David Bowie, la historia del rock construye su propia mitología alrededor de las anécdotas (reales o no) inspiradas por iconos cuya imagen pública sobrepasa su propia humanidad y adquiere el carácter ficcional de las tragedias griegas y los dramas shakespearianos. Atendiendo a esta dimensión folklórica (en un sentido etnológico) de la cultura musical, no cabe duda que Sixto Rodríguez, protagonista del oscarizado documental “Searching for Sugar Man”, es una leyenda del rock de los pies a la cabeza.


Rodríguez, hijo de un inmigrante mexicano y de una descendiente de europeos y nativos americanos, comenzó a tocar en bares de mala muerte en la decadente Detroit de finales de los 60 y pronto llamó la atención de un par de productores discográficos en busca de una nueva sensación musical. Sus letras antisistema, surcadas por la visión cruda y honesta del hombre de la calle, parecían el mensaje idóneo para un contexto socio-económico abonado al desencanto y al rechazo de los valores establecidos (más o menos como ahora, vaya). Pero lo que debería haber sido un éxito comercial que rivalizase en las listas de ventas con Dylan y Simon y Garfunkel derivó en un fracaso total que dejaría como único recuerdo dos LP’s prácticamente desconocidos en EE.UU. Sin embargo, una carambola del destino quiso que sus canciones llegasen de la forma más inesperada a oídos de la población oprimida de Sudáfrica, en pleno auge del apartheid, y que temas como “Sugar Man”, “Cause” y “I wonder” se convirtiesen en himnos para una generación descontenta con el régimen dictatorial bajo el que vivía sometida. Sixto Rodríguez vendió medio millón de álbumes en Sudáfrica mientras su discográfica estadounidense lo ponía de patitas en la calle. Desconocedor del arrollador éxito que sus álbumes estaban teniendo a miles de kilómetros de distancia, sin haber visto un duro de los royalties que legalmente le correspondían, el cantautor desapareció de la faz de la tierra tan súbitamente como había aparecido y no se volvió a saber de él en décadas.


“Searching for Sugar Man” narra la investigación llevada a cabo por dos musicólogos sudafricanos para descubrir cómo murió realmente Rodríguez y por qué el resto del mundo jamás había conocido su música. Las respuestas que encontraron, sin embargo, van mucho más allá de la mera curiosidad discográfica, y suponen una auténtica restitución, con cuarenta años de retraso, del valioso trabajo de un artista que podría haber sido tan célebre como Dylan o Elvis, pero que quedó sepultado bajo las infinitas notas a pie de página de la historia del rock.


La vida de Sixto Rodríguez se presenta casi como el argumento de una novela de Paul Auster: plagada de misterio y poesía, de absurdo, drama y comicidad. Los hechos relatados resultan tan inverosímiles y al mismo tiempo tan conmovedores y divertidos que la película fuerza a veces la credibilidad del propio espectador. En este caso, como en tantos otros, la realidad supera ampliamente a la mejor de las ficciones, y hacer con semejante material una mala película hubiera sido prácticamente imposible. Más allá de su eficacia narrativa y de la contundencia de un cancionero excelso (el del propio Rodríguez, claro), las mejores bazas de “Searching for Sugar Man” son la historia personal y la aureola de malditismo que envuelven a su protagonista.


De este modo, en una semana en la que mi vida profesional ha estado tan profundamente marcada por la visita a España de Justin Bieber (“...y hasta aquí puedo leer, que decían en el Un, Dos, Tres), el visionado de un film como “Searching for Sugar Man” le reconcilia a uno con los verdaderos artistas, músicos de talento genuino que anteponen la pasión por crear y, a su modo, por vivir, a cualquier consideración mercadotécnica. Las lecciones humanas que uno puede extraer de la cinta firmada por Malik Bendjelloul son más que suficientes para perdonarle ciertas omisiones claramente intencionadas (en todo el documental no hay rastro de las giras australianas de Rodríguez a finales de los 70 y principios de los 80, en las que se fraguaría su único álbum en directo anterior al comeback sudafricano, “Alive”) que habrían perjudicado a las intenciones hagiográficas del film. Como tantas otras veces en el mundo de la música, el mito se impone a la persona y lo real se difumina entre las brumas de la leyenda. O, como mi abuela solía decir a menudo: “poco importa la verdad cuando la mentira es formalmente bella”.

lunes, marzo 11, 2013

Tecno-románticos

Casi tres años después de su LP de debut, "Happiness", Hurts regresan a la palestra con un nuevo álbum oficialmente presentado hoy en sociedad (coincidiendo, para su desgracia, con el mediático último trabajo de David Bowie).

Lejos de ampliar los horizontes musicales del dúo de Manchester, "Exile" es un segundo asalto a la fórmula inconmovible de Hurts: mientras el responsable instrumental del proyecto, Adam Anderson, configura sonidos sintéticos de indudables ecos ochenteros, el cantante Theo Hutchcraft declina unas letras simplonas y cursis que logran que a su lado Brandon Flowers parezca el mismísimo Bob Dylan.


