lunes, marzo 11, 2013

Tecno-románticos

Casi tres años después de su LP de debut, "Happiness", Hurts regresan a la palestra con un nuevo álbum oficialmente presentado hoy en sociedad (coincidiendo, para su desgracia, con el mediático último trabajo de David Bowie).

Lejos de ampliar los horizontes musicales del dúo de Manchester, "Exile" es un segundo asalto a la fórmula inconmovible de Hurts: mientras el responsable instrumental del proyecto, Adam Anderson, configura sonidos sintéticos de indudables ecos ochenteros, el cantante Theo Hutchcraft declina unas letras simplonas y cursis que logran que a su lado Brandon Flowers parezca el mismísimo Bob Dylan.


Desde pedradas de épica radiable como la titular o "Cupid" (mi inmediata favorita) hasta pastelones más propios de un sucedáneo de Justin Timberlake (que ya es, a su manera, una marca blanca de Michael Jackson), pasando por composiciones sencillitas como "The Road" que ganan cuerpo gracias a una producción efectista (guiños transformer a Skrillex incluidos), "Exile" parece en un momento dado un álbum de versiones de Take That interpretadas por una banda tributo a Depeche Mode para convertirse en el instante siguiente en justamente lo contrario (canciones de Gahan y cía. pasadas por el filtro de una boy band). Un espanto, sin duda, si lo que el oyente ansía es el menú de un auténtico culturista melómano, rico en hidratos musicales y talento proteínico. Ahora bien, si lo que el consumidor desea es una ingesta grasienta, tan fácil de deglutir como de excretar, "Exile" será su perfecto buffet libre de adictiva comida basura.

La paradoja, después de todo lo dicho, es tener tan claro que cuando Hurts se animen con el tercero servidor seguirá al pie del cañón, recibiéndolo con los brazos abiertos. Soy un tecno-romántico sin remedio.