Desde pedradas de épica radiable como la titular o "Cupid" (mi inmediata favorita) hasta pastelones más propios de un sucedáneo de Justin Timberlake (que ya es, a su manera, una marca blanca de Michael Jackson), pasando por composiciones sencillitas como "The Road" que ganan cuerpo gracias a una producción efectista (guiños transformer a Skrillex incluidos), "Exile" parece en un momento dado un álbum de versiones de Take That interpretadas por una banda tributo a Depeche Mode para convertirse en el instante siguiente en justamente lo contrario (canciones de Gahan y cía. pasadas por el filtro de una boy band). Un espanto, sin duda, si lo que el oyente ansía es el menú de un auténtico culturista melómano, rico en hidratos musicales y talento proteínico. Ahora bien, si lo que el consumidor desea es una ingesta grasienta, tan fácil de deglutir como de excretar, "Exile" será su perfecto buffet libre de adictiva comida basura.

La paradoja, después de todo lo dicho, es tener tan claro que cuando Hurts se animen con el tercero servidor seguirá al pie del cañón, recibiéndolo con los brazos abiertos. Soy un tecno-romántico sin remedio.

jueves, marzo 07, 2013

The White Duke Strikes Again

Decía Carlos Gardel que “veinte años no es nada”, pero los casi diez que han pasado desde la retirada de los focos por parte de David Robert Jones, más conocido en el planeta Tierra (y también en Marte, si es que hay vida allí) como David Bowie, han dado para demasiadas especulaciones. Tras la intervención cardíaca que sufrió en Hamburgo en 2004 y que significó un abrupto final para el “Reality Tour”, Bowie se alejó progresivamente del ámbito público hasta el punto de que muchos medios comenzaron a hacer cábalas sobre su inminente defunción. Los ídolos muertos venden periódicos, supongo (y si no que se lo digan a Hugo Chávez).

Lejos de ser una Amy cualquiera, el ya-no-tan-delgado Duque Blanco regresó a primera plana en el día de su 66 cumpleaños presentando, para asombro de propios y extraños, un nuevo single (“Where are we now?”) y la fecha de lanzamiento de un inminente trigésimo trabajo de estudio, “The Next Day”. El 8 de enero de 2013 la red se inflamó con titulares de diarios globales, twits de redactores anónimos, likes masivos en los muros de Facebook y tocamientos varios por parte de los fans históricos del hombre que cayó a la Tierra. La filtración, poco después, de una portada particularmente polémica (“cuadrado blanco sobre frontispicio de "Heroes"”, la habría titulado Kazimir Malevich) incrementó aún más, si cabe, las atenciones que el nuevo trabajo del multidisciplinar artista británico ya estaba recibiendo. Viniendo del cuerdo Aladino uno ya debería haber aprendido a esperar lo inesperado, pero sus últimos movimientos, realizados desde el secretismo más absoluto, han vuelto a funcionar con la contundencia mediática que el Camaleón lleva demostrando desde hace más de cuatro décadas: él es el flautista de Hamelin y nosotros las ratas.


Anunciado oficialmente para el 11 de marzo, “The Next Day” comenzó a sonar el día 1 de este mes, primero a través de iTunes y apenas medio segundo después en los reproductores de mp3 de todo el mundo gracias a la celeridad con que actualmente se gestionan las descargas ilegales en internet. En menos de dos meses Bowie ha pasado de viejo decrépito a fénix renacido, y el propio artista se ríe maliciosamente de ello, al más puro estilo Mark Twain (“las noticias de mi muerte han sido exageradas”), en la canción que abre y da título al LP. Es un primer corte enérgico, declaración de intenciones para un disco “muy rockero”, como lo definió el productor Tony Visconti, convertido en el portavoz de un Bowie que prefiere mantener su galvánico silencio ante los medios.

“Dirty boys”, segunda pista del álbum, se arrastra con un ritmo taimado alla Tom Waits, impuesto por una sorprendente sección de vientos, para dar paso al excelente segundo single del disco, “The stars (are out tonight)”, presentado en sociedad hace un par de semanas y recibido (merecidamente) con una ovación generalizada. Se trata de una ácida reflexión sobre la fama, acompañada por un inquietante vídeo co-protagonizado por la andrógina actriz Tilda Swinton, que bien podría ser a Bowie lo que Cate Blanchett fue a Bob Dylan en el antibiopic “I’m not there”.


“Love is lost” me parece un tema menor dentro de “The Next Day”, con un omnipresente teclado que, junto a la machacona cadencia rítmica de la percusión, configura una atmósfera densa y opresiva. La ya conocida “Where are we now?” supone una melancólica (¿y heterocrómica?) mirada a los días compartidos con Iggy Pop y Brian Eno a finales de los 70, en los que Bowie grabó su trilogía berlinesa (“Low”, “Heroes” y “Lodger”). El teclado y la voz quejumbrosa hacen que la canción, una de las más lentas del disco, suene honesta y sentida. Le sigue “Valentine’s day”, cuya ambigua lírica (¿habla del día de San Valentín o de una masacre escolar?), acompañada de unos pegadizos coros y de un excepcional trabajo de guitarra por parte de Gerry Leonard y Tony Levin, redondea una de las cimas del disco: cuanto más la escucho más me gusta.

Quizás por eso llame aún más la atención, en sentido negativo, la marcianada que viene a continuación, “If you can see me”, en la que Bowie pretende ser, una vez más, el más moderno entre los modernos. Personalmente creo que es el corte que peor funciona dentro del disco. Por suerte, la inmediatamente posterior “I’d rather be high” es una pieza (aparentemente) desenfadada, sobre la necesidad de escapar a la confusión del mundo a través de las drogas, que recupera el buen tino imperante en la mayor parte de “The Next Day”. “Boss of me”, la siguiente del lote, saca un gran partido al saxo de Steve Elson y alza progresivamente el vuelo a medida que avanza el segundero, convirtiéndose en uno de los cortes que más crecen con cada nueva escucha. La inevitable referencia cósmica (no hay disco del mayor Tom sin paseo espacial) viene de la mano de “Dancing out in space”, un tema alborozado que recuerda al Bowie de “Reality”, su último álbum antes de la retirada al estilo Salinger a mediados de la década pasada.


Comienza a continuación mi segmento favorito de “The Next Day”: la traca final. “How does the grass grow?” tiene uno de los estribillos más potentes del álbum, un gran trabajo vocal en múltiples registros y un sonido de guitarra espectacular. Pero para guitarras las de “(You will) set the world on fire”, un regreso al glam rock más agresivo que contiene un riff contundente y otro estribillo para enmarcar, de esos que dan ganas de ponerse a dar botes en el salón de casa mientras los altavoces de tu equipo de sonido torturan a los vecinos. “You feel so lonely you could die” baja significativamente el contador de revoluciones y nos transporta a los tiempos de “The rise and fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars”: el recuerdo de “Five years”, primer corte de aquella obra maestra publicada en 1972, recorre este rock’n’roll suicida que nos prepara para la inevitable despedida. Finalmente, “Heat” es una suerte de epílogo grave e introspectivo, próximo a la densidad de los años berlineses, en el que el músico hace examen de conciencia y reflexiona sobre las vicisitudes de su propia (y mutante) identidad. “I don't know who I am, dice el cantante. Yo creo que sí lo sabe. Más que nunca.

Es un cierre impecable para un disco claramente autoconsciente de su lugar en la trayectoria del artista. Pese a no ser perfecto, “The Next Day” es un regreso por la puerta grande, una resurrección musical en toda regla, pero también un pertinente vistazo al pasado por parte de un creador con treinta LP’s a sus espaldas. Con suma inteligencia, Bowie no sólo evita maquillar la gloria pretérita para presentarla como nueva (una huida hacia adelante que, dadas las circunstancias, no habría funcionado), sino que reconfigura los elementos más diversos de su discografía en la búsqueda de algo actual y reconocible a la vez. Paradójicamente, su leyenda está más viva ahora que hace diez años, y su impulso creativo parece haber rejuvenecido considerablemente desde los tiempos de “Heathen” y “Reality”. “The Next Day” es el primer gran Bowie del siglo XXI. A estas alturas, el ídolo británico podría perfectamente decir aquello que Frank Miller ponía en boca de Batman en su iconoclasta "The Dark Knight Strikes Again":

jueves, febrero 28, 2013

A través del espejo y lo que Charlie Brooker encontró allí

La sátira es una suerte de espejo en el que los que observan generalmente descubren los rostros de todos menos el propio, principal razon por la que es bien recibida en el mundo, y por la que tan pocos se ofenden ante ella.

Jonathan Swift

El futuro está roto: imagen publicitaria de la segunda temporada de Black Mirror.

El merecido revuelo causado por la primera temporada de “Black Mirror” puso a su creador y guionista, Charlie Brooker, en el punto de mira de los aficionados a la ficción catódica. Su devastadora propuesta, tan deudora de la ciencia-ficción especulativa alla Orwell (o Zamiatin, o Huxley…) como de los shows antológicos al estilo de “En los límites de la realidad”, fue recibida con ovaciones generalizadas por parte de crítica y público, poniendo de manifiesto que el creador de la interesantísima “Dead Set” estaba llamado a ser uno de los showrunners de referencia en la actual edad de oro de la caja-ya-no-tan-tonta. El anuncio hace apenas unas semanas de que una segunda temporada estaba en camino puso la miel en los labios de quienes hace un año gozamos y nos estremecimos con las jeremiadas distópicas del escritor inglés, y su reciente emisión ha confirmado que las esperanzas depositadas en el talento de su responsable no habían sido un espejismo.

Hayley Atwell, protagonista estupenda (en todos los sentidos) de "Be right back".

Al igual que en su primera temporada, tres son las historias, independientes entre sí, que componen la nueva hornada de “Black Mirror”. La primera, “Be right back”, supone una inquietante reimaginación en clave philipkdickiana (¡toma deonomástico!) del pastelón “Posdata: te quiero”. “White bear” es una enfermiza aproximación al clásico esquema narrativo de supervivencia post-apocalítptica que comienza cerca del “Crossed” de Garth Ennis y Jacen Burrows para desembocar en un cuestionamiento moral totalmente inesperado. “The Waldo moment”, por su parte, explora las consecuencias que un ridículo personaje de resonancia viral (una mezcla entre Trancas y Barrancas de "El Hormiguero" y el candidato eurovisivo Rodolfo Chikilicuatre) podría tener en caso de trascender la esfera lúdica y extender su influencia al ámbito político.

El trabajo técnico llevado a cabo en esta segunda temporada es de nuevo incontestable, y la presencia de un reparto brillante redondea unos cuidados estándares formales que se han convertido en santo y seña de las últimas producciones de ficción británicas (así lo atestiguan “Sherlock” y “Misfits”, y lo vaticinan los prometedores avances de la próxima “In the flesh”).

Uno de los turbadores maníacos que pueblan el universo de "White bear".

Sin embargo, estas últimas entregas de “Black Mirror” parten con un handicap evidente respecto a su exitoso debut: el factor sorpresa se ha perdido, y si a estas alturas uno espera que cada capítulo sea un nuevo “The national anthem” o “The entire history of you” puede llevarse una pequeña decepción. Con todo, y aún siendo cierto que esta nueva tanda de episodios no alcanza, en términos generales, la brillantez de su primera temporada (de forma individual “Be right back” sí lo hace, e incluso supera a “15 million merits”), el nivel sigue siendo sobresaliente en comparación con la gran mayoría de producciones televisivas que uno puede disfrutar actualmente en la pantalla de su dispositivo audiovisual (hablar de televisores resulta a estas alturas un tanto ingenuo). Y, tanto o más importante, su carga crítica hacia la sociedad actual no ha perdido un ápice de relevancia.

El oso animado Waldo, protagonista de "The Waldo time", en pleno debate político.

Empleando el género como vehículo y no como fin (como debe ser, vaya), Brooker plantea tres mediometrajes que reflexionan sobre la falsedad de los candidatos electorales y el descreimiento político del electorado, la humillación mediática como forma de entretenimiento, los límites morales de la justicia impuesta a los hombres por los hombres o la asimilación del duelo y de la naturaleza ¿irreversible? de la muerte. “Black Mirror” continúa en esta segunda temporada haciendo preguntas incómodas sobre quiénes somos (hoy, ahora) como individuos y también como parte de una sociedad cada día más deshumanizada, y sobre las implicaciones éticas que la demencial escalada tecnológica plantea a diario en nuestra vidas.

Si la cita de Jonathan Swift que abre esta entrada es cierta, entonces “Black Mirror” debe ser algo más que una simple sátira, porque observándola resulta imposible no ver el reflejo propio sobre su oscura superficie especular.

viernes, febrero 22, 2013

Mi quiniela para los Oscars 2013

Un año más, fiel a la tradición abismal, aquí tenéis mi quiniela para los Oscars. La cual, por cierto, no refleja mis preferencias personales, sino lo que creo que ocurrirá durante la madrugada del domingo al lunes:



Mejor película
"Lincoln"

Mejor actor principal
Daniel Day-Lewis por "Lincoln"

Mejor actriz protagonista
Jessica Chastain por "La noche más oscura"

Mejor actor de reparto
Alan Arkin por "Argo"

Mejor actriz de reparto
Anne Hathaway por "Los Miserables"

Mejor película de animación
"¡Rompe Ralph!"

Mejor fotografía
Janusz Kaminski por "Lincoln"

Mejor diseño de vestuario
Paco Delgado por "Los Miserables"

Mejor director
Steven Spielberg por "Lincoln"

Mejor largometraje documental
"Searching for Sugar Man"

Mejor cortometraje documental
"Redemption"

Mejor montaje
William Goldenberg por "Argo"

Mejor película de habla no inglesa
"Amor"

Mejor maquillaje y peluquería
Lisa Westcott y Jule Dartnell por "Los Miserables"

Mejor banda sonora original
Alexandre Desplat por "Argo"

Mejor canción original
"Skyfall" de Adele

Mejor diseño de producción
Rick Carter y Jim Erickson por "Lincoln"

Mejor cortometraje de animación
"Paperman"

Mejor cortometraje de imagen real
"Buzkashi boys"

Mejor edición de sonido
Eugene Gearty y Philip Stockton por "Vida de Pi"

Mejor mezcla de sonido
Andy Nelson, Mark Paterson y Simon Hayes por "Los Miserables"

Mejores efectos visuales
Richard Stammers, Trevor Wood, Charley Henley y Martin Hill por "Prometheus"

Mejor guión adaptado
Tony Kushner por "Lincoln"

Mejor guión original
Michael Haneke por "Amor"

martes, febrero 19, 2013

Las películas de los Oscars 2013

El próximo 24 de febrero se entregarán en el Dolby Theatre de Los Angeles los Oscars de Hollywood. Este año, además de mi tradicional quiniela (que publicaré por estos lares un par de días antes de la ceremonia), he decidido hacer un breve repaso a las nominadas más destacadas. Porque yo lo valgo.


Las grandes favoritas

Un año más, la Academia continúa con la práctica de nominar a un montón de títulos en la categoría reina. Lo cual no deja de ser un sinsentido, porque está claro que muchos de ellos no tienen opciones reales de hacerse con el máximo galardón y la estrategia se revela desde el principio como una indisimulada maniobra comercial (como resultará obvio, estar nominada a mejor película incrementa la recaudación en taquilla). ¿Alguien se cree que "Django desencadenado" vaya a ser elegida mejor película de 2012 por la Academia de Hollywood? Eso no se lo cree ni Tarantino. Aún así, nueve son las nominadas, y servidor, que ya las ha visto todas, deja aquí una referencia mínima a cada una de ellas:

Amor (Amour)


De qué va: el virulento realizador austríaco Michael Haneke narra cómo la apacible vida de una pareja de ancianos se viene abajo a causa de la enfermedad degenerativa de ella.

A qué está nominada: 5 categorías: película, director, actriz principal (Emmanuelle Riva), película de habla no inglesa y guión original.

Puntos fuertes: una actriz protagonista en estado de gracia (sorprende la no nominación de Trintignant). Su condición cine de culto y europeo. Una exitosa trayectoria en el circuito internacional de premios (Palma de Oro en Cannes, un Globo de Oro, cuatro galardones en los Premios del Cine Europeo, 2 BAFTAs... y un largo etcétera). El Oscar a mejor película de habla no inglesa parece indiscutible.

Puntos débiles: su condición de cine de culto y europeo... en francés (a los estadounidenses no les gustan los subtítulos). El Oscar a mejor película de habla no inglesa parece indiscutible, y los académicos podrían considerarlo un premio de consolación más que suficiente.

Una opinión personal: la desoladora historia de un anciano matrimonio al borde del abismo es una película soberbia y agotadora cuyas imágenes se quedan contigo durante semanas, recordándote de forma lacerante que todo lo que amas morirá algún día y que, como decía Nietzsche, todo lo que se hace por amor se hace más allá del bien y del mal”. (Podéis leer una reseña completa en este enlace).

¿VereGIFto?




Argo


De qué va: Ben Affleck se dirige a sí mismo (y a un estupendo plantel de secundarios) en una recreación del histórico rescate de seis funcionarios estadounidenses escondidos de los partidarios del Ayatolá Jomeini en el Irán de 1979.

A qué está nominada: 7 categorías: película, actor de reparto (Alan Arkin), guión adaptado, montaje, banda sonora (Alexandre Desplat), sonido y efectos sonoros.

Puntos fuertes: una carrera meteórica en los premios que anteceden a los Oscar (incluyendo mejor película en los Globos de Oro y en los BAFTA).

Puntos débiles: no está nominada a mejor dirección, lo que históricamente se ha considerado un handicap a la hora de aspirar a la estatuilla a mejor película.

Una opinión personal: notable en algunos aspectos, "Argo" es también una película tan convencional y predecible que apenas deja poso. Se ve con sumo agrado, pero carece de trascendencia cinematográfica. Affleck, que se gusta tantísimo como Robert Redford, debería dejar la interpretación y dedicarse únicamente a dirigir.

¿VereGIFto?




Bestias del sur salvaje (Beasts of the Southern Wild)


De qué va: Hushpuppy es una niña que vive con su padre en la Tina, una región pantanosa y pobre amenazada por una catástrofe natural de obvia inspiración en el huracán Katrina.

A qué está nominada: 4 categorías: película, director, actriz principal (Quvenzhané Wallis), guión adaptado.

Puntos fuertes: la niña protagonista; dan ganas de llevártela a casa y cepillarle a diario esa preciosa mata de pelo afro. Su realismo mágico y el sense of wonder que emana de sus primeros y últimos compases.

Puntos débiles: es la propuesta independiente de estos Oscars así que, aún pareciéndome mejor que otras nominadas con más opciones, lo más probable es que su premio sea precisamente el haber sido nominada.

Una opinión personal: con un ritmo irregular, "Bestias del sur salvaje" concentra en sus extremos una profusión de lirismo desarmante. La magnífica banda sonora y el estupendo trabajo interpretativo de sus protagonistas (tanto la niña como el padre están fantásticos) engrandecen una original historia que disecciona sin prejuicios los conceptos establecidos de familia, progreso, civilización y muerte.

¿VereGIFto?




Django desencadenado (Django unchained)


De qué va: Quentin Tarantino inventa el spaghetti mandingo southern con la historia de un esclavo negro que, tras su liberación a manos de un cazarrecompensas alemán, busca encontrar a su esposa y vengarse de quienes se la arrebataron.

A qué está nominada: 5 categorías: película, actor de reparto (Christoph Waltz), guión original, fotografía y efectos sonoros.

Puntos fuertes: un guión sobresaliente y tres actores de reparto (Waltz, DiCaprio y Jackson) triturando el celuloide como si fuera tabaco de mascar.

Puntos débiles: Tarantino no gusta a los académicos. De hecho, su no nominación a mejor director le resta a "Django desencadenado" muchas opciones de alzarse con la estatuilla a mejor película.

Una opinión personal: "Django desencadenado" es al mismo tiempo una oda al exceso, una lección magistral de arte collage, un genuino ejercicio de cine de autor y una gamberrada adolescente endiabladamente divertida. Candidata inmediata al podio cinematográfico de 2013. (Podéis leer una reseña completa en este enlace).

¿VereGIFto?




Los Miserables (Les Misérables)


De qué va: adaptación a la gran pantalla del musical que, a su vez, adaptaba la (maravillosa) novela homónima de Victor Hugo.

A qué está nominada: 8 categorías: película, actor principal (Hugh Jackman), actriz de reparto (Anne Hathaway), canción, dirección artística, vestuario, maquillaje y sonido.

Puntos fuertes: unas interpretaciones maravillosas (en especial la de Anne Hathaway; el Oscar a mejor actriz de reparto prácticamente tiene su nombre escrito) y un cuidadísimo diseño de producción.

Puntos débiles: la discutible decisión del realizador Tom Hooper de narrar casi toda la película con primeros planos parece no haber convencido a los académicos, que han dejado al director sin nominación. Además, el triunfo en los Oscar de "El discurso del rey" está todavía muy reciente y, del mismo modo en que muchas veces tiende a sobrecompensar a ciertos cineastas o actores por méritos previos, la Academia prefiere que sus galardones no recaigan en la misma gente con tan poca distancia en el tiempo.

Una opinión personal: con todos los peros estrictamente narrativos que se le puedan poner al film, la odisea cantada de Jean Valjean remueve (centrifuga, más bien) de tal manera el caldo de las emociones que uno sólo puede ponerse en pie y aplaudir ante un reparto en estado de gracia y una explosión de sentimiento puro sin parangón.

¿VereGIFto?




Vida de Pi (Life of Pi)


De qué va: siguiendo la recomendación de un hombre al que ha conocido en la India, un escritor en pleno bloqueo creativo entrevista al superviviente de un desastre marítimo con la esperanza de que su historia lo convenza de la existencia de Dios.

A qué está nominada: 11 categorías: película, director, guión adaptado, montaje, fotografía, banda sonora, canción, dirección artística, sonido, efectos sonoros y efectos visuales.

Puntos fuertes: por encima de todo, su delicioso aspecto visual. Además, se trata de una producción capaz de llegar a un público muy amplio sin renunciar a un sello autoral. En resumidas cuentas, una de las candidatas más oscarizables.

Puntos débiles: su realizador, Ang Lee, ya recibió un Oscar como mejor director por "Brokeback mountain", lo cual podría motivar que los académicos decidiesen premiar a otro nominado (por las mismas razones expuestas en el caso de "Los Miserables").

Una opinión personal: uno de esos contados ejemplos de adaptación cinematográfica que supera a su fuente literaria. Probablemente el hecho de haber leído antes la novela de Yann Martel me haya estropeado algunas de sus sorpresas argumentales, pero las imágenes de "Vida de Pi" consiguen compensarlo sobradamente con su prodigioso efecto hipnótico. Pese a que suene simplista, "Vida de Pi" es, en esencia, una película bonita.

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Lincoln


De qué va: Steven Spielberg retrata al decimosexto presidente de los EE.UU. durante el proceso de aprobación de la enmienda constitucional destinada a abolir la esclavitud.

A qué está nominada: 12 categorías (y, por consiguiente, la más nominada): película, director, actor principal (Daniel Day-Lewis), actor de reparto (Tommy Lee Jones), actriz de reparto (Sally Field), guión adaptado, montaje, fotografía, banda sonora, dirección artística, vestuario y sonido.

Puntos fuertes: un deslumbrante despliegue técnico y narrativo y un reparto espectacular capitaneado por Daniel Day-Lewis, el actor que hace años consiguió agotar mi catálogo de elogios. Además, su protagonista es una figura capital de la historia norteamericana (y ya sabemos cuánto les gusta a los yankis presumir de país).

Puntos débiles: no es un biopic al uso, y es posible que parte del público se aburra con una propuesta tan grave y sosegada. Spielberg es uno de los directores más laureados de la historia, y a estas alturas ya no precisa de ningún tipo de reconocimiento por parte de la Academia de Hollywood.

Una opinión personal: "Lincoln" es otra muestra rotunda del talento narrativo de su realizador, y una deslumbrante lección de interpretación por parte de su actor principal, pero en su desarrollo dramático conviven momentos más bien farragosos con otros verdaderamente inspirados. El balance final es positivo, pero persiste la sensación de que el todo se queda por debajo de la suma de las partes. Aún así, recomendable. (Podéis leer una reseña completa en este enlace).

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El lado bueno de las cosas (Silver linings playbook)


De qué va: tras pasar una temporada internado en un centro psiquiátrico, Pat regresa a casa de sus padres con la intención de trazar un plan para recuperar el favor de su mujer. Sin embargo, pronto conocerá a Tiffany, una muchacha tan o más desequilibrada que él con la que iniciará una extravagante amistad.

A qué está nominada: 8 categorías: película, director, actor principal (Bradley Cooper), actriz principal (Jennifer Lawrence), actor de reparto (Robert De Niro), actriz de reparto (Jacki Weaver), guión adaptado y montaje.

Puntos fuertes: honestamente, no se me ocurre ningún motivo por el que "El lado bueno de las cosas" deba conseguir alguna de las estatuillas a las que opta. Si acaso, que a los académicos les dé por trollear (¿os acordáis del año de "Una mente maravillosa"? Jajaja, qué risas...)

Puntos débiles: es una comedia romántica absolutamente convencional que no habría entrado en la carrera por los Oscars de haberse estrenado unos meses antes.

Una opinión personal: "El lado bueno de las cosas" tiene un arranque divertido (chico loco conoce a chica loca y tienen una relación de locos), pero pasados los prometedores primeros compases todo se vuelve absolutamente predecible y falto de inventiva. Se deja ver, pero se olvida al segundo siguiente de que empiecen a correr los créditos finales.

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La noche más oscura (Zero Dark Thirty)


De qué va: "La noche más oscura" recrea la cacería a Osama Bin Laden a través de los ojos de una agente de la inteligencia norteamericana involucrada en la operación.

A qué está nominada: 5 categorías: película, actriz principal (Jessica Chastain), guión original, montaje y efectos sonoros.

Puntos fuertes: su distanciamiento de planteamientos patrioteros y su sobriedad a la hora de relatar los acontecimientos. Su actriz protagonista, una de las más serias candidatas a la estatuilla no sólo por su trabajo en este film, sino por una trayectoria reciente que la ha situado en el epicentro de la industria en tan sólo un par de años.

Puntos débiles: la polémica sobre las torturas a sospechosos de pertenecer a redes terroristas ha trascendido el ámbito puramente cinematográfico. La anterior película de Kathryn Bigelow, "En tierra hostil (The hurt locker)", ya se hizo con los premios a mejor película y mejor directora. Además, la realizadora ni siquiera está nominada este año, con lo que parece improbable que la cinta tenga opciones reales al máximo galardón.

Una opinión personal: un subidón de adrenalina técnicamente impecable, pero carente de corazón. Con el tiempo quedará en el recuerdo como un ejercicio de estilo sobresaliente, pero difícilmente tendré ganas de revisarla para sentir lo mismo que la primera vez. Con todo, merece al menos un visionado. (Podéis leer una reseña completa de la película en este enlace).

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Las otras multinominadas

Además de las nueve candidatas a mejor película, otras seis cintas compiten en más de una categoría. Aunque es bien sabido que la Academia suele preferir una gran ganadora que arrase en varios apartados antes que distribuir los premios de una forma más plural (y probablemente más justa), es posible que alguno de los siguientes títulos dé la sorpresa el próximo día 24:

Skyfall


De qué va: el James Bond rubio se enfrenta a Pilar Javier Bardem.

A qué está nominada: 5 categorías: fotografía, banda sonora, canción, sonido y efectos sonoros.

Puntos fuertes: la dirección de Sam Mendes y la interpretación de Bardem como villano excéntrico y decolorado. Como ninguno de los dos está nominado, conviene añadir que la película es técnicamente formidable y que la canción de Adele, definitivamente, mola.

Puntos débiles: salvo que los premios esten muy repartidos, es poco probable que consiga alguno de los galadornes técnicos a los que aspira.

Una opinión personal: más allá de su efectividad como thriller de acción al uso, la película funciona maravillosamente como homenaje y compendio de medio siglo de mitología cinematográfica. El proceso de precuelización iniciado en “Casino Royale” llega a sus últimas consecuencias con el cierre de “Skyfall”, giro imposible en la cinta de Möbius que suponen los 50 años de aventuras del espía más famoso de la historia del cine. (Podéis leer una reseña completa de la película en este enlace).

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El vuelo (Flight)


De qué va: Denzel Washington es un piloto de aerolíneas comerciales con un serio problema de alcoholismo.

A qué está nominada: 2 categorías: actor principal (Denzel Washington) y guión original.

Puntos fuertes: su carismático protagonista.

Puntos débiles: Washington ya tiene un par de Oscars, y varios de sus competidores parecen opciones más sólidas de cara a hacerse con el galardón. Es difícil entender que hayan nominado a mejor guión original a una cinta con un final tan espantoso.

Una opinión personal: "El vuelo" despega con mucho brío y alcanza su máxima altura en la espectacular escena del accidente aéreo, en la que el director Robert Zemeckis nos recuerda que éxitos como "Regreso al futuro" o "Forrest Gump" no fueron fruto de la serendipia, pero todas estas buenas intenciones se van al traste con un cierre convencional y ridículamente moralizante que echa por tierra el buen trabajo realizado hasta entonces.

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The Master

De qué va: Paul Thomas Anderson narra la extraña relación entre el fundador de la Cienciología una secta y un ex-combatiente de la II Guerra Mundial con graves problemas de sociabilidad y autocontrol.

A qué está nominada: 3 categorías: actor principal (Joaquin Phoenix), actor de reparto (Philip Seymour Hoffman) y actriz de reparto (Amy Adams).

Puntos fuertes: Joaquin Phoenix. Philip Seymour Hoffman. Amy Adams. Xenu los bendiga a todos.

Puntos débiles: se trata de una propuesta tan inextricable, arriesgada y exigente con el espectador que los académicos (que, vamos a decirlo de una vez, son unos rancios) le han negado nominaciones tan merecidas como las de película, director, guión original, fotografía o banda sonora original. Claro que Kubrick nunca ganó un Oscar...

Una opinión personal: densa, irracional, hipnótica, aturdidora, críptica, visceral, hermosa e inexplicable... ¡Paul Thomas Anderson! (léase con voz muchachera de Joaquín Reyes).

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El Hobbit: un viaje inesperado (The Hobbit: an unexpected journey)


De qué va: en un agujero en el suelo vivía un hobbit. Luego aparecieron en su casa unos enanos y se pusieron a comer y a cantar hasta que se acabó la intro y empezó el video-juego.

A qué está nominada: 3 categorías: dirección artística, maquillaje, efectos visuales.

Puntos fuertes: el diseño de producción. Ha sido un éxito de público.

Puntos débiles: está a trillones de años luz de la trilogía del anillo.

Una opinión personal: “El Hobbit: Un viaje inesperado” es una decepción en toda regla. Una película aquejada de elefantiasis, que le deja a uno las meninges fatigadas y el corazón impertérrito. Al menos, como decía Rick Blane, "siempre nos quedará Gollum". (Podéis leer una reseña completa de la película en este enlace).

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Blancanieves y la leyenda del cazador (Snow White and the Huntsman)


De qué va: reinvención del clásico cuento de Blancanieves adaptándolo al scope épico de Peter Jackson y sus blockbusterianos anillos.

A qué está nominada: 2 categorías: vestuario y efectos visuales.

Puntos fuertes: su cuidado acabado visual... desprovisto, eso sí, de cualquier atisbo de personalidad propia.

Puntos débiles: es una película absolutamente intrascedente, y sus competidoras en las categorías a las que está nominada le llevan mucha ventaja.

Una opinión personal: aunque no tenía pensado verla, hace unos días me la pusieron en el autobús durante un viaje entre Galicia y Madrid y me mantuvo distraído durante un par de horas. Si uno puede obviar su condición de monstruo de Frankenstein construido con retales de "El señor de los anillos", "La historia interminable", "Willow", "Robin Hood" (el de Ridley Scott) o "La princesa Mononoke", y sobreponerse a un error de casting garrafal (por mucho que diga el espejo mágico, Kristen Stewart no merece ni lamer el lodo de los tacones de Charlize Theron), se encontrará con una película de aventuras moderadamente entretenida.

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Anna Karenina


De qué va: nueva adaptación de la célebre novela de Leon Tolstoi.

A qué está nominada: 4 categorías: fotografía, banda sonora, dirección artística y vestuario.

Puntos fuertes: por lo que he podido deducir del trailer, la original puesta en escena teatral.

Puntos débiles: la crítica la ha recibido con cierta frialdad.

Una opinión personal: "Anna Karenina" es la única de las películas con más de una nominación que todavía no he visto. Ha sido por decisión propia: la novela de Tolstoi es una de mis lecturas inminentes (mientras escribo estas líneas me observa amenazante desde la mesilla de noche) y no tengo intención de afrontar su adaptación al cine antes de meterme entre pecho y espalda sus 1.000 páginas de emociones rusas del siglo XIX. La veré, por supuesto, cuando haya despachado el libro.

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miércoles, febrero 13, 2013

Colaboración con ECC Ediciones: "American Vampire #5"

Anunciadas ya las novedades para marzo de la editorial ECC, conviene llamar la atención sobre la publicación de "American Vampire #5", que cuenta con un texto de cierre firmado por un servidor. Además, la editorial inicia con este tomo una doble edición simultánea de la serie en formato cartoné y, por primera vez, también en rústica. Así, en los próximos meses se recuperarán los cuatro anteriores tomos de la colección en tapas blandas, favoreciendo su difusión entre un público más amplio y manifestando la buena salud de que goza la serie creada por Scott Snyder y Rafael Albuquerque